"Se tiene temor de escribir no por que pueda ser poco sustentado o equivocado, sino porque es incorrecto social y políticamente, lo cual trae la absoluta penalización social, que puede llegar hasta lo personal. Son valientes sin duda aquellos que se arriesgan, y en esa incomodad (en color o no) que de alguna manera permanece en la memoria, se espera que de alguna conversación al menos, también secreta, aquellas frases lanzadas hacia todos, como un escupitajo o un aliento necesario, haga estremecer a alguno y por supuesto, pueda. generar en medio de ese control, algo de caos. ¿Necesario? Tanto como la diversidad y como ese deber de memoria que hoy en día, hay quienes quieren disfrazar de resiliencia. No importa el contexto, de hecho a él no le importaba cuando ella le decía que lo iba a poner en contexto. Pero años, muchos en realidad, lo entendió. Y muchas veces se decía (a veces con café y otras con vino) que esa falta de comprensión de esos años, la pagaba ahora. ¿Karma? En realidad no quería usar esa palabra, tanto como la palabra "destino", pero si estaba seguro, que salvo en ocasiones que se llega a ser tan frívolo y astuto, no se recoge lo que se siembra, sino que se aprovecha de lo que siembran los otros. Y él, bueno, con su corazón roto y a veces el café muy claro, pasaba aquel mal sabor de tarde solitaria de martes mientras las tres de la tarde llegaban.
Pero esa diversidad única y esa razón no es suficiente, la misma violencia humana requiere de algún tipo de fortaleza. Es como la razón misma y todo lo que se pueda decir en torno a ella, tanto sus ventajas, como la desesperación que trae la necesaria paciencia, el tiempo de reflexión, que no necesariamente el contrario la tiene. Y a veces, los mismos que en teoría, están en ese mismo bando. Entonces, en esa complejidad, lo simple puede ser simplemente aquello que marca la linea de las consecuencias, así sea aquello que no tenga la razón de ser. Se habían encontrado no por casualidad, sino por una extraña planificación fingida. Igual, las palabras sobraban, ya todas se habían dicho y los dos, sabían que debían estar juntos a pesar de las decisiones del pasado. Se amaban, a pesar que ella no lo diría jamas, pero, en un acto de simple apertura, se lo dijo con algo mucho mas que palabras. ¿Y El? Bueno, ella no era el amor de todas sus vidas, pero la deseaba y quería lo suficiente como para acabar esta última. ¿Acaso quería sentir otros cuerpos y otros labios de más? No. Y ella tampoco y solo el hecho de volver, fue suficiente, con todo lo que implicaba. El resto, fue silencio y pasión.
La verdad es que las palabras ya cansan. Mucho. No importa el discurso, el argumento (ya se ha dicho mucho al respecto) y en realidad son tiempos en los que se escucha poco y se habla sin buscar decir algo, mostrar alguna idea, salvo un coro, un refrán que se acepta veraz, por las veces que se repite, por los otros, por cada uno mismo. ¿Acaso importa la verdad cuando se trata de arrogancia y conveniencia? Las palabras son para los otros, aquellos que con desesperanza, guardan silencio y escriben, buscando que en algún tiempo, no un lugar, una respuesta exista. Aquella que es al fin una consecuencia coherente pero diferente a todo lo que simplemente se acepta como destino. Es triste y patético intentar saber si piensas en mí. Pero en. realidad soy pasado. A pesar del supuesto amor profesado a los otros sobre mí, pero no hacia mi. ¿Se supone que porque soy un hombre, no tengo derecho a un te quiero? No lo motivé, no lo inspiré, otros si, a pesar que para ellos, solo fuiste carne. Es la conveniencia de la mentira y la aceptación que me genera hastío y me da todos los motivos para partir, pues no hay nada por que luchar acá, salvo por la manera de dejar esta maldita tierra... Lo había escrito, pero ella no lo leería jamás. Sus necesidades y ambiciones fortalecidas en lo extremo, eran más importante cualquier supuesto sentimiento. ¿Lo amó? Si y aún lo hacía pero su arrogancia, no orgullo, era tan grande como su belleza y eso le bastaba por ahora. No borraba, sin embargo, ninguno de sus mensajes. A veces en las noches lloraba mientras dormía, pues solo en esos sueños ella era otra.
Y si las palabras cansan, ¿qué queda?. En lecturas que otros hombres han logrado concretar, se agotan las descripciones posibles de las respuestas a las preguntas fundamentales, entonces los trazos aparecen y a veces convenientemente las melodías. Pero nunca podrá ser el silencio cómplice, temeroso y conveniente, a pesar de los discursos que van entre la supuesta superación y el importaculísmo. Afortunadamente, la diversidad da lenguas diferentes y la manera de expresarlas a pesar del intento social a enmudecer el verdadero significado, por ejemplo, del hastío. Disfrutaba aquel espumoso, mientras veía como se vestía ella. Aún desnudo, pensó en preguntarle su nombre, pero igual, a ella solo le interesaba el dinero que le daría, a pesar que supuestamente no era prostituta. Se trataba de un aporte, una colaboración, una provisión para mantener el derecho a hacerle el amor o simplemente tener sexo. Esa era la modernidad en ese país, que nunca sintió como suyo, pero que igual había nacido en él. Claro, el no era un buen postor, ni mucho menos el mejor, y por supuesto, pasarían unos meses (o unos días), para que aquella mujer que había recibido su cuerpo aquella noche, elegantemente le dijera que estaba acostumbrado a recibir beneficios económicos de sus parejas. El reiría y la dejaría ir. Se acostaría en el piso, pensando en el espumoso y en cómo nunca debió volver. Pero aquí estaba.
El hombre, entre mas simple y básico, pareciera ser más conveniente y feliz. Y no puede haber un pero, porque los otros, se dirían que no son hombres, sino seres extraños a la civilización, a la aceptada humanidad. ¿Qué son? No puede haber un nombre para ellos, porque normalmente se anulan y se borran y se ocultan en el discurso de la resiliencia. De pasar y quemar si es posible aquellas páginas en las que pudo escribirse algo interesante y valioso, pero no se trata de valor, sino de precio. Y ya ni siquiera decirlo de ese modo (o escribirlo en realidad) es algo políticamente incorrecto, al contrario, admirado y acertado. Lo suficiente como para que la conveniencia este por encima de cualquier posible bienestar o sentimiento común. De ahí, los sentimientos encontrados de los que simplemente, quieren y logran partir, hacia otro lugar en el cual todas las frustraciones, sean lejanas. A ella en realidad no le importaba y eso la hacía libre. A él si y eso lo hacía un idiota, débil que merecía no sólo todos los desprecios, sino también todas las burlas. Pero los tiempos afortunadamente, cambiaron con los lugares y sin importar que pensaba ella y donde estaría, el recordaba con cierta nostalgia los tiempos de tristeza. No por la tristeza en si, sino por el sentimiento. No por el lugar en si, pues cuando partió, al fin, se prometió jamás volver y habían pasado ya varias décadas de aquella promesa, su libertad y todos los amores vividos, a pesar de la soledad actual y momentánea, habían válido tras aquel desprecio. Recordaba su nombre si, pero no podía recordar que alguna vez ella le dijo que lo amaba. Solo su cuerpo y sus labios. Su mirada y su silencio. Igual, ella no pensaba en él y no creía que pensará en él, incluso en aquellos años. Comenzó a lloviznar y entro en aquel Pub animado, cuando vio a aquella pelirroja que le sonreía. Mientras se acercaba a ella, suspiró y volvió a guardar el recuerdo de aquel viejo amor, en un rincón de su alma. Lo escribiría sin duda, para que se quedará allí, plasmado, no en él, no mas."

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