"Podrían atravesarse las puertas de otra manera y sentir la vida, de otra manera. ¿Vivirla? Es mejor no pensar que podría ser otra, pues al final, es solo un pensamiento, una historia contada pero no existe ni existirá, una alternativa que ni siquiera se considero como una opción, porque simplemente no fue, ni sera. Una decisión que de hecho no pertenecía a uno mismo, sino a otro, o a aquello que los humanos son felices de llamar destino, para justificar lo injustificable, es preferible hablar de suerte o de deseos divinos. Nos quita la responsabilidad.
Hay quienes disfrutan, en masoquismo, de los hubiera. Todos los escenarios posibles posteriores a lo inevitable. ¿Para qué? Reflexiones tardías que se disfraza de aprendizaje para excusarse de la lentitud en la construcción de modelos mentales poco probables pero certeros. ¿Y Si...? Ya las opciones son tardías y los pensamientos han dado otro tipo de giros para convertirse en ideas dolorosas y pasadas con consecuencias inevitables, pues ya pasaron. ¿Ya qué? El podría es del verbo podrir... como el hubiera.
Una puerta abierta, solo cambia la opción y la decisión. El como y cuando atravesarla o simplemente observarla. Volver sobre ella misma queriendo ignorar lo que se sabe de antemano que pasará. ¿Acaso es importante la forma, lo que se deja y a lo que se llega? Tal vez para la foto o la justificación de contemplación, justo al lado de ella, sin atreverse a seguir mas pasos, con el temor de encontrarse no con otra, sino con toda la inmensidad de lo que esta después.
No hay contraseña, ni palabras mágicas o llaves exclusivas la mayoría de las veces. Solo los temores y pasiones interiores que definen las ganas de atravesarla o no Los deseos, frustraciones y miedos que definen en que lado de la puerta nos encontramos, el retorno, el no volver jamás, la inmovilidad. La contemplación para ser parte de la misma imagen: un farol, la piedra, la luz que no traspasa sino que se embarca."
