Cuando no se es de esas ciudades, aunque pasa en casi todas, y se habla de lo malsano, desigual y horrible, los nativos tienden a ofenderse. A pesar que las falencias y grietas sean evidentes, que las palabras mismas sean simplemente las directas y concretas, el caribeño asume una posición de defensa. Luego por supuesto, de una manera muy rápida, aquella defensa termina siendo un ataque, y si el descriptor de la percepción es más ágil, la conversación tiende a terminar en una afirmación válida sobre el hecho real de todos los turistas de todo el mundo, que vienen a disfrutar de la pobreza y lo exótico: aquello construido con carne de esclavos, lágrimas de indigenas, latigazos europeos, búsquedas asiáticas, negocios arabes y limosnas tanto gringas como de aquellos que en la desigualdad del continente y del pais, desean estar en la pequeña porción dominante de la pirámide de las apariencias americanas. Y aquella frase que nunca se escribió en El Principito es clara y evidente en estos momentos. Tiempos que nuevamente se pierde tiempo y se gana cansancio para no obtener absolutamente nada: al din de cuentas como dice aquella frase, ya eligieron. Como se entiende, sin duda ya respondieron. Sin duda, otra vez se perdió en una apuesta en la que se insistió porque aun hay un poco de optimismo, y es lo típico en hombres románticos y deseosos. Por eso, era mejor dormir.
Ciudades de viaje que cansan. Perro a las que siempre se vuelve. ¿Cuantas veces? No las suficientes ni siquiera las adecuadas pero por eso fueron construidas allí, para organizar desde el saqueo, como para darle la oportunidad de acabarlo. No todos los lugares son tan ambiguos, como todo esto que podria terminar en un abismo, pero ya esos tiempos no existen y ahora simplemente se es parte de otros momentos monetizados y añorados. Hubiera podido amarla pero aquella curiosidad y deseo (restringido) no es lo suficiente. ¿Restringido? ¿Y en paréntesis? Es de noche, viernes y decidió no volver a pensar en ella. ¿Por qué hacerlo y para qué? Esas apuestas lo tienen cansado... y el viernes en la noche se convirtió en un momento par adormir a pesar del caribe, a pesar de ellas (pagadas o no) y a pesar que la brisa era mas que agradable. Si, dormir.
Cuando se duerme, es un escape. La noche misma se convierte en aquellas horas en las que dormido, se esta como debería ser. O al menos como se cree, en medio de las frustraciones de permanecer en un lugar de llegada y partida, sin salir. Es entonces cuando se comienza a entender precisamente la quietud y desesperanza humana: ¿Para que salir si todos llegan acá? No todos los lugares tienen pobladores que sienten así y lo dicen. ¿Para que intentarlo si ya es demasiado tarde? Entre tanto, en ese letargo que traen los climas pesados, la culpabilidad desaparece para que la abnegación prevalezca. Once de la noche. Ella fácilmente dejó de pensar en el. Al final, son negocios y ella estaba lista para ellos; sin decir mucho, el tambien, pero no se trata de estalo. Lo evidente es que no tenia porque haber desgaste adicional, palabras y ganas reprimidas. El resto, se escribe solo con aquella facilidad que da la repetición en todos los tiempos."

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