Sunday, July 31, 2022

Estremeciéndose

"Una semana, un mes, unos años. Los humanos tienden a observar ese pasado, no para entender sino para añorar. El entendimiento es extraño cuando se trata de la vida misma, no solo de la decisiones sino de todo ese contexto que al final se simplifica con el azar. Pero, lo importante en todo caso sigue siendo esa condición en la cual se huye de aquel préterito imperfecto, una condicionalidad que nunca pasará. Con los años, meses y semanas, la sabiduría de quienes observan y no buscan entender saben que simplemente fue asi, y es mejor tener un poco de añoranza antes de los nuevos recuerdos. Era como verla a ella: otro nombre, otra vida pero sus ojos y su sonrisa, y esos labios y esa sonrisa y la danza. La noche terminaría y en unas horas con un poco de ron y esa lámpara encendida aún a la media noche sería junto al ron, aquella compañia de fin de estos tiempos. Demasiados "y" - pensó mientras se llevaba el vaso ya con el hielo derretiro y escuchando las canciones que alguna vez danzó con ella. Reconocía su vida, veinticinco años después y la pasión que aún guarda en su pecho. Ella, su sonrisa, no la del pasado, sino la de ahora, la de esta noche. Una buena razón para buscar aquel cuaderno de poemas olvidado y que se juró que tenía que retomar. 

En esos nuevos recuerdos, la inspiración aparece, cada vez diferente. La intensidad no puede decirse que es mayor o menor. El silencio comienza a aprecisarse, como en alguna época el sentir la lluvía en la piel, sin esperar alguna consecuencia, solo el placer que se extendía no en segundos, minutos o horas, sino en trazos de agua que mojaban el rostro y siguen hacia el cuerpo. Sintiendo el frio o la frescura con los brazos abiertos, escuchando aquel ruido y a veces, los truenos cada vez mas cercanos, sin miedo. Pero estremeciéndose. No era ficción, ese "clack" existió entre los dos. Ella, sin embargo estaba tan acostumbrada a ser admirada y deseada que aunque notó aquella mirada de él, la vió como una de las tantas otras que estaba acostumbrada a recibir. Y si, con los años, cada vez menos o cada vez más bien diferente. En un momento, pensaba que el era gay, pues él no buscaba empalagarla como tantos otros. Luego, cuando de alguna manera él quiso acercarse, la desincronización misma de su vida simplemente le puso distancia. Pero lo deseaba. Le encantaba escucharlo y se estremecía al sentirlo cerca y era ese estremecimiento que los desincronizaba por protección. Anoche, había puesto distancia a él. Quiso y pudo besarlo y sintió como él, estremeciéndose igual, habia pasado su mano por la espalda notándo aquel tatuaje en el que todos los demonios escaban de aquella jaula. ¿Cual? O mas bien, ¿Cual de todos? Estaba sola, desnuda, en silencio, como muy pocas veces lograba estarlo. Pensando en él. 

Son aquellas sensaciones que aparecen entre la reflexión y el instinto, como el estremecerse, que hacen pensar que hay algo que se interponte entre los pensamientos y las razones. Que trasciende en el tiempo, que a pesar de esos dias, meses y años, se busque esa tarde o esas horas en las que el azar no importaba tanto como aquellas decisiones propias. El humano, entonces, satisfecho, se enorgullece de los actos que generan la cosencuencia pensada, no la probabilidad. No la decisión del otro, sino aquello que causalmente acaba con la incertumbre. No podría considerarse divino, pero támpoco humano en realidad, más bien mecánico. Nueve y algo de la noche. Un domingo que podría ser cualquiera. En unos minutos, seguramente tomaría una de esas infusiones que quería terminar, mientras somnolientos, algunos se preparan para el siguiente lunes, el siguiente mes, la siguiente semana y todo aquello que conlleva con sus temores y el hastío, pues no hay tiempo para algún tipo de promesa o de miedo, ni siquiera con los niños que se atrevieron a tener. La vida, sin duda es un atrevimiento. Sin embargo, la emoción que sintió esta mañana aún estaba en él y por primera vez en mucho tiempo, era más fuerte que la tristeza y la frustración. Si, fingía no sentirla, como hacían muchos. O mas bien, no tendría porque compartirla. El silencio, la soledad y las lecturas era su vida actual. Los nombres del pasado, a veces aparecían. Pero cada vez menos. Y ayer, todos los nombres se olvidaron de repente. Y eso lo hizo sonreir.

El humano entonces, reconoce que se estremece y no le busca explicaciones muy complejas a sus sensaciones y pensamientos. ¿Será que con ese juego de dos palabras, nace la palabra sentimiento? No importa pues no se trata de explicar al hombre, ni definir como resiste al contexto, a ese azar, ni como explica o como simplemente no siente la necesidad de explicar. Los patrones socio-culturales se encargarían mejor de estandarizarlo y en esa supuesta definición, tendría la posibilidad de ser ignorado y en esa ignorancia ser libre. Sentirse al menos. Pues otras cuestiones pueden ser en realidad más importantes. No tendría porque sentir miedo, en realidad, pero el miedo era algo que de alguna manera se había incrustado en ellos y por supuesto, en él a pesar de que todo podría al fin cambiar. El miedo, generó riqueza y pobreza y por supuesto, aquellos que quieren incrementarla, necesitan de los rostros asustados y los cuerpos decaídos ante ellos. No era una cuestión de lucha de clases, no, solo de mantener una avaricia, pues no importa si hay vida después de la muerte o los castigos divinos que nunca llegan, pués, ¿por qué habría de sentir algun tipo de culpabilidad, si ellos eran los mas fuertes? No. No sentía miedo, pero si un poco de ansiedad, esperando que en unos dias, simplemente se hablé de otra cosa.

Dias, semanas, meses y años. Hay quienes fingen (y otros lo hacen en realidad) no ver más allá de una sola vez. Sin aprender, esperando que el azar les de la razón e ignorantes, no les importa no aprender y esperan que más bien en su candidez, la buena suerte les acompañe. La ignorancia es felicidad y por supuesto, los humanos de hoy piensan más en su hoy, que en el ayer o en su mañana. ¿Qué beneficio, si mañana el mismo azar podrá llevarlos a la quiebra? Las decisiones parecen ser tomadas por los otros y solo el pensar o el aprender o el sentir parece ser propio. No se trata ya siquiera de decir que es una voluntad divina, sino de los otros y el contexto. Pero, algunos humanos, son capaces de reconocer ese tiempo y pensar que en los otros, se crearan historias interesantes, incluso con aquello de su pasado que vale la pena. Al menos ellos, son capaces de crear cuadros y poemas. - ... estoy sola pues no ha llegado un buen hombre a mi vida - lo decía a su amiga ignorando que él, un mal hombre la escuchaba. ¿Qué es ser un buen hombre? Varias veces lo pensó y para él no se trataba de eso en realidad, sino de combinar pasión y amor, con tantas otras palabras que prefería mejor no repetir pues ya con sus años se había aburrido de buscar un significado construído con ellas. De ahí que prefería el arte, los ritmos sin letras que el jazz que escapaba de uno que otro bar del lado del rio, a pesar de todo, resistía a que fueran humanos quienes crearan la música. Una nota diferente cada noche, irrepetible a menos que se grabara pero aún así, la noche era única. El, un mal hombre que simplemente ama. Desea."

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