"Integridad. Alguna vez alguien escribió sobre lo mucho que amaba a otro por su integridad. Al dia de hoy, cuando las decisiones se convierten fácilmente en tragedia y todas las palabras que se dicen ser de amor, son en realidad falacias de pasión, es fácil preguntarse que es integridad. Pero la respuesta no es evidente y normalmente se recurre ante los otros. Ante métricas convenientes. Esa integridad supuesta es mas sobre los limites de medida de otros, que sobre lo propio. ¿Es acaso integro aquel que promete sin cumplir? ¿Es acaso no integro alguien que tiene varios amantes, si su ser es pasión y deseo, su esencia sin causar daño a nadie o a el mismo? ¿O aquel que se cohibe a pesar de desear enormemente abrirse a cuerpos y labios, haciendo lo socialmente correcto, entristeciendo por su abnegación el mundo desde sus propias entrañas.? Es fácil darse cuenta que la integridad es ser esencial, en correspondencia con la entereza de si mismo. ¿Correcto? Si, si sigue y respeta sus propias creencias. Lo demás es un discurso en torno a la apariencia.
Pero es muy fácil juzgar a otro, desde una hipócrita apariencia de robustez, cuando en realidad, se es traidor. Una palabra muy fuerte, pero es muy difícil encontrar otra que describa la crudeza de lastimar, de la deslealtad y la ingratitud, de ir en contra de palabras y actos, de sueños y realidades. De poner en contra a otros y mas aun, humillar, engañar, disfrazar la mirada y las palabras simplemente por aparentar contundencia. Muchas veces, existe esa traición hacia si mismo, y se olvida que aquella imagen en el espejo, siente las miradas que nosotros mismos lanzamos de odio y de tristeza. De alegría y de amor. Las puñaladas en la espalda, como la gente las llama ante esa traición, son dolorosas, pero mas aun aquellas que rasgan el alma, al ser dirigidas hacia el corazón, o lo que los humanos creen que se trata de eso. Algo que se aprende es que aquellas que exigen, aparentan mas que ser esenciales. Poseen un modus operandi, que instintivamente se siente. Es ahí, cuando se recuerda que se debe desconfiar de gentes que no demuestran vicios y que no lloran realmente. Son rostros lapidarios, sin expresiones. Rostros que se reconocen a si mismos al verse en el espejo, mientras su cuerpo engorda y su alma enflaquece, cada vez mas.
Es mejor confiar y creer en los actos que en los compromisos, en estructuras sociales, religiosas y supuestamente morales impuestas por nuestras propias frustraciones y miedos. ¿Cuantas veces, por esa supuesta integridad aceptada, se aparenta tener lo que la gente llama "rectitud" (y que aun no se entiende de que se trata en un universo curvo) y mientras tanto, es tan fácil romper promesas y almas en la oscuridad y la lejanía? Pocos, logran aquella condición verídica de simplemente ser y actuar de acuerdo a lo que se cree y observando lo se quiere, ser. Sin promesas, sin palabras que van a ser rotas, sin pretensiones y sin ponerse encima del otro, mas alla que para hacerle el amor (tal vez) o compartir la sombra de su propio cuerpo.
He ahí, que hay que creer en los cuerpos que se rozan por pasión y deseo, y no en las palabras que salen de los labios por amor. Son mas sinceras las frases e insultos de odio y las miradas de rabia, que las caricias y letras escritas prometiendo únicas y eternas veces. ¿Cuales? Esas que simplemente son destellos ante la instantaneidad de los sentimientos humanos, pues rápidamente se convierte en conveniencias. Y en realidad, no hubo únicas veces mas alla que sobre palabras, no habrá mas momentos, pues la eternidad, termina en la mente humana al finalizar este párrafo. Son realmente trascendentes los momentos de luz u oscuridad, en los que simplemente los gemidos y el sonido de los cuerpos que se rozan anulan cualquier promesa. Las bocas que se abren sin decir nada, solo dejando salir el aliento ante el deseo, listas para recibir lenguas y sexo, dicen mas que aquellas que tras un beso, juran. Simplemente.
Libertad. Integridad de ser quién se es y con quien se quiere compartir. Sin mas realidad que recibir miradas y compartir risas y llantos. Sin la clandestinidad social pero si con la confidencia intima. Sin palabras - podría decirse - de amor, sin antes haber sido escritas con trazos en los cuerpos, con la única promesa de la incertidumbre, pero no de la trascendencia. Integridad. Libertad de actuar respecto a lo que se siente y se es. Ser correspondiente en palabras y actos. No buscar palabras para definir lealtad o traición, humillación o protección, nada. Solo dejar actos, que por mas que intenten de ocultarse, estarán allí, recordando en cada mirada al espejo, que en realidad, se traicionó, y no hay redenciones sino religiosas y sociales. Las intimas, no existen y no las recibirá porque simplemente, ninguna verdadera sensación, atraviesa una roca."
Es mejor confiar y creer en los actos que en los compromisos, en estructuras sociales, religiosas y supuestamente morales impuestas por nuestras propias frustraciones y miedos. ¿Cuantas veces, por esa supuesta integridad aceptada, se aparenta tener lo que la gente llama "rectitud" (y que aun no se entiende de que se trata en un universo curvo) y mientras tanto, es tan fácil romper promesas y almas en la oscuridad y la lejanía? Pocos, logran aquella condición verídica de simplemente ser y actuar de acuerdo a lo que se cree y observando lo se quiere, ser. Sin promesas, sin palabras que van a ser rotas, sin pretensiones y sin ponerse encima del otro, mas alla que para hacerle el amor (tal vez) o compartir la sombra de su propio cuerpo.
He ahí, que hay que creer en los cuerpos que se rozan por pasión y deseo, y no en las palabras que salen de los labios por amor. Son mas sinceras las frases e insultos de odio y las miradas de rabia, que las caricias y letras escritas prometiendo únicas y eternas veces. ¿Cuales? Esas que simplemente son destellos ante la instantaneidad de los sentimientos humanos, pues rápidamente se convierte en conveniencias. Y en realidad, no hubo únicas veces mas alla que sobre palabras, no habrá mas momentos, pues la eternidad, termina en la mente humana al finalizar este párrafo. Son realmente trascendentes los momentos de luz u oscuridad, en los que simplemente los gemidos y el sonido de los cuerpos que se rozan anulan cualquier promesa. Las bocas que se abren sin decir nada, solo dejando salir el aliento ante el deseo, listas para recibir lenguas y sexo, dicen mas que aquellas que tras un beso, juran. Simplemente.
Libertad. Integridad de ser quién se es y con quien se quiere compartir. Sin mas realidad que recibir miradas y compartir risas y llantos. Sin la clandestinidad social pero si con la confidencia intima. Sin palabras - podría decirse - de amor, sin antes haber sido escritas con trazos en los cuerpos, con la única promesa de la incertidumbre, pero no de la trascendencia. Integridad. Libertad de actuar respecto a lo que se siente y se es. Ser correspondiente en palabras y actos. No buscar palabras para definir lealtad o traición, humillación o protección, nada. Solo dejar actos, que por mas que intenten de ocultarse, estarán allí, recordando en cada mirada al espejo, que en realidad, se traicionó, y no hay redenciones sino religiosas y sociales. Las intimas, no existen y no las recibirá porque simplemente, ninguna verdadera sensación, atraviesa una roca."
