"Creación. En realidad no hay nada que cambiar, pero si todo por crear. Tal vez sea el pasaje al nuevo año y el estar aislado del mundo que me reta día a día que permitió en el silencio de esta tarde invernal de primero de enero, resolver la solución del reto: crear.
Siempre se piensa en todo aquello que se debe cambiar. En como queremos que sean las personas, que sea el mundo y para ello la transformación consiste en seguir nuestros caprichos: cambiar, controlar, remplazar. Se piensa tanto en lo que se detesta y en lo que no se gusta, que se olvida por completo en aquello que nos gusta. El hastío por el otro, la necesidad de dejar de ver las tardes grises para cambiarlas por tardes de colores, sin aceptación, sin pensar en una tarde diferente, con el gris de fondo.
Pero el proceso de creación es complejo y requiere creatividad, intuición y conocimiento. Como ingeniero que soy, podría utilizar palabras como innovación, desarrollo, ruptura, pero en realidad se parte de la imaginación y aquello que alguna vez un matemático me dijo, la necesidad de aventura. Aquella excitación extraordinaria que no tiene explicación, pero que genera la ambición de conocer mas allá, de hacer realidad aquello que no existe.
Hace tiempo que no pasaba un primero de enero en una verdadera intimidad. Aquella personal. A pesar de los breves encuentros con el mundo, con este (el viejo, tranquilizante, frio), en el cual me encuentro ahora y con el otro (cálido, efervescente, difícil), al cual volveré en unas semanas para continuar con el desenlace de las decisiones del pasado. Cada uno de esos encuentros, me hicieron pensar sin cuestionarme mucho, que es tiempo de creación.
Sin detenerme mucho en la agenda del nuevo año, ya comienzo a pensar en todos aquellos espacios vacíos en el calendario por llenar".
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