La sensibilidad en sí, en una civilización que pareciera decaer no solo es mal conceptualizada, sino incluso vista como una debilidad, tanto en hombres, como mujeres. Y mas si esa sensibilidad es hacia los otros, tanto que se señala como algo negativo, exaltando mejor aquella sensibilidad supuesta hacia los animales, que en realidad son mascotas humanizadas. La decadencia, igual es notable cuando las sensaciones se aprecian mas que los sentimientos. Y el humano es desestimado si sus sensaciones no logran ser tangibles e inmediatas, tanto de placer como de desprecio. Ella encontraba en la mirada de él, aquello que habia dejado de sentir por Miguel, desde hacia años. Por supuesto, ya se trataba de negocios y costumbre. No dormían juntos, tampoco tenían una mala relación, pero ni siquiera caminaban ya de la mano en la calle. El, así, sin nombre, no solo la deseaba, le transmitía una pasión temerosa. Llevaba tanto tiempo sin tener sexo, que sentía aquel temor. ¿Y El? En realidad para ella era un misterio, porque él no haría nada para seducirla descaradamente. Ella tendría que hacerlo y eso la perturbaba, aún más."
En ese desprecio y búsqueda por el placer, se confunde lo inmediato a aquello de largo plazo, asi como la posibilidad de contrariarse e igual de no restringirse. Es maravilloso encontrar que en la humanidad, existen aquellos que no solo encuentran la manera de no cohibirse sino también de encontrar el valor mas allá del precio. Porque no son al final un sinónimo. Es muy diferente el apreciar que el valorar, y mas en una sociedad de cotizaciones populares y organizaciones, incluso de aquello que puede ser cercano como una amistad o un noviazgo, en términos de comportamiento de un mercado supuesto. Había decidido Kat de buscar sus labios aquella tarde, en realidad, lo deseaba desde hacía hace mucho tiempo, y en ese interactuar con él, aceptó que lo amaba. El, desde el primer día que la conoció la percibió como una mujer maravillosa, pero estaba cansado y decepcionado. Ademas que Kat no estaba sola (una mujer como ella nunca lo estaría), y el tema de su relación nunca se tomó. Al abrir sus ojos después de besarlo, estaban desnudos, acostados en la cama de él, después de un extraordinario orgasmo mutuo. Todo para lo cual se había preparado, pareció fallar, incluyendo la expresión de su pasión y deseo sexual. Pero él, aquellos ojos, era lo que quería y no necesitaba, era lo que ella escogía.
Aquella sensibilidad, no puede clasificarse solamente como esa perceptibilidad de sensaciones entonces, porque incluso involucra un razonamiento, un pensar en el otro y en si mismo. No es debilidad, porque el poder identificar lo que se siente en términos de sentimientos, permite llevar hacia el largo plazo, distinguirlo entre el placer y la felicidad. Es una fortaleza que incluso llama al silencio, cuando entre sentimientos encontrados, no puede justificarse algún desprecio, mas bien una compasión. Nevaría un poco más tarde. Se acostumbró al silencio, mientras que en algunos kilometro, el estruendo de las bombas perturbaba a otros. No entendía porque no llegaba ese ruido a él como tampoco entendía al final el porque de esa guerra. En realidad, no era una cuestión de no entender el origen pero si el cuestionar porque se mantendría tanto tiempo. ¿Una decadencia lenta o la condición humana de destruir para imponer?. No, era más simple aún: codicia. Y en ese silencio en el que estaba acostumbrado, se daba el lujo de pensar en aquellas cosas que de otra manera, con el ruido del mundo (no solo de las bombas), no se atrevía a intentar entender."

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