Conversar es difícil y confrontar las ideas en torno a un debate basado en realidades, sin la emoción que sin duda es imposible dejarla de lado, es una tarea que en la civilización actual, no puede esperarse. De ahí' el arte y la manifestación, la lucha y la expresión, sin esperar nada, solo volver visible la incómoda realidad y la historia ignorada. Claro, ahí esta la emoción, pero no se aspira imparcialidad, solo la reacción y la visibilización de ese algo de tal manera que trascienda. Causaba algo de curiosidad verlo sin nada en la estación de metro esperando la línea tres: vestido de negro, sin nada, sin mirar su móvil, sin audífonos, sin siquiera sus manos en los bolsillos. Ella lo había notado al subir la mirada y verlo al otro lado de la plataforma, como los otros sintió un poco de curiosidad y luego miedo. En medio de todo el gentío, que después de la manifestación del ocho, con sudor, vestidos de prendas moradas volvían a sus casas (los otros se habían quedado a buscar unas cañas en algún lugar), él, sólo, sin poder saber su edad o su origen, tal vez podría ser español, árabe, latinoamericano, indio o italiano - se decía - era la lucha y la expresión misma del hombre que pasa entre el tiempo y los lugares, observando para luego contarle a los otros en otros tiempos y lugares lo que pasó aquel dia. Se estremeció, llegó el metro y lo cubrió. Luego la gente, el ruido y cuando otra vez, la plataforma quedo sin metro y sin tanta gente, notó que él ya no estaba. Pero sentía que su sombra se había quedado allí, al otro lado, frente a ella.
En aquella manipulación social (que difícilmente podría considerarse construcción), la jornada de conmemoración, termina siendo de felicitación con el lenguaje que de alguna manera igual debilita, discrimina, oprime y simplifica. El presente, la canción, la rosa, las alegorías religiosas, también las pasionales y plancenteras contribuyen a que los milenios de desigualdad y minimización prosigan, mientras que las marchas y luchas se radicalizan para deslegitimar las victorias alcanzadas. No sorprende la ridiculez y la melosería y como logran imponerse y aceptarse. Aquella mañana, sola, había logrado quitarse un peso enorme de su vida, al reconocer no solo lo que sentía por él, sino el liberarse de todo aquello que la obligaba a aceptar para supuestamente vivir. Pero no era vida, o bueno, si, pero era una dada por un guión entre malas decisiones y mandatos dados por los otros. Sobre todo ellos, los que la rodeaban, como los que estuvieron desde hace eones antes que ella o su padre. Si, aceptaba que lo amaba, un sentimiento contradictorio se diría en medio de la liberación, pero de eso se trataba: de confrontación.
Han sido las luchas las que violentamente han transformado a la humanidad. Algun dia los humanos dejarán de ser violentos u otra especie logre imponerse y la violencia por si misma, alimentada por la codicia, no exista. Entre tando, la lucha continua y la expresión, aquella que es libre y que molesta la moda, las buenas costumbres y despierta razocinios y sentimientos será arte, pero también ciencia, confrontando el discurso impuesto y la mediocridad. -Pensar como él no es tan complicado - se decía ella mientras lo veía dormir. Se acercó. Le gustaba sentir su mano en su seno, su respiración en su nuca y como poco a poco lograban una temperatura adecuada para juntos, dormir. El dormir era escapar de este mundo - se decía - y desde que lo conocía, escapaba. No solo durmiendo. Y esa libertad, la atemorizaba, pues era una libertad no monetizada, aquella que de una manera fugaz puede desaparecer. Pero no sería esta tarde - se decia nuevamente mientras la noche caía y aquella siesta ya era de horas."

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