En el transcurso de los años, los mismos humanos se han apoderado de palabras para llevarlas a ser identificadas con la acción o el valor completamente contrario y tergiversado. En su lucha por la supervivencia, no le importa haber perdido la palabra, y en realidad, ¿a quién le importa? Las palabras libertad y libertario, social y comunidad, entre tantas otras hacen parte de ese supuesto derecho a la relativización que confunde y garantiza no solo la confusión, sino la división. Haciendo olvidar a muchos que ha sido la unión y los principios comunes los que han permitido poner la vida, por encima de la simple supervivencia. El arte había finalizado. No hay más desde hace tres años y muchas cosas se reducen a cifras de ganancias y pérdidas. A listas no cumplidas y a otras que no se han escrito a pesar de la necesidad de ellas. Afuera, la lluvia contribuía al caos pues inundaba todo, una razón más para simplemente rezagarse y agradecer no mojarse para morir entre el frio y la contaminación en un par de horas. Los lienzos seguían en blanco, las fotos escondidas y a pesar de una que otra amante, no se podía retener la sensualidad más allá de un recuerdo. Sino, se deja de sobrevivir.
Por otro lado, esta el afán del tiempo y la promoción de la instrumentalización y utilidad, por encima del conocimiento y la creación, de vivir, sentir, debatir y razonar. ¿Por qué? Porque toca. Y ante esa respuesta ninguna posible razón podría llevarse a una conversación y a una construcción pues hay frustración. Entonces sin duda, la interlocución solo no lleva a nada pues se trata de recibir una simple orden sino también a la necesidad de partir. Y tal vez eso haya hecho que grandiosos grupos humanos, hayan construido naciones, no por donde nacieron, sino por lo que escogieron compartir y ser. Por fortuna para la humanidad misma. Tomaba un trago unos minutos antes de tomar aquel avión. En la sala de espera hacia un calor que rayaba entre lo insoportable. La misma canción se repetía y no había mucha gente en la sala aquella noche de sábado de mayo. No pensó en recuerdos, ni frustraciones, sólo en que la copa de vino se le terminaba y que todo lo que puedo pensar y hacer, ya había sido hecho, insistido, con aquella perseverancia necesaria para terminar en terquedad. Por lo que escogieron, seguro encontrarían cierta felicidad y la felicidad era que él no estaría allí para recordarles que otro mundo es posible. Pero ahora, simplemente partía y acababa su copa de vino y caminaría hacia aquel avión, para volver quizás solo de vacaciones. Lo decidió, pero después que ellos escogieran.
Pero, a pesar de esa fortuna, no hay que confundirla con la esperanza misma, pues ella, confundida en palabras de que los mismos humanos se han encargado de tergiversar y eternizar como aquello que jamás será, dándole poder a un destino y sus reglas (humanas igualmente), para demostrar a todos que hay una irreversibilidad, pero en realidad, es que los bucles y confusiones garantizan no solo la desesperación sino también la docilidad y conveniencia. ¿Entonces? En ese individualismo hay que decidir simplemente buscar los interlocutores adecuados y a los otros darles el silencio, para evitar que contribuyan a la transformación y pérdida de los verdaderos significados. Muchas veces había intentado la conversación con ella. Si, fueron amantes y amigos. Y a pesar que la lealtad de ella hacía a él era la misma que le daba a su religión (con rezos y todo), la de él hacia ella era realmente humana. Por ello, lo intento, no para ser amantes nuevamente, pero si por la fraternidad y la necesidad para los tiempos cruciales en el que estaban. Pero, en realidad, tras todos los intentos, incluso en las pocas palabras que habían logrado cruzar, la agresividad misma de ella, y la decepción de él, le repetían aquella frase que decían aquellas tías y que al transcribirse terminaban con puntos suspensivos, para simplemente dejarlo así y garantizar el silencio: a buen entendedor... y él, realmente, no era buen entendedor, pues la sorpresa y frustración, la esperanza y el recordar que al menos alguna vez compartieron conversaciones extraordinarias (desnudos o no), él, sobraba."

