Comprender al final es conocer: y ese conocimiento es el que incomoda pues permite crear un criterio, una razón. La comprensión o el entender por ejemplo, permite distinguir la verdad, sin matices y eso es muy molesto para aquellas personas que viven entre excusas y razones. Aquellas que lastiman y lloran (pueden hacerlo sinceramente) y aquellas que simplemente fingen dignificarse ante la evidencia. Les molesta no el haber fallado sino haber quedado al descubierto. Y en la tradición del rezo, simplemente se puede llegar a empatar, no para reparar, sino para la indulgencia. Septiembre de alguna manera me recuerda la mediocridad y soledad en la que se puede llegar a estar. No insoportable, puede ser dulce, cuando se espera algo que no depende de uno y que nunca aparecerá pero se piensa qué así será. Desde la rima hasta la noche en la que se cae cansado, deseando al menos soñar. No. No es fácil, requiere años de frustraciones para llegar a saborear estos septiembres. Por eso era mas interesante cuando se partía en lágrimas. Pero eso no importa, pues las lágrimas solo eran mias.
En lo íntimo, puede llegar a la aceptación del error y continuar. ¿Resarcir?. Tal vez para el agraviado es mas útil la venganza y más aun si el agravio era merecido. El desquite, si bien no es justo, satisface. Si bien no llega a compensar, es una medida de fuerza no ante la razón, sino hacia la importancia sobre el otro, o mejor, el imponerse frente a la comprensión y la impotencia que hoy en dia, entre los grupos humanos, pareciera ser lo mismo. Puede decirse que llego a comprender a aquella mujer y de ahí que a pesar de todo ese amor como él lo llamaba, se trató de dejarla ir sin ningún tipo de lucha. Y eso para ella fue extraño, pues en su mundo, todos su amantes y postores habían insistido por ella, pero él no. Y por eso, a pesar de que ella sentía amor por él, simplemente siguió con su rol de mujer exuberante en un país en el que el sexo y los te quiero se pagan. Y mas aún un te amo. El la amó y entendió que la necesidad se mezclaba con el querer, tanto como su deseo como la curiosidad por escucharla y sacar de ella palabras que ella ni siquiera sabía que existían atrapadas en sus labios. De ahí los libros que él le regalaba. Pero. también los largos silencios observando simplemente sus ojos. Mutuamente. Es una pena. Otra historia humana que termina siendo un triunfo para esta clase de civilización.
Precisamente para evitar el supuesto desquite o la justicia se plantea la resiliencia y la abnegación, como medio para que las injusticias prevalezcan y se repitan y sean aceptadas, pues aceptarlas es de hombres sabios. Pero la sabiduría no tiene nada que ver con la resignación, ni mucho menos con el ignorar evidencias, hechos y mucho menos, desechar la razón y las consecuencias de la reflexión misma. Del pensamiento. El dilema humano es entonces, que viene a ser olvido y que necesita en realidad la acción, no la omisión. La comprensión, involucra el reconocimiento. Las consecuencias y las acciones, se alimentan de esa comprensión. Acepto el silencio porque pareciera que no merezco otra cosa, como el mismo desprecio, mientras que si hubiera sido el imbécil que tanto encuentran en cada esquina, seguro una botella de aguardiente y una prostituta estarían conmigo mientras ellas suspirarían, pensando en mi. Al decir ese mi, lo reafirmó con un poco de dolor mientras se llevaba el poco de whisky a sus labios. Ella solo lo observaba con cierta compasión, pero no le diría nada aquella noche. Si, era un gran perdedor - se decía mientras recordaba la ultima vez que habían hecho el amor en aquella playa lejana a la fría y alta ciudad en la que se encontraban ahora. Lo deseaba y lo amaba y podría aprovechar ese despecho de él para llevarlo a su regazo otra vez, como lo hizo hace unos años. Pero ya no eran aquellos años.
No se puede pensar que la aceptación es abnegación, como se ha escrito tantas veces. Tampoco que esa supuesta resiliencia es el olvido sin intentar comprender y mas aún, hacer algo. Pues siempre esta la posibilidad de la acción, que da las conclusiones encontradas tras el pensamiento. Al menos trazarlas y llevarlas a la realidad de las palabras. Seguro alguien mas valiente las tomara para llevarlas efectos. Y en esa construcción de un hecho, el pero no aparecerá tras la explicación, y la disculpa será la descripción de la responsabilidad. Eso es comprender. Había pensado en todas las palabras para ofender, salían rápidamente pero las ultimas pérdidas, incluyendo la de su propia conciencia lo llevaba a un silencio, que debería ser sepulcral y ser la antesala del adios definitivo. Pero quería pensar que aún estaba en sus pensamientos, lo cual no era del todo cierto. Y menos en aquellas noches de orgías que el solo imaginaba mientras las batallas se acercaban a él, para traer derrotas. Partir - se decía observando el faro en el viejo puerto. Pero para hacerlo tendría que ser valiente. Y eso, era otra cosa, qué el no era, a pesar de todas las viejas guerras que había perdido y que había ganado para otros. "
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