"El sol caía sobre nosotros fuertemente, cubriendo toda la ciudad de un extraordinario brillo dorado, rara vez alguien se fija en ese tipo de detalles, pero al final, las frases que acompañaban la tarde, la extraordinaria sensación de pasividad y un raro efecto de aureola sobre el interlocutor, hicieron que no pasara desapercibida la tarde.
En las historias humanas, las frases celebres están todas pensadas y cuando alguien completamente ajeno a nosotros las lanza a la realidad, en un momento como aquel cuando la ciudad toma un extraordinario brillo dorado y el sol enceguece, permanece en nuestras mentes hasta el insomnio. Ironía aquella cuando la frase es para alcanzar el buen sueño o mejor aun, alcanzar aquello que muchos llaman el bienestar, pero que al final se complementa con la alegría y lo que los seres humanos llaman felicidad.
No sé hasta que punto sea posible borrar o arrancar las hojas del pasado, mas aun, cuando los protagonistas y antagonistas se hacen presentes. Al final, pienso que el gran logro de aquellos que meditando logran aquello que muchos llaman sabiduría y libertad, es simplemente un ejercicio para lograr el olvido. Pero, ¿hasta donde olvidar? Tal vez, el complemento de aquella segunda frase, fue aquella con la cual arrancó la conversación y era sobre aquello de equilibrar el cuerpo con actividad física y mental. Es entonces, cuando pienso que al estar ocupado en el presente, el pasado se olvida simplemente y la meditación simplemente es el ejercicio de reflexión de la actividad diaria.
Es entonces cuando paso a la tercera parte, la frase final acerca de la comida. Ahora pienso en llegar y tomarme un poco de licor. Conciliar el sueño sin leer nada, solo mirar al techo y olvidarme de los mosquitos. Disfrutar de aquello que mis labios saborean y por que no, pensar en los nuevos sabores que me esperan. Tengo sed y es hora de partir. Recuerdo entonces como ayer el sol coincidencialmente me enceguecía mientras tomaba el café, en una rara vez, lentamente, sin ansiedad.
Al final, aquella frase complementaria sobre la vida y la vejez son solo tendencias de pasividad, no reglas. Solo una con dos respuestas: vivir activa e intensamente para no añorar ni desesperarse por lo que no fue, por lo que no es posible influir con las decisiones propias. Vivir activa e intensamente para cenar con hambre, sin miedo a la acumulación y al final, antes de dormir, aquello que desde un trago o una mirada al cielo simplemente, pueda recordarnos la fragilidad y la debilidad. Olvidar si, pero no completamente. Soñar si, pero no añorar".
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