¿Qué es lo que una persona necesita en realidad para sentirse parte de una humanidad? ¿Y diez de ellas que no logran ser parte aun de la conciencia de la vida? Y no necesariamente por la falta de entender el amor, o la importancia de respirar o de hablar. No. Aunque viéndolo de otra manera, en la catástrofe el problema es ese: que se sienten parte de una civilización de saqueo en el que el después no importa, pues seguramente no estarán y entonces, ni siquiera su descendencia, su herencia logra seguir si quiera un sendero de riqueza capitalista. Entonces no solo el sentimentalismo, sino también la intelectualidad se denigra, se vuelve algo jocoso que se domina gracias también a aquellos que supuestamente hacen parte de la razón del mundo, por unos créditos, monedas y lujos tan inestables, como su lealtad. De ahí que esa clase humana que dirige, no lidera. Oprime e igual en cualquier momento podrán ser igualmente traicionados. El calor del verano no le molestaba y menos con ese poco de ron que Robinson le había dado. No se imaginó nunca que lo tomaría con aquella vista del Mediterráneo otra vez, con Louisa desnuda y durmiendo a su lado en aquel matelas que parecía aquel que con Juanita, muchos años antes, bueno, gracias a otro maravilloso ron y otras noches (no precisamente veraniegas), se era libre para amar y desear. Ya habían pasado en poco tiempo muchas cosas como para pensar que ella no solo lo deseaba sino también lo amaba. El igual, pero prefería como siempre dejarle al azar y al destino que tanto odiaba lo que pasaría en esta vida. Bueno, en una vida mas de las tantas que no se miden en años, sino en amores.
En la rabia que da la impotencia, se diría que es una tierra de traidores y desleales, que se merecen heredar su propia desconfianza, incluso entre sus cómplices. Se diría incluso entre ellos, pues sus oprimidos realmente aguantan, soportan y se esconden en su miedo y debilidad. ¿Donde están los humanos valientes que lideran, no que dirigen? Entonces, ante la ausencia de la respuesta y la aceptación de un fracaso, se piensa que es importante simplemente... partir. Después de esos puntos suspensivos porque de alguna manera se aspira que alguien le de la esperanza o simplemente le diga que no. Pero es un mundo de desechables y de despreciables. Una catástrofe afirmarían algunos, pero no, solo se trata de las decisiones humanas y sus consecuencias. ¿Cuanto se recordará de nuestras noches de insomnio? De aquellas lecturas y preparaciones para que compartiendo el conocimiento, se soñara no solo con un mundo mejor, sino con esta ciudad mucho mejor. La verdad, aquellos que lograron romper su cordón con este lugar lo lograron, mientras que los que volvimos, nos equivocamos, terriblemente: fuimos traicionados, usados, opacados, denigrados, desvalorados, burlados..., y no, no es una cuestión de victimizarnos, sino de reconocernos, para que en ese reconocimiento, mas alla de la tristeza y la desesperanza exista un poco de fuerza en la rabia para volar. Ser libres. Y dejarlos allí con su mediocridad y su estupidez y su maldad y su mezquindad. Aunque lo lamentó por aquellos a quienes no logré influir, no logré liberar. Por que si, ya lo acepto: no lo logré. Ellos, los traidores, podrán criar a sus hijos en la mentira y la traición, ya le han enseñado a ellos que es la única manera de surgir, de alcanzar el placer, y que el problema no es la traición en si o el acto de maldad o la mezquindad: sino el ser descubiertos. Bueno, ya no lo es. Pues eso es considerado un valor a imitar. Como la misma rabia y el aprovecharse de la oportunidad.
La vida, sin embargo, puede protegerse y garantizarse desde otros lados de este mundo, con aquellos cuya identidad se construye no por lo que se fue, sino por lo que se comparte hacia el futuro. No es una cuestión de un futuro utópico o distópico, sino de un presente responsable que permite que el conocimiento y aquello que se siente, como la empatía, permita un ciclo de desarrollo y felicidad en la que la maldad y la mezquindad no sean rasgos a imitar, sino a repudiar, al fin de cuentas, como la misma avaricia y los dioses, son invenciones humanas. Dejó escapar una lágrima. Solo tres días después se dejó caer ante aquel piso y esta noche, 29, tomaba un poco mas que de costumbre y diverso. Dead & Co. lo acompañaba otra vez, ya lo había hecho unas cuantas noches antes en pleno desierto mientras que osos y calaveras y rosas y diferentes olores le hicieron escapar una lágrima en ese momento. Un viaje musical. ¿Acaso debió ser de otra manera? Siempre pudo ser de otra manera, pero es la única que le corresponde aceptar, pues no es una cuestión de terquedad. No. Sino de libertad. De vida. No era tiempo de una catástrofe."
