"La brisa refrescaba la noche, extrañamente para un verano, mientras los últimos caminantes en esa parte de la ciudad transitaban con rumbo desconocido, sin mucho afán. Es raro en estos tiempos no tenerlo, pero algo que se aprendió, quizás lo único de los habitantes en estos días es a descubrir en la noche que simplemente el tiempo ya no importa. Y cuando importó, en realidad no había conciencia de ellos, pues se afanaba por otro tipo de cosas que aquello que realmente es trascendental, como la vida misma o el amor. En todo caso, recorrer la ciudad a las dos de la mañana, puede ser recorrer cada uno de los momentos trascendentales en los que se vivió intensamente y si, igual en los que se amo, y se sintió aquella inspiración que simplemente ya no esta y sobre la cual, no hay que ni siquiera anhelarla.
Vida. La brisa podría ser aquel aliento que acaricia el rostro y mueve el cabello al momento en el que se quiere mucho mas que el día siguiente. Es curioso pensar en el aliento como primera idea, tanto como se piensa en acariciar las pestañas mientras su cabeza esta sobre las piernas y en los silencios. Los pasos pueden ser rápidos pero las imágenes de la misma pueden ser lentos, mientras los nombres de las calles pasan: eso es lo bueno de las calles con nombres y no con números, de ahi, que la memoria sea lenta y triste, sin valorar lo vivido ni quienes estuvieron en esa vida. Los números no me dicen los hechos ni los sueños de los mismos, ni los nuestros. Siempre el número 9 de la Rue de Sault me hará suspirar mientras en el portal recuerdo aquella noche que mientras fumabas redescubrí lo hermosa que eras y por que esa noche en aquel bar de la rue Saint Hugues me encantaste tanto..., tu sonrisa, tus ojos claros y tu cabello rubio que respondía a la misma brisa mientras que yo sentando al frente me maravillaba al verte, no importaba el calor, incluso ya fumabas menos desde que hacíamos el amor juntos, cuando comenzamos aquel 1 de mayo.
De repente el numero se confunde, se exagera o se minimiza. El hecho, es parte de la secuencia sin importar si fue ayer o hace tres años o cinco. Ya la misma emoción de otras veces se pierde en el cálculo posible, mientras las cifras simplemente se encargan de dar "ganadores y perdedores". Es por eso que el tiempo cuando deja de medirse importa mas. Tal vez era la carrera 29 o 30. Y el recuerdo de ir detrás tuyo por la 56 esperando algo (para ti seria igual la 57 o 60, solo es mio. He incluso ya lo olvido. En todo caso, en la estadística se hace parte de la pila de cifras y los rostros comienzan a olvidarse fácilmente (y que decir del nombre que comienza a confundirse). Y parece que para la sobrevivencia, el olvido mismo es necesario (asi se enseña) o se encapsula entre ceros, unos, nueves para pasar fácilmente cualquier página, sin entender lo importante que ha sido saborear las palabras y lo valioso que es realmente atesorar.
Se abren los ojos y son las ocho y algo de la mañana mientras que se piensa que la sonrisa se quedó en el futuro, y allí ya son las tres y un poco mas de la tarde. La Plaza de Roma se llamará por siempre para ella así y los comercios de la equina (no necesariamente por franquistas), lo recordarán para los sobrevivientes. Eran años tristes y turbulentos, y la plaza en la noche raramente era custodiada. Muchas veces la pasó afanada, con miedo, pero a pesar de ese miedo, le gustaba sentirse en peligro, mientras que caminando rápidamente, ella intentaba al menos rozar su mano, él pensaba en que a las diez de la mañana partiría hacia Francia solo, sin ella. Si tan solo hubiera escapado cuando él se lo propuso..., pensaba en ese hubiera mientras observaba a su hijo, ahora, mientras él atiende el bar, esperando a los amigos que se pusieron la cita en la Plaza Manuel Becerra. El, su hijo no sabia que ella muchas noches no pensaba en su padre, sino en aquel personaje del que nunca mas supo y que él jamas buscó, pero espero que él lo hiciera.
Se buscó, se esperó. Se suspira. No es muy agradable pensar que el punto de llegada es la carrera 34 con... mientras que se admite que se debe partir otra vez hacia algún nombre, muy pronto para vivir y apreciar la misma vida. La insistencia es solo una muestra de la intensidad insoportable de aquellos que disfrutan la brisa que atraviesa la ciudad caminando por la Calle del Conde de Peñalver o igual la lluvia diluvial que los atrapa en el 36 Trần Phú, mientras el licor refresca la garganta (sin quemarla) como quién recibe aquella brisa en este verano. El nombre, el hecho es mas importante sin duda que aquel numero de pagina que simplemente se pasa. Tal vez por eso se espera y se busca. Se insiste. Se vive intensamente (y tercamente) y se pasan suavemente los dedos por las cejas, sin aspirar un beso en ese momento. Claro, no todos lo recordaran pues la cifra eliminó el momento."
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