En todo caso, la costumbre puede romperse con revoluciones y aquellas que valen la pena, son las que suceden de las maneras mas extraordinarias en las que una ruptura en los hechos y el pensamiento, podrían construir una realidad diferente. Sin modificar esa atracción (si la hay), descubriendo que el miedo y el odio pueden no tener sentido, si se razona un poco. Entonces la brecha que puede existir entre persona se dimensiona y los puentes entre ellas pueden establecerse sin esperar invadir al otro. Ni ser invadido para ser aceptado. El problema quizás es que el rencor puede desaparecer y las personas, en masa, necesitan algún sentimiento común. Tal vez entonces pueda cambiarse por simpatía y de ahí aspirar a una fraternidad. Disfrutaba el silencio. No recordaba ya los cientos de canciones que amaba y aquellas melodías que lo acompañaron durante años por lo que entendió que envejecía. Disfrutaba el silencio en medio del tedio y de verse frente a esa enorme biblioteca y el café para perderse en otros mundos y con otras palabras lograr ignorar todo aquello que lo agobiaba. Después de cada lectura, saboreaba un poco sus ideas y encontraba las palabras para las preguntas que sabia que estaban ahí, pero que no lograba expresar. - La pregunta - se decía- es mucho más importante que la respuesta misma.
El cómo, la pregunta. En realidad es más importante que el que pues incluso el porqué es conocido por todos. Tantos años de lecturas, discusiones, películas, pinturas, canciones y guerras, por lo que la necesidad misma y esas causas y efectos, tanto como las tristezas y alegrías así como los propósitos eran más que claros, pero el cómo sin duda complica las cosas. Y toda esa sabiduría humana y los tecnología creada para recordar, buscar y ser ágiles aún no permiten ni plantear bien esa pregunta, ni encontrar las respuestas, porque lo único que se sabe es que no es una, sino varias. Sabía que tenia qué callar y no lo hacía. Ese silencio necesario, se olvidaba en el momento por lo que todo aquello que veía sobre pausas y reflexiones no servía para nada. Pues después de todo, se daba cuenta demasiado tarde. En otros tiempos pensó que era una virtud, pero en realidad era una estupidez más de su arrogancia intelectual. Por eso prefería aislarse, tomar aquellas mañanas para robárselas al sistema siendo anónimo, más pobre que rico pero alguien que no preocupaba, ni siquiera para seguirlo en sus pobres redes sociales. Ambiguamente, un dia podría encontrar o la imagen o las palabras más inspiradoras y otra, nada que fuera digno de ser entendido. - La imagen - pensaba - mientras recordaba a aquella mujer facista que pensó que podría entender y amar de alguna manera. ¿Pero cómo amar a alguien que odia a la humanidad? Suspiró mientras veía como el temor y la prohibición vaciaban las calles, desde aquel balcón que daba a la avenida principal por la que pasaban los masacradores y sus amos, sobre caballos. Algún dia ella se vengaría de él - lo decía con la calma que traía la edad - pero entre tanto, no podría pensar ni siquiera en temerle. ¿Por qué se vengaría? Por qué simplemente la descubrió.
La compasión y la empatía no es suficiente y menos en una sociedad de emociones marcadas por la necesidad y el miedo. Si de alguna manera, esa compasión y comprensión no da a ese otro lo que espera, así esa espera sea errónea puede usarse la mentira, la interpretación y la versión para anular. Acusar. Sin duda en un mundo en el que las frustraciones y abusos justifican cualquier cosa, la acusación y la rabia sirven cuando un razonamiento o incluso una simple conversación clarifican, responsabilizan. Acusarse es igual. Para justificarse la misma quietud y la derrota aceptada. ¿Entonces? Ella recorría las mas oscuras galerías y exposiciones donde suponía que él expondría aquel cuadro prohibido en el que ella estaría. No para sentir de alguna manera que inspiró y admiró, sino para poder atacarlo ante la sospecha. Su mas asidua visitante de sus exposiciones y de su arte, era alguien que emanaba rabia. Una rabia que ella sentía hacia la vida, hacia el amor y hacia todo aquello que de alguna manera podría recordarle como él la abrazó para darle calor a algo mas allá que su cuerpo, sino un poco a lo que algunos llaman alma. Tras la amenaza, al principio, él sintió miedo, luego pesar y finalmente lástima. Si, ella había logrado inspirarlo una sola vez y aunque nunca la pintó a ella, encontró en sus recuerdos una escena parecida a la que había vivido con ella, en las historias de otros hombres, no necesariamente artistas. Ella creyó reconocerse en el instante al ver ese cuadro, pero no era ella. Su deseo de serlo era inmensamente importante y tan fuerte que tuvo sentimientos encontrados. Lo peor fue al darse una tarde cuenta que no era ella, entonces la amenaza y la rabia podrían ser armas que uso efectivamente. El artista, semanas antes había intentado mantener una conexión con ella y la contactó tras meses de silencio y ella respondió. Luego recordando esos sentimientos volvió a su violencia y por eso ella pensó en reconocerse ante un cuadro que finamente él devolvió a su dueño. Si. Ya había aprendido que simplemente hay gente que hay que dejar pasar con sus temores y odios, pero ese romanticismo y empatía que nunca es suficiente y una sola inspiración que no pasó de una tarde de café pudieron más que todas las alertas. ¿Un error? Quizás, pero ahora, después de sonreír mientras pensaba cómo al menos había garantizado una visitante a lo peor de su arte y de sus exposiciones, sintió pena por ella. Pués si bien no pasaba al olvido, era alguien que no era posible amar, ni odiar, solo temer y tenerle lástima en ese temor. En esos pensamientos, un sonido de jazz del bar de al lado le recordó que ya eran las once de la noche y que mañana dejaría esa ciudad. Así de rápido dejó de pensar en ella ese sábado.
No hay una respuesta para el entonces. De hecho, las respuestas para algunas preguntas de una sola palabra no logran decir nada contundente, salvo una sensación de frustración ante la incertidumbre. ¿Qué puede dar algún tipo de certeza? En calma, es posible entender tanto el contexto como todo aquello que va mas alla de aquella única palabra. Encontrar las sentencias que arman nuevas oraciones hacia compromisos y que no aburren, ni confunden, solo acompañan la acción. Como los coros de las canciones que conducen los cuerpos en aquellas danzas y marchas que unen a los humanos. Mientras nuevamente la pregunta aparece y se espera otras respuestas. No sentía ansiedad. Estaba tan acostumbrado a los resultados adversos, ilógicos y macabros que aquella noche solo esperaba que le diera sueño y en ese dormir, escapaba hacia mundos que conscientemente aprendió a transformar: el dormir se había convertido en un escape, tanto como la misma melodía de las canciones que comenzaba a olvidar. En el silencio que buscaba cada vez mas, sus ideas se clarificaban y escribiendo desesperadamente, esperando que a futuro cuando todo estuviera destruido otros leyeran sus confusas cartas para entender aquella civilización decadente en la que él había fracasado, por deseo, por amor y por el mismo contexto del cual nunca pudo escapar. Por qué en realidad nunca lo intentó."
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