Los ciudadanos han aprendido a odiar y temer al otro. ¿O mas bien son vasallos? Temen y envidian a su vecino. A su amigo, a quien igualmente traicionan y odian fácilmente, deseando poseer lo que el otro tiene, o que aparenta tener, porque pareciera que el tener es mas importante que el ser. Siempre habrá alguien que tenga mas, pero el ser, no tiene medida de cantidad, sino es mas bien diferencia. Y por eso se odia el ser, no se comprende y sin tanta simpleza se busca ante todo anular o etiquetar. Sin esa etiqueta, los seres libres son confusos y mas si son humanos, en un mundo en el que lo mas importante es ser numerizado y monetizado. Identificado. No para reconocerlo como individuo sino para sumarlo y restarlo cuando sea necesario. No existe ese karma, ni esa justicia divina - le decía mientras tomaba un poco de Ricard antes de ir por la bola de metal de aquel juego - solo el deseo de venganza y la posibilidad de la misma. Y ese es uno de los problemas, pues debería haber justicia. Cada juego era una conversación filosófica y por eso aquellos tres amigos que de otra manera no se hablarían mucho, les encantaba encontrarse para ello. Discutir, jugar, discutir, jugar. Habían entre todos, llegado a la conclusión del éxito de la política de odiar y temer al otro, siendo el otro cualquiera. Y entre juego y bebida, esperaban que no fueran los únicos que reconocieran eso. Para ver si pasaba algo.
Podría afirmarse que hay un sin embargo, que no es la denuncia, ni la protesta vacía, ni el acto de choque o las medidas de hecho de los grupos humanos que detestan el egoísmo y estupidez, y es el legado hacia aquellos que aprenden a pesar del éxito del sistema con la enseñanza de la generación actual de lo que se llama hoy, civilización occidental. También el choque con las otras civilizaciones y lo que igual despectivamente se dice que es la parte no civilizada del planeta. Esa diversidad natural en medio de lo artificial del sistema actual, da la esperanza a la vida ante la decadencia, sin el fatalismo del colapso de la humanidad, aunque si, de un colapso económico ante la insostenibilidad evidente y la inmoralidad. Pareciera que lo económico fuera mas importante que lo moral, pero es ahí donde la decadencia se garantiza. Apreciaba, en su privilegio, las mañanas en soledad o con su amante durmiendo en la cama, mientras él escribe. Esa calma, esa paz que los otros añoraban y envidiaban de él. Tanto como la belleza y voluptuosidad de una de sus pasadas amantes (a quien amo como nadie la amara a ella sin duda, con esa aceptación de lo que ella es, no de lo que tiene) que uno de sus amigos simplemente por el placer de tener, tomó. Y ella dio. Ambos disfrutaron. Luego el otro, pero él ya no estaba. Y ella tampoco. Y luego otro y otro y siempre habrá un postor. Alguien que tiene más y que ella sin duda, da menos. En su privilegio, luego de escribir un café viendo como las montañas, lo protegían de la mezquindad humana por unos años.
Por lo pronto, queda la resistencia para garantizar que el legado logre la revolución, después de la rebelión. Son los ciclos humanos, aunque como especie como ha pasado en otras épocas, se podría desaparecer, extinguir, por los humanos mismos. No necesariamente podría surgir otro primate superior, pero si seria muy triste que por la estupidez, y la debilidad de la razón ante la violencia y la avaricia, lo hermoso de la humanidad desapareciera, pues no se comprende que lo que ha permitido esa evolución ha sido el querer y acoger al otro. De ahí que la palabra mas interesante en todos los idiomas humanos es juntos, y en diferentes niveles y contextos, lo que significa es igual. Ella había empezado a cuestionar sus miedos y odios después de aquellas noches y días con él. No tanto han sido los momentos de pasión y sexo, sino las lecturas y conversaciones. Lo mas importante es que llevaba mas de tres semanas sonriendo, solo angustiándose por el regreso. No quería hacerlo y debía hacerlo. Era el sistema. Era ese destino marcado para ella y todos los que como ella, habían nacido en la base que sostiene el privilegio y que defiende esa opresión religiosamente. Ella, mujer, amante, hermosa, sensible y de cierta manera inteligente, era parte del éxito de esa sociedad de mierda. "
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