"El sonido de las explosiones, no eran aquellos de dolor y terror, pero a pesar de las luces de colores en el cielo, tampoco invitan a soñar o reír. Si, ha pasado tiempo, suficiente como para tener nostalgia y recuerdos, tanto que incluso es fácil olvidar voces, miradas, promesas y recordar otras tantas, o incluso solo muchas veces una. Como la mirada en el tiempo (o entre tiempos) que se cruza, se reconoce y luego se ignora. Tantas veces que pasa, pero también tanto que se desconoce porque simplemente nunca se aprendió y claro, es mucho mas fácil olvidar, dejar... partir, y todo aquello para que la sobrevivencia sea lo suficientemente influenciable como amarla o ignorarla. Como los dias de un año que con temor termina. Y el amanecer del siguiente martes, no se sabe si sera esperanzador o simplemente continuara el libreto del dia a dia que parecer ser conveniente para ser muy feliz. Aquella mañana, el ruido del mar lo despertó más que el calor de las diez o el ruido de algún tipo de música cercana. Enero. Pensaba aun que a pesar de todo podría llegar a ser un gran año, pero en el fondo, no por una cuestión de presentimiento sino de simple conocimiento, sabía que seria dificil y que se pondría peor. Ella aun dormía en la hamaca. Habían hecho el amor - como le gustaba aquella mujer - y doce meses después, ya en una cama reconocía que si bien no la amaba, la deseaba y le tenia mucho cariño. Era lo mejor, pues así controlaba todo. Lo peor y lo no evidente había ocurrido. En la hora de la verdad - recordaba - pelan el cobre. Aunque en realidad prefería decir que en esos puntos de quiebra, se sabe de que están hechas en realidad las personas, sus principios, sus corazones, más alla del discurso. Su percepción (y lealtad) hacia el otro, hacia si mismos. Lo aprendió en aquellos minutos que caía por la montaña nevada y la extrañaba.
Si hubiera una palabra que significara tanto y se escribiera mucho, con toda su intensidad, seria silencio. Después de todo eso fue lo que quedó. ¿Por cuánto tiempo?. Nunca lo suficiente sin duda, pues por un lado los perros rabiosos no sacian su hambre y los otros, su ira ante la impotencia. Aun así, sigue habiendo una civilización, mientras aquello que se llamaba humanidad pareciera desaparecer ante el fracaso de la fraternidad, la ilusión de la libertad y la conveniencia de lo que se conocía como justicia. ¿Qué es justo? Encontrar todas la razones para no serlo y simplemente saciarse de venganza. O burlarse. Aprovecharse de la fragilidad para simplemente satisfacer deseos. Al mirarte, diría mentiras que no me insinué y no fui hacia ti. Pero la elección fue tuya, como la negación del mismo juego con fuego. Por eso es cierto, a veces sé es lo que en realidad no se puede ser, como la fatalidad. Y es entonces cuando simplemente el humo de un tabaco, desvanece cualquier intento de ser un personaje en una historia que pocos soportan, a pesar que desean. Y celebro cuando se acaban. Y llega el silencio. Básico.
Pero no es tiempo de silencios, aunque si de noches tranquilas para todo lo que la mañana (al menos es de dia) depara. Podría ignorarse todo, maquillarse, revivir en mechones rojos y una tez blanca mientras el polvo enceguese y alguien encuentra al menos una razón y las palabras asociadas para poder mover las miradas aunque fuera un instante en una dirección única pero diferente a la de todas las tardes. Pero no es suficiente, no aún. ¿Cuándo fué la última vez que se fue consciente de esa humanidad?. Al despertar, aquella bandera con esa frase aparecía en mi sueño ("Tiravoin"), en lugar que en el sueño me era muy conocido pero en la realidad estaba tan lejos de una manera frustrante. Lo quise recordar, aunque odiaba el momento del sueño, sentirla otra vez en mi vida, aquella desesperación de cuando me abandonó, pero también aquella satisfacción de sentirla a mi lado al despertar en esos años. Ya era diciembre y la nieve caía aquella noche en la montaña, mientras después de hacer el amor, yo amanecía en otra historia, desnudo, desnudos juntos. A veces, simplemente se es demasiado tarde. Otras es necesario reconocer una muerte para que en medio de esas cenizas, de ese polvo que enceguese, surja el fuego de otras vidas. Pero si, sin olvidar. Sin vivir en ese ayer pero teniéndolo presente, entonces se podrá decir lo nuevo que en ese momento no se encontró, pero... el silencio (otra vez) con toda su intensidad recuerda que es la penúltima noche. Y otra vida ya ha comenzado.
Lloré, porqué se que nunca hubo un demasiado tarde. Ni lo habrá. Pero podría decirse que lo es. Aprendí a ser lobo, a andar solo y volver a la manada de vez en cuando, no sé si para aullar a la luna o simplemente sentirme parte de algo que en realidad es fortuito. Aprendí a ser jaguar, solitario en una selva inclemente pero atractiva, apasionante. A nadar en el rio de la muerte y ver en la otra orilla a aquellos que me veneraron antes de matarme. Pero aun mis cenizas no se secan para que el fuego en ellas renazca en otra vida: la de ahora, como un ave en fuego para que surcando un cielo, dibuje realidades sobre los sueños de todos los cantos. Ya es la madrugada de lo que algunos llaman la penúltima noche. Una brisa fresca y las estrellas que tímidas escapan al humo que dejo los fuegos artificiales y las pocas nubes de tiempos de fin del mundo, como se le conoce hoy en dia. Esta noche, se mira para atrás, no tanto en realidad para no llamar a los espíritus del ayer, sino solo las imágenes de los momentos en los cuales, se reconoció la sombra en el suelo y la desnudez en el espejo. No han sido tardes para reencontrar el brillo propio en los ojos de otro, mientras que una sonrisa escapa al odio y al llanto de estos días extraños. Era mas fácil imaginarse como una secuencia de números, pero no como una cifra que suma o resta. Si resta, no importa. Siempre habrá la manera de llegar a ser (para otros) el indicador perfecto. Y es entonces cuando uno se pregunta si aquello de ir en contra de todos los destinos posibles, nos hace libres y felices o esclavos de ideas que van en contra de lo que comúnmente se conoce como humanidad.
¿Y ahora? Cierro los ojos. Hace un instante buscaba desesperado las estrellas mientras me di cuenta que había qué mirar hacia el otro lado y allí estaban. Tantos años han pasado y desistí llegar a ellas mientras mis lágrimas por los anhelos (y el ego) me sumían en la más profunda de las tristezas guiándome a la más absurda de las decisiones. Y la decisión fué tomada mientras que en las batallas pérdidas contra el destino, la estrella fue cubierta para siempre y otra vida, otra historia comenzó. ¿Y ahora? Hay quienes logran encontrar las preguntas adecuadas en un futuro, pues las de ahora, no vale la pena responder. No sera suficiente algún tipo de veredicto, las soluciones surgen cuando los problemas ya son otros. Y aunque la civilización sigue siendo la misma, ya los seres humanos de la minoría son otros. Aquellos afortunados que lograron mantener los amores en años y se encuentran en los brillos de los ojos y otros, aun menos, tienen la fortuna de inspirarse e inspirar, incluso aun cuando son traicionados por sus amigos mientras que otros, (que son muchos mas), simplemente se pudren en la tristeza y escriben en la penúltima noche. En todo caso, hay quienes buscan la noche para dormir, no para descansar, sino para escapar. ¿Quién puede juzgarlos? Afortunadamente hay quienes entre sexo y tequila, guardan la noche de aquellos que han escapado y se sienten libres. La noche inunda e insinua en su mejor disfraz que todos somos iguales, mientras las guitarras rasgan los sueños del mundo de los vivos y los despiertos han olvidado las estrellas en un firmamento cada vez menos observable. Los otros, en noches como estas, no importan. Ya hacen parte de su destino. Y en la penúltima noche, hay quienes simplemente reconocen que no lo tienen."
Si hubiera una palabra que significara tanto y se escribiera mucho, con toda su intensidad, seria silencio. Después de todo eso fue lo que quedó. ¿Por cuánto tiempo?. Nunca lo suficiente sin duda, pues por un lado los perros rabiosos no sacian su hambre y los otros, su ira ante la impotencia. Aun así, sigue habiendo una civilización, mientras aquello que se llamaba humanidad pareciera desaparecer ante el fracaso de la fraternidad, la ilusión de la libertad y la conveniencia de lo que se conocía como justicia. ¿Qué es justo? Encontrar todas la razones para no serlo y simplemente saciarse de venganza. O burlarse. Aprovecharse de la fragilidad para simplemente satisfacer deseos. Al mirarte, diría mentiras que no me insinué y no fui hacia ti. Pero la elección fue tuya, como la negación del mismo juego con fuego. Por eso es cierto, a veces sé es lo que en realidad no se puede ser, como la fatalidad. Y es entonces cuando simplemente el humo de un tabaco, desvanece cualquier intento de ser un personaje en una historia que pocos soportan, a pesar que desean. Y celebro cuando se acaban. Y llega el silencio. Básico.
Pero no es tiempo de silencios, aunque si de noches tranquilas para todo lo que la mañana (al menos es de dia) depara. Podría ignorarse todo, maquillarse, revivir en mechones rojos y una tez blanca mientras el polvo enceguese y alguien encuentra al menos una razón y las palabras asociadas para poder mover las miradas aunque fuera un instante en una dirección única pero diferente a la de todas las tardes. Pero no es suficiente, no aún. ¿Cuándo fué la última vez que se fue consciente de esa humanidad?. Al despertar, aquella bandera con esa frase aparecía en mi sueño ("Tiravoin"), en lugar que en el sueño me era muy conocido pero en la realidad estaba tan lejos de una manera frustrante. Lo quise recordar, aunque odiaba el momento del sueño, sentirla otra vez en mi vida, aquella desesperación de cuando me abandonó, pero también aquella satisfacción de sentirla a mi lado al despertar en esos años. Ya era diciembre y la nieve caía aquella noche en la montaña, mientras después de hacer el amor, yo amanecía en otra historia, desnudo, desnudos juntos. A veces, simplemente se es demasiado tarde. Otras es necesario reconocer una muerte para que en medio de esas cenizas, de ese polvo que enceguese, surja el fuego de otras vidas. Pero si, sin olvidar. Sin vivir en ese ayer pero teniéndolo presente, entonces se podrá decir lo nuevo que en ese momento no se encontró, pero... el silencio (otra vez) con toda su intensidad recuerda que es la penúltima noche. Y otra vida ya ha comenzado.
Lloré, porqué se que nunca hubo un demasiado tarde. Ni lo habrá. Pero podría decirse que lo es. Aprendí a ser lobo, a andar solo y volver a la manada de vez en cuando, no sé si para aullar a la luna o simplemente sentirme parte de algo que en realidad es fortuito. Aprendí a ser jaguar, solitario en una selva inclemente pero atractiva, apasionante. A nadar en el rio de la muerte y ver en la otra orilla a aquellos que me veneraron antes de matarme. Pero aun mis cenizas no se secan para que el fuego en ellas renazca en otra vida: la de ahora, como un ave en fuego para que surcando un cielo, dibuje realidades sobre los sueños de todos los cantos. Ya es la madrugada de lo que algunos llaman la penúltima noche. Una brisa fresca y las estrellas que tímidas escapan al humo que dejo los fuegos artificiales y las pocas nubes de tiempos de fin del mundo, como se le conoce hoy en dia. Esta noche, se mira para atrás, no tanto en realidad para no llamar a los espíritus del ayer, sino solo las imágenes de los momentos en los cuales, se reconoció la sombra en el suelo y la desnudez en el espejo. No han sido tardes para reencontrar el brillo propio en los ojos de otro, mientras que una sonrisa escapa al odio y al llanto de estos días extraños. Era mas fácil imaginarse como una secuencia de números, pero no como una cifra que suma o resta. Si resta, no importa. Siempre habrá la manera de llegar a ser (para otros) el indicador perfecto. Y es entonces cuando uno se pregunta si aquello de ir en contra de todos los destinos posibles, nos hace libres y felices o esclavos de ideas que van en contra de lo que comúnmente se conoce como humanidad.
¿Y ahora? Cierro los ojos. Hace un instante buscaba desesperado las estrellas mientras me di cuenta que había qué mirar hacia el otro lado y allí estaban. Tantos años han pasado y desistí llegar a ellas mientras mis lágrimas por los anhelos (y el ego) me sumían en la más profunda de las tristezas guiándome a la más absurda de las decisiones. Y la decisión fué tomada mientras que en las batallas pérdidas contra el destino, la estrella fue cubierta para siempre y otra vida, otra historia comenzó. ¿Y ahora? Hay quienes logran encontrar las preguntas adecuadas en un futuro, pues las de ahora, no vale la pena responder. No sera suficiente algún tipo de veredicto, las soluciones surgen cuando los problemas ya son otros. Y aunque la civilización sigue siendo la misma, ya los seres humanos de la minoría son otros. Aquellos afortunados que lograron mantener los amores en años y se encuentran en los brillos de los ojos y otros, aun menos, tienen la fortuna de inspirarse e inspirar, incluso aun cuando son traicionados por sus amigos mientras que otros, (que son muchos mas), simplemente se pudren en la tristeza y escriben en la penúltima noche. En todo caso, hay quienes buscan la noche para dormir, no para descansar, sino para escapar. ¿Quién puede juzgarlos? Afortunadamente hay quienes entre sexo y tequila, guardan la noche de aquellos que han escapado y se sienten libres. La noche inunda e insinua en su mejor disfraz que todos somos iguales, mientras las guitarras rasgan los sueños del mundo de los vivos y los despiertos han olvidado las estrellas en un firmamento cada vez menos observable. Los otros, en noches como estas, no importan. Ya hacen parte de su destino. Y en la penúltima noche, hay quienes simplemente reconocen que no lo tienen."
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