La versión es cómoda y la subversión es peligrosa. El orden establecido, no es que sea mayoritariamente aceptado, sino acogido con resignación y miedo. Ese mismo orden que lentamente se despliega incluso en los espacios en los que se supone, como minoría de raciocinio, no de comodidad o de miedo, inmoviliza la humanidad y la vida. Pero es rentable, es cómodo, y por supuesto no requiere ni de razón, ni de conciencia, solo de miedo y la voluntad impuesta. Muchas veces le he escrito, a veces usando su nombre. Así este prohibido. Entre las canciones, entre los rezos en algunas lenguas, no en todos, ni en las lenguas prohibidas, si es que aún lo están. Solo, cuando mi cuerpo ocupado danza entre las sombras y las músicas de todos los tiempos que se unen en una noche que debería ser fría, pero es tan calurosa que recuerda que estos son los días del fin, mi mente logra al fin olvidar tu nombre, tu rostro, tu sexo y lo miserable que me hace sentir estar en el olvido.
Un humano, tiene conciencia y voluntad. La posibilidad de ser oprimido e ignorante, o de ser imbécil y malévolo. La maldad no tiene nada que ver con la ignorancia, sino con la decisión a pesar del conocimiento adquirido. De ahí que algún pensador (y otros en otras palabras lograra afirmar que el ser humano es el único ser viviente de ser imbécil y en esa estupidez, su maldad alimentada por su codicia no puede justificarse. La ignorancia si, pero sus decisiones en conocimiento e incluso en razonamiento ni siquiera puede excusarse. Afortunadamente hay música en vivo afuera. Un poco de rock en español, un poco de lo poco que queda de una ciudad en decadencia en un mundo que se llena de polvo. Así, desde adentro, con la pasión y sin ninguna posibilidad académica las palabras surgen para llenar una hoja en blanco cuando no solo hay tiempo, sino espacio. Y aire a pesar de todo ese polvo. Y aire a pesar de los suspiros que escapan (seria idiota escribir que a pesar del humo de un cigarrillo inexistente, pero que vendería más).
Por otro lado, el conocimiento por si solo no es suficiente. Tal vez puedan programarse reglas para organizar voluntades, pero la conciencia en si, es un poco mas compleja y costosa. Ese costo, no su complejidad, es lo que de alguna manera, junto con el conocimiento, generan un rasgo humano. Desde el idiota hasta el sabio. El humano en el que sus decisiones pueden clasificarse (igual por otros humanos) como benevolentes y hacia la protección de la vida. Quizás no monetizables (igual clasificada por otros humanos), pero sin duda, no malévolas. Esa es la verdad y de ahí que la versión sea mucho más aceptada. Un vaso de ron por supuesto no podía faltar. Los tambores, la guitarra, el calor, su voz (grabada), su risa, aquella mirada y todo aquello que hizo y que no hizo. Su traición pero también su cuerpo y su mirada en mi. Mi sexo en su boca, mis brazos abrazándola y mis palabras y actos de amor. ¿La desesperación? Nah, ya no la hay. No la hubo y por eso, el ron no es para ahogar ninguna tristeza, pues la verdad es que se vivió y se viviría, pero no depende de mi ya."
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