"Un año difícil. Pero, ¿cuál no?. El miedo y la excitación se observa en los rostros de todo el mundo. Algunos fingen calma, otros satisfacción. Una copa de licor y se mira mas las manecillas o los puntos de un reloj que el horizonte al amanecer. Se piensa en el ayer para no mirar hacia adelante, ¿Donde es adelante?. Allí, donde estarán los retos y la dificultad. El mañana. Un año difícil, no el que termina hoy, sino el que comienza en unas horas. Lo importante al final es vencer el miedo y mantener la excitación.
El tiempo de la retrospectiva ya paso. No hay porque proyectar. No hay por que huir a las cuevas del pasado a pesar que en su obscuridad y calidez (rara), no exista ningún temor. Ya se miró una vez atrás, ayer. Y aunque se deba saltar al abismo, siempre existirá la posibilidad de volar, irreal o no, esta allí, solo hay que dejar el miedo, sobre todo aquel miedo a vivir intensamente y hacer vivir a los otros en libertad igualmente.
Ningún abismo es lo suficientemente temeroso si se mira hacia el horizonte desde él o hacia arriba... o si se esta cayendo en él, pues en realidad es el miedo a caer lo que impide la confrontación. ¿Qué miedo entonces, para un nuevo año? Es inevitable su llegada e igual se ha sobrevivido ya a fines del mundo y crisis económicas. Al amor y al desamor. A la libertad y a la estupidez generalizada y difundida por el mismo miedo, mas que por el odio. Miro a través de la ventana esperando con ansia la noche..., para viviría y luego sentir la fría brisa del amanecer. Seguro pensaré en las metas que no cumplí, por solo unos segundos, pero también en las nuevas metas que se ubicaran sobre las otras.
No finjo la calma. Veo con satisfacción la llegada de lo que viene. Tengo miedo y excitación. Espero mantener un poco de lo primero y mucho de lo segundo. No perder la posibilidad del asombro ni la necesidad de reírme. Ver el atardecer y no tratar de ocular una lagrima de emoción. Un año difícil... afortunadamente."
