"Tarde una semana en volver a escribir un post en este blog. Quizás sea el post del retraso, pero por primera vez, mas que por falta de ideas, fue por exceso de ellas y por disponibilidad física para escribirlas. Tal vez mañana desarrollé la segunda en orden de prioridad para mantener la frecuencia y disciplina que implica escribir regularmente en un blog.
Aunque no es un trabajo sistemático y busco hacerlo de una manera espontanea, las ideas se van tejiendo desde pensamientos profundos hasta imágenes superfluas y sin importancia de la realidad, pero que trascienden en un momento determinado. Esa trascendencia es lo suficiente como para escribir algo. Durante estos días, a pesar que continuamente estoy pensando en diferentes cosas, en esto y en aquello, que finalmente termina siendo pequeñas cuestiones, las reflexiones e ideas acerca de mi mismo se fueron tejiendo en medio de la debilidad física de mi cuerpo, durante noches de fiebre, sin llegar a las alucinaciones y horas en las que todos los huesos y músculos dolían lo suficiente, como para querer escapar en cada pensamiento, queriendo dormir sin lograrlo, viviendo noches interminables. Fue entonces, cuando en el cansancio, sin descubrir nada nuevo, me di cuenta que no podía dormir porque mi voz interna me grita todo el tiempo y mis pensamientos se entretejen en preocupaciones dibujadas sobre lineas de frustraciones continuas.
Si viviera en un mundo de silencio, no habría voz, no habría frustración ni tristeza. Ni preocupación. La reflexión constante que me lleva a discutirlo todo (o casi todo) desaparecería y dormiría mas. Tal vez recurriría a la furia, al golpe y al hecho para no argumentar. No me escucharía ni a mi mismo, pero no seria llamado débil. Y puedo justificarme siempre diciendo que el otro debería comprenderme todo el tiempo, y que no haría falta decirle nada. Pues... ¿para qué?. Aunque igual ahora, pensando en todos los gritos que he recibido en mi vida y la manera como la gente me lastima (y de paso me da lástima y rabia al mismo tiempo), pienso que así me la haya pasado dialogando y expresando lo que pienso y siento, con argumentos, es como si le hubiera hablado a la arena en el desierto.Y cualquier slogan es mas valido que uno de solo de mis argumentos.
En el mundo del silencio, la gente sin duda es mas feliz. Pero cada vez me siento mas distanciado de la gente y mis conversaciones no son las de ellos. O mas bien, sus silencios. Alguna vez leí sobre la gente que en las ciudades llenas de gente, caminaban calles buscando alguien con quien poder tener una conversación. Sin estar en una megametropoli, mis conversaciones interesantes se reducen a aquellas que tengo con gente a miles de kilómetros de distancia y a aquellas que recuerdo a meses, años en el tiempo. Entiendo, que no hay un interlocutor interesado en lo que uno pueda decir, pues aquí, en realidad, hay mas interesados en lo que uno pueda callar. He pensado, que estos días ausente del mundo que se llama real acá, fue para mi mas productivo pues a pesar de mi enfermedad, realmente no había tiempo de desgaste en diálogos con la nada. En las noches y tardes conversaba con interés conmigo mismo. Y muchas ideas, frustraciones, tristezas y furias fueron organizadas y estructuradas, dejando a un lado temores y despejando horizontes para tomar decisiones.
Pero olvidé que el mundo del silencio es el mundo de la realidad y no aquel que se hizo presente entre la fiebre y la alucinación. Fue entonces, cuando me di cuenta que aquí, no hay mucho de que hablar. Y que cualquier argumento, es tan mal recibido, que no solo podría ganarme un silencio..., sino hasta un golpe. Y es en ese momento es cuando uno se da cuenta que lo mas sincero y salubre, es simplemente callar. De ahí el por que de "el mundo del silencio"".
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