Aquello que oprime a la especie, de manera natural como social, se encarga de cuestionar ese funcionamiento global e individual de la humanidad. El individuo, que sobresale y el individuo que no logra sobrevivir: extremos. La sociedad o parte de ella que vive y los que simplemente existen para que otros puedan contar la historia de una vida inexistente, pero que a todos agradan. Y en esa historia, para poderla sostener se pide mas. Y si, se logra mas a pesar que los otros resten sus probabilidades y sus realidades. La extrañaba mucho. Pensaba en ella con cada trago de café como de cerveza. Pero como ella misma diría, mientras mas la extrañaba él, ella no pensaba ya en él, abriéndose a su amante. Tenía todo el derecho y él también, pero por algún motivo su romanticismo o fragilidad, lo llevaban a esperar y no tanto a simplemente borrar y construir otras historias. De hecho, esas historias de amor, como la de ella, permanecían en él. Algunos que conocían aquella nostalgia, se burlaban, otros, esperaban ansiosos, que comenzara y terminara otra de sus vidas. Por qué si, cada uno de esos amores era una vida nueva que normalmente terminaba dramática, arrastrando esas vivencias a la siguiente.
Pero más que extremos son brechas. Y esas fisuras no permitirían algún tipo de expansión como especie, a pesar de todas utopías. En todo caso, la misma corta historia de la especie humana, ha demostrado que en los momentos mas críticos, alguna parte de esa humanidad, salva al resto, ni siquiera como mayoría, sino como una remota y minoritaria comunidad en cuya creencia propia (en la vida) puede mas que ese temor ante la muerte. Miraba aquel cuaderno de poemas dejado de lado. ¿Hace cuántos años?. Era doloroso pensarlo, a pesar que al final su cuerpo tomó lo que la inspiración le había prometido, un tiempo atrás. Pero mas allá de lo fabuloso del deseo y del placer, faltó algo y sigue faltando. Y de ahí su soledad y todas las nostalgias. ¿Cuánto tiempo ya?. Podría responderse con sesenta y cuatro fabulosas mujeres e historías, pero en realidad lo reducía a tres historías maravillosas hasta que la inspiración, simplemente dejó de existir en ellas. O Quizás solo fue fascinación. El cuaderno estaba allí, esperando. Y lo seguiría así por mucho tiempo.
Pero la comodidad, el temor y la pereza, juntas, pueden explicar esa actitud mayoritaria e increíblemente presente ante un mundo de segundo a segundo. Entre la desconfianza y la decepción, es difícil insistir en el desarrollo humano y en la construcción de nuevos elementos para una sociedad diferente. Y más si se aspira a mantener el mismo sistema y todos los privilegios basados en opresiones y decisiones insostenibles. Queda entonces la pregunta de saber, o reconocer aquella minoría remota que permitirá la expansión, mas allá de cualquier revolución. No era fácil buscar esa emoción en otros labios, aunque si sabía que la daba. La misma sensación del ron en los labios - se decía mientras la cubierta de madera traqueaba con el pequeño oleaje. Ella dormía satisfecha, y no habia notado que el desnudo, no la miraba si quiera, sino la luna que en el cielo entre nubes, se reía de él y de todos los habitantes de la Tierra. En otras circunstancias - se decía mientras llevaba un segundo trago a su boca para acabar el vaso - sería romántico.
No hay que tener miedo a la palabra y su verdadero significado ni a la construcción que se hace entre ellas, ni a la confrontación y más, a reconocerla a pesar que el ruido o el silencio, parecieran dar la razón. La humanidad y todo lo que sale de ella, debe confrontarse y sobre todo, aquello que pareciera bueno, pero no es una cuestión de bueno o malo. Pero si de aquello que es real y verídico ante lo falso y mentiroso. A pesar de lo mucho que se trate de ocultar esa verdad y el miedo generado ante la crítica y la confrontación. De eso se trata el conocimiento, de la incredulidad para simplemente, conocer y tomar decisiones. Ella satisfecha, se paraba de la cama para ir al baño. Antes de llegar al sanitario, observó a su hijo jugar frente a la pantalla: 3:00 a.m. Domingo. No importaba en realidad. Muchas cosas ya no importaban, incluso el hecho que amaba a su antiguo amante pero nunca quiso decirlo. El hecho que cerraba los ojos y pensaba en él aun cuando se entregaba y lograba sus orgasmos y los de su nuevo amante y si, dueño. Aún cuando odiaba a ese amor que había traicionado y que simplemente fue incapaz de valorar. Su venganza, era saber que él la extrañaba, mientras ella tenía sexo de la manera mas explosiva posible, ante la incapacidad de simplemente confesarle que lo amaba. Una sola palabra hubiera cambiado la historía. Lo pensó un rato sentada en el sanitario cuando escuchó los pasos de su hijo. Pronto dormiría - pensó. Y las ideas en torno a las necesidades del dia a dia borraron otra vez el recuerdo de él, un gran amor."