Saturday, September 30, 2023

Lo mismo

"Es muy difícil usar las palabras adecuadas en las preguntas fundamentales e incómodas en un mundo donde se pierde el sentido de las mismas, donde la falacia se transmite tan fácilmente y el cinismo se apropia de lo verídico, de una manera tan descarada que es imposible expresar el argumento sólido porqué es considerado como lo mismo cuando no es así. ¿Por qué aquellos que no se benefician de nada y que incluso son oprimidos, defienden y retransmiten aquella mentira? Es tanta su arrogancia que incluso aquello demostrable, racional y coherente, sin ni siquiera esforzarse lo desestiman. Y pareciera destruirlo, pero la verdad no se destruye, se ignora. Y de ahí el triunfo de la ignorancia. Claro, anunciar ese triunfo no solo es patético y triste, por aquellos que lo permiten, se considera arrogante. No debería tomar algo de alcohol, pero el último día de septiembre lo merece. Un triunfo de la vida sobre la muerte-vida y la poca libertad, paga, en medio del calor del fin de los tiempos en una ciudad que ha dejado de ser para humanos después de hace mucho tiempo, pero decirlo en voz alta, ofende. Como tantas otras cosas y aún así no importa el silencio, pues a pesar de ese triunfo, mañana, la verdadera muerte por lo mismo, podría llegar y a muy pocos le importaría. En otros tiempos - decía aquel viejo en la escalera fumando aquel tabaco de otros tiempos igual - al menos se sabía quienes eran los enemigos. Hoy, han triunfado, porque compartiendo con nosotros este aguardiente, esa cerveza suya, mañana seremos denunciados o incluso escupidos y acribillados por alguno de los que están acá. Ya por eso ni siquiera nos escondemos, ni somos clandestinos. Yo lo miraba. Tenía razón. Ya ninguno de los otros si quiera decía, como va a decir eso, si yo soy leal. La oportunidad hace al traidor y al desleal y eso causa admiración en estos tiempos en los que la guerra ya se perdió y solo existe la batalla por la sobrevivencia de la razón entre el miedo y el hambre. 

En la pequeña escala, en los intervalos cortos, se piensa de manera optimista en un proceso. Pero en la civilización, la muestra debería permitir una extrapolación en la que el bienestar común y la disminución de una inequidad humana se establecieran de manera mayoritaria para que los logros humanos estén por encima de las posesiones. El modelo actual a partir de los datos, solo se llega a escenarios pesimistas. Incluso para los que se benefician de ese estado, solo que no les importa las trascendencia sino disfrutar la opresión hacia los otros mientras vivan. Ni siquiera les importa sus descendientes, ya que no aspiran que hereden algo. Esta a una llamada. Incluso a un mensaje de texto o una imagen. Nunca antes en las historias de amor y odio, podría ser tan fácil un comienzo o un retorno. Pero también, el mismo silencio condenaba de una manera tan fácil al olvido y la desesperanza. De ahí que era mejor el remplazo que la insistencia. Y también porque los ejemplos de perseverancia terminaban siendo tragedias. Es así, como el olvido y la banalidad se aceptan: garantiza placer y no felicidad. Y en todo caso, en todas las lecturas podría considerarse como algo patológico: son sanos y exitosos aquellos que obtienen y remplazan fácilmente. Aquella facilidad de la llamada, el mensaje y la imagen, así como lo simple que es ignorar, lo hacen insoportable. Solo, deja de serlo cuando se convierte en olvido. 

Un poco más de seis mil años de civilizaciones humanas modernas. Doce mil de asentamientos junto a los ríos y de creación de jerarquías quizás, pero sin duda, una construcción de seis mil años de codicia y acaparamiento. Los últimos siglos a pesar de logro tecnológico y lo evidente de la razón no es que hayan ayudado mucho, salvo a la conciencia de algunos por entender la responsabilidad individual y social y el impacto ambiental. En la ignorancia, sobre todo aquella disfrazada por la religión, no existía esa posibilidad de responsabilidad pues todo es abnegación y culpabilidad. Pero hoy, la aceptación de pobreza justifica la codicia y la violencia. Y en eso, estos seis mil años han sido exitosos para garantizar un sistema insostenible. No ha sido de la noche a la mañana aunque en la gran escala cósmica, seis milenios, seis mil traslaciones en este sistema solar no es mucho. Lo que mas odiaba de él, era que había llorado por él. Y que él no solo la amaba (aún) sino también la deseo enormemente. En algunas noches, después de fingir algún orgasmo o realmente tenerlo con el amante de ese momento, después de los que vinieron después de él y disfrutaron y pagaron su fogosidad, lo recordaba mucho, odiaba hacerlo. No entendía por qué. Lo que más odiaba de ella, era pensar en él. Nunca lo reconocería y menos permitiría que él lo supiera, de ahí que incluso a otro de sus amantes, un amigo de él que la deseo desde el primer dia que la conoció y quien se convirtió en uno de sus proveedores, le prohibió mencionar su nombre. Si el lo supiera, a veces lo decía en voz alta en su soledad del baño interrumpiendo lo que seguiría. No permitiría que él lo supiera. Aunque para él fuera importante y no por oprimirla a ella. No. Su orgullo, así lo veía ella y se lo repetía antes de lavarse la cara por aquella lágrima que escapaba, debe estar por encima de cualquiera. Incluso de él, quién la amó. Quién la ama.

¿Y los siguientes seis mil años? Francamente, pareciera existir muy poco entusiasmo incluso sobre la semana entrante entre los más optimistas. Pero en esa incertidumbre, se construyen visiones nuevas en diferentes y extraños lugares, de una humanidad que se describe de manera diferente. Con unos valores incomprensibles y que incluso replantean el romanticismo conocido, una sociedad de nuevos humanos que a pesar de ser minoritaria, da esperanza. No fe. Ya lo han escrito muchas veces. Ahora lo que falta es leerlo y entenderlo, en palabras que en cualquier idioma sean las acertadas para que lo que se defiende a pesar de la opresión y la destrucción que causa, sobre todo de la vida, no se remplace para justificar lo que es simplemente malvado. Sin relativizar. Pues esa maldad contra la vida es totalitaria. Podría amarte, convirtiendo aquel deseo que surgió como promesa de libertad y si, pasión y felicidad. Pero me quedo con el cariño y el deseo lo oculto en un no, para no alimentar algo que se convierte en un insoportable anhelo. Ya no es tiempo de suspiros por hubieras, ni de contenciones, ni frustraciones...- lo dijo mientras la observaba llamando a su novio al teléfono. En otros tiempos, agradecería la oportunidad de la amistad. Hoy la tiene y no es una cuestión de agradecer o de fortuna. Es algo que aceptaba pero que en algún momento (y se culpaba por eso) entendió hacia algo mas intimo y sexual. Su amigo de infancia, en lo básico y pragmático tenia razón. Es tan simple - se decía mientras se colocaba una camiseta para ir a caminar un poco, sentir el calor de una ciudad atrapada en las montañas y olvidada, en el último sábado de septiembre. Caminar para buscar y pagar algo de comer, no tan lejos, no tan cerca. En soledad".

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