El humano, en su codicia como especie, acapara recursos, incluso los innecesarios, a costa de los demás. Sin embargo, no es tan simple, aunque alguna vez en el pasado lo pudo ser. En esa traición que como humanos se ha hecho al resto de los seres vivientes en el planeta, sobre todo a aquellos que se conocen como animales, el ser humano en realidad es consciente de su mortalidad y de ahí sus ambiciones que se confunden con sus necesidades todo el tiempo. La creencia, justifica lo que es injustificable y por supuesto, soporta la ofensa que recibe cuando se le pide pensar, no solo creer. Pensar, implica confrontación externa y propia. La creencia soporta su cobardía y estupidez, porque como otras veces se ha dicho, ya no se trata de ignorancia. Calixta sonreía aunque sabía que a la mañana siguiente él no la buscaría y aún así, disfrutaba de la sexualidad con él, de sus palabras, su sabiduría en incluso de su pésimo humor, que rayaba entre el cinismo insoportable y la falta de gracia. Tal vez eran sus cuarenta años o que realmente él era un hombre interesante. Pero no lo sabría mientras sus demonios del pasado dieran vuelta aun en sus noches. No entendía los demonios de él, que evitaban que él se lanzará hacia ella, pero no le importaba ya. Sí, había llorado, pero no era por él, sino por ella misma y los últimos cinco años entre el engaño y la soledad.
Ofenderse es fácil, pero ofender igual. No se trata de decirle al otro qué debe hacer, pues en realidad ese otro lo sabe. Influir y hacer que una nación logre algo mayoritariamente es utópico y nunca ha sido así. Siempre han sido algunos grupos, una minoría que de alguna manera logra velar por el bienestar de todos. En las democracias modernas humanas, pasa cada vez mas lo contrario, lamentablemente, pues el bienestar de unos pocos es garantizado por el malestar de una inmensa mayoría, en la que están incluso aquellos que reconocen esa injusta situación y son las verdaderas víctimas en todo, pues los otros disfrutan con esa miserableza que ellos mismos se garantizan. Ella ya no lo buscaba, había recibido otra vez un poco de dinero y ya tenía otro postor que disfrutaría de su fogosidad. Sin embargo, se daba cuenta que había abandonado algo diferente por la comodidad que da una costumbre, un sistema y solo le quedaba seguir haciendo lo que sabía hacer bien, aunque incluso, cuando solo lo observaba y lo escuchaba, se sentía valiosa, mas alla de las eyaculaciones que generaba y que recibía en ella. Hacia calor y el polvo se levantaba desde la playa hasta la colina. No podía llamarlo como antes ni dejarse ver en pantalla, pues ni siquiera ella misma soportaba verse. Pero aun así se consolaba con saber que él pensaba un poco en ella, en algún momento del dia.
Es satisfactorio, sin embargo, saber que otra humanidad se construye lejos de donde la pobreza mental, soportada por la mediocridad, la avaricia y las necesidades, prima a pesar de los recursos naturales y la belleza que podría representar. Poblaciones de fanatismo y saqueo, en el que los opresores, sueñan con partir para disfrutar de lo que han saqueado, los esclavos de acompañarlos como siervos en aquellas tierras y los que logran liberar su espíritu y no desean morir como mártires o caer en la resignación, igualmente buscan partir hacia donde esta esa otra humanidad, pues en sus países no hay nada que se pueda hacer, salvo alimentar una esperanza, pues la codicia humana se confunde todo el tiempo con las necesidades. El silencio y la mirada de lástima son suficientes. Sus privilegios, se decía mientras la escuchaba sin ponerle atención en realidad a aquellas palabras que salían desde su arrogancia, era lo único que le había dado méritos para estar allí. ¿Y El? Se lo había dicho muchas veces, no debió volver. No debió quedarse y debería partir. Seguro lo haría, cada vez mas cerca, por él y ahí si igualmente arrogante, por la humanidad misma, pues sus esfuerzos como su amor, habían estado dirigidos hacia las personas equivocadas. Pero no se arrepentía en realidad de haber vuelto, pero si de permanecer.
En esa esperanza que mantienen en el fondo los que piensan, un sentido común aparece, pero se expresaría desde el interior mismo, en esa intimidad, en esa soledad, y se mantendría en silencio permitiendo una sola acción, pero suficiente como para que aquellos que luchan, piensen en la perseverancia mas que en la terquedad y en construir. Si, algo que permita que aquellos que piensan en partir, piensen igual en volver. Y también, que en esa fraternidad y valentía, la humanidad que en otras partes se construye, pueda construirse igualmente en naciones de saqueo, resignación y tristeza. Buscaría un segundo trago de aquel licor de mandarina para llegar a la media noche. Se sentía en su soledad satisfecho y arrogante, no podía equivocarse así perdiera, pero la verdad misma, la razón y lo que en realidad era amor, era lo que le molestaba a todos aquellos que simplemente en su estupidez individual y maldad colectiva normalmente se imponían. Si, la evidencia y la razón, el significado mismo de lo que era tener esperanza y bondad, muy diferente a lo que ellos rezaban todos los domingos en sus misas y los sábados en sus cultos. Su ceremonia personal, sin templos, iba desde la contemplación de la naturaleza y la valoración de la vida hasta ser libre de espiritu. Y esa libertad era peligrosa. No para los que desde su riqueza contemplaban al resto matarse entre si, sino para sus vecinos. Por eso, por ese amor a su vida, algún dia simplemente desaparecería y dejaría frustrados a todos aquellos que querían humillarlo."
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