La civilización monetizada, se transformó de la producción a la especulación, del uso de la ciencia para la expansión y el desarrollo tecnológico y la preservación de la vida, en marketing, propaganda, consumo, desecho y aprovechamiento. Sin embargo, no es completamente distópica pues entre la antipatía y egoísmo, los temores y deseos humanos descubren que no solo pueden ser libres de ellos mismos, sino también ayudar a liberar a los otros. Igual, a pesar del supuesto gobierno tecnológico, saben que las reglas y los objetos, pueden ser recreados y transformados por ellos, ya sea por el arte y el mismo desarrollo científico-tecnológico: por curiosidad. Al fin de cuentas al conocer curiosamente ellos conciben tecnología. No podría decir que era tan adicto a la dopamina como al café, cuya adicción no solo no se sonrojaba al nombrarla sino que sentía cierto orgullo. Y si arrogancia. En todo caso, en estas tierras, entre pobreza, exagerada riqueza, mar y montañas y selva, no servía mucho esas arrogancias y mas cuando no se estaba entre los señores, pero tampoco entre los siervos. Era un ser extraño, exótico, cuyas veces los señores invitaban a sus casas a sus cenas para conversar con él un poco y también los esclavos a tomar sus licores prohibidos por la iglesia y los señores, como si fuera un angel liberador. Pero no era ni lo uno ni lo otro y no entendía, ni quería hacerlo, por qué estaba en estas montañas. Sin establecerse, esperando partir. Si, son tiempos extraños - se decía - cada vez que pensaba en ello. Luego, alguna mujer esclava o alguna otra de las familias de bien, se escabullía para llegar hacia él. Y las reflexiones sobre los motivos se perdían. Al fin de cuentas, era la naturaleza humana - se decía.
Es difícil definir una naturaleza humana, pero si un comportamiento ciudadano o del individuo en la civilización temporal, o mas bien, la persona en esa sociedad en ese tiempo. Se cree que existe y los propios enemigos de la filosofía (que son los filósofos mismos o los que se les dan de ellos) pueden usar el tiempo para tratar de hacerlo, pero la verdad es simple, el ser humano se transforma: sus motivaciones y sus temores. Sus ambiciones y sus frustraciones y lo peor, en el sistema que ellos mismos han inventado. Claro, biológicamente si podría encontrarse esa definición, a partir de lo que se diga de un primate superior y la evolución alcanzada. Lo había notado finalmente, pero muy tarde. Víctima de un sistema y de una serie de prejuicios creados en ella misma entre rezo y rezo, entre amante esporádico, hipocresía y frustraciones, entendió que incluso entre sus semejantes de partido, fascistas como ella, era insoportable. Pero ya era vieja, ya la tristeza en su cuerpo estaba tan extendida que solo le quedaba el pasado a extrañar, cuando aun sus senos firmes y rosados atraían con su cabello dorado, mientras guardaba silencio o gemía al tener sus orgasmos. O mientras hablaba de lo banal y lo personal que no era tan fútil, sino todo lo contrario y permitía tener compasión por ella. Por supuesto, ella no reconocería que su condena, propia, se debió a su estupidez y no a la ignorancia.
La civilización ha creado y asumido un sistema basado en la opresión, a partir de la cual con ayuda de la tecnología, hacia sentir en algunos que no tenían poder, que podrían llegar a tenerlo, en aquellos que tampoco lo tenían pero que estaban siendo oprimido por los primeros, siendo muchos se abnegaban justificando que el sistema los oprimía por voluntad divina y que el aceptarlo les garantizaba un destino. Incluso auto-oprimiéndose. Y si, hay otros, que igual con ese poder momentáneo, han logrado crear las reglas de la monetización, que actúan con los seres humanos como objetos con un precio. A veces mantenían un poco su poder, otras lo perdían y su codicia justificaba cualquier medio. Al fin de cuentas se trata de un juego en el que el precio justifica una supuesta dinámica, que en realidad es una caída. Paz. Tranquilidad y sexo. No sabría decir hacia cuanto no sentía eso, sobre todo que no era una obligación o una búsqueda en medio de las tribulaciones de los tiempos en los que la naturaleza humana se definía como aquella fuerza de aprovechamiento de las circunstancias, del débil y de la explotación, asi el mañana que no importa, ni el pasado, llamaran un poco a la conciencia. Libertad, serenidad y sexo. Si, otra vez se repite. Sería injusto reducirlo solo al placer, pues su sonrisa y su mirada merecen un poema tanto como la mía y mi sonrisa una canción. ¿Sera que es felicidad?. "
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