¿Cómo superar la apatía de muchos ante la soberbia y codicia de pocos? Es una de las preguntas que solo aquellos que generan los movimientos transcendentes han encontrado la respuesta, sobre todo ante los grandes cambios necesarios en la humanidad, casi, pudiera decirse, que transformando las civilizaciones. Sin embargo, pareciera que en la historia reciente humana, la respuesta no ha sido contundente y es muy difícil de encontrar aquel tratamiento por no decir solución, cuando el miedo y la comodidad se combinan. Un miedo a perder esa comodidad, la codicia de obtenerla, no una ambición, porque esa codicia implica tenerla sobre los otros y sostenerla a pesar de todo. - Porque quiero y porque puedo. - lo dijo como respuesta ante uno de los tantos cuestionamientos que de manera tímida, el mas herido del consejo de ancianos le había hecho en aquella mañana. Los otros, sin expresión alguna solo miraron al anciano, que sin ser el mas viejo, parecía que moriría pronto y así fue, pero eso es otra historía. El de la pregunta solo devolvió una sonrisa, habia logrado que aquel zafio cacique, una vez mas mostrará ante los otros su ira y arrogancia. Los otros, aguantaron su sonrisa, no querían terminar degollados aquella noche, y les gustaba el placer que da la complicidad, incluso al preguntón de esa tarde, pero ante la muerte inminente, no podía dejar pasar la oportunidad.
Hay una temporalidad y solo hay quienes logran en su relevancia, realmente transcender. A muchos no les importa, solo el placer y el poder adquisitivo en vida. Sobre todo a aquellos que sirven a aquellos que los oprimen, para sentirse parte de ellos, no por una idea, sino por algo concreto y es ser participes de un poco de las ganancias que da la codicia. Su pequeñez los llevan a aceptar su tiranía, desechar, anular, y por supuesto, destruir. Sin embargo, es un talento de sobrevivencia sobre la supervivencia. No es bipolaridad - se decía mientras escuchaba a aquel personaje oportunista que simplemente acomodaba su discurso para sentirse parte de un establecimiento - es simple conveniencia. Y aunque para algunos, incluso para él mismo hace unos años, le causaban malestar, había aprendido en su soledad a reírse de esas cosas, aunque lamentaba que todo eso no aportará a un supuesto desarrollo, por el cual decidió en algún momento, desde un par de decenas antes (quizás tres ya), sumarse a las luchas por la humanidad. Era domingo, no estaba cansado, pero si con pereza. No se sentía viejo, pero si sabio. Un poco arrogante - se dijo mientras lo pensaba - pero en la intimidad, en el silencio, hay tiempo para ella.
Para construir, se requiere una visión común y en cierta manera la voluntad de los otros, compartida. Construir no solo es hacer, es sostener igual y hacer crecer manteniendo incluso lo que en el pasado se compartió e hizo unir a la gente. No se trata de edificar tumbas, sino aquello que emancipe y expanda comunitariamente y agregue valor a la humanidad. No todos logran entenderlo y mucho menos aquellos que esperan paladines o se ven así mismos como caudillos. No se trata de querer y poder, es un poco mas profundo y compartido. Se cumplían ya tres años demás de aquellos que se había prometido permanecer, para pasar a otra cosa. Partir sin duda, lo debe hacer y por primera vez, decidió asumirlo, mientras que la música y un poco de ambiente de domingo lo acompañaban. Escribió la pregunta a la que tanto le había huido y encontraría mas de cien respuestas, pues ellas estaban dentro de él. ¿Fracaso? Esa es otra pregunta, pero aunque no se viera así, para él eso era. Solo que ese fracaso sentido, no dependió de él, ni de la incomprensión de muchos, solo del poder y la voluntad de uno solo."
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