Ya los muertos de guerras antiguas no significan nada. Ni los discursos de decenios atrás así tuvieran razón. Pues genéticamente (como especie) y en el deseo de vivir y el cansancio de simplemente existir, sin la posibilidad de fraternizar, amar y soñar, el instinto hace (como ese recuerdo genético) que la humanidad se exprese. No la civilización, esta que sin duda decae. Otros discursos (¿O más bien canciones?) atraviesan las calles y salen de miles de gargantas. (¿Acaso el idioma importa?). Y la sangre en el asfalto tiñe las nuevas banderas, o más bien las viejas, que desaparecen pues el cielo y todos los colores de la inmensidad, así como la oscuridad misma de la noche, y el fuego mismo hacen parte de nuevos símbolos. Si, un nueva humanidad surgirá o simplemente las viejas naciones en su letargo, cobijan el fin de la especie. Puede que sean ambas opciones o una de ellas. Creía que entendí porqué Ernesto fué tras todas las guerras, para al final solo quitarse la vida. Pero hoy, en medio de otra guerra, años después, creo que fue simplemente la búsqueda de vida, en medio de la muerte. La inspiración, entre el hastío de la avaricia y maldad humana, sin necesidad de buscar más palabras, con la ventaja de creerse neutral a pesar de empuñar las armas por el lado de la razón, el lado correcto, que suele ser el lado perdedor. Y más aún cuando son de guerras de pequeña escala, en la que cada batalla y sus muertos es el dia a dia, que nadie recordará. Ni siquiera los amantes de los muertos de la tarde, a pesar de la noche maravillosa anterior. No recuerdo si Ernesto tomaba ron, a pesar del caribe. Igual no importa hoy, el decidió no pasar más allá de los sesenta y un años, para poderle preguntar.
Entre tanto, en su presente continuo, hay esa minoría que solo piensan en su poder para preservarse oprimiendo los sueños de expansión y emancipación humana. Tienen miedo y transmiten el miedo a la mayoría, pero no logran infectar de su pánico y simpleza a otras minorías, dispersas por el mundo. Aquellas que no solo leen los poemas sino los escriben. Aquellos que entiende la ecuación y la transforman haciendo menos temeroso al universo (ya no solo el mundo) y de paso al ser humano. Simplemente crea, transforma, entiende, a pesar de todos los dioses impuestos. Conoce los nuevos símbolos y liberarlos era lo mejor, sin esperar que mañana fueran entendidos o reconocidos más bien. Tal vez, al llegar la tarde, aparecería muerto o simplemente sus restos jamás serian encontrados en algún lugar, pero a pesar del terror, ya ellos habían sido liberados y los encontraría ya no solo una persona, como él, sino otros, muchos y esa esperanza que sólo da las nuevas generaciones era suficiente. Tomó un trago y caminó entonces hacia el borde del edificio para ver el estallido entre los unos y los perros del establecimiento en la calle. No le importó en ese momento, si un francotirador le disparaba o si era empujado por algún traidor o infiltrado. Simplemente sonrió y se dijo que ya podría haber fraternidad, pues la verdad, les traería libertad.
Conocer, transformar, crear y compartir. Y ese compartir es divulgar y confrontar. ¿Acaso no es claro que es ese proceso más que el de la procreación el que construyó la humanidad, para bien y para mal? Es difícil reconocer la destrucción y la simple procreación como acciones determinantes en la expansión y evolución de la humanidad. Las batallas y revoluciones fueron consecuencia de los actos generados por esas cuatro actividades humanas y son enlaces: como el pensar y el luchar, el competir y colaborar. Ya era una estrategia sistémica arrancar los ojos a los que leen y crean. A los que con una mirada simplemente reconocen el mundo y lo comparten. De niño recuerdo las noticias (hoy quemadas) de aquellos que encontraban con sus ojos en los bolsillos a orillas de la carretera. Creía que era un sueño, pero conocí a uno de ellos, lo recuerdo vagamente con cabello despeinado y unas palabras que no entendí. Después recuerdo que yo jugaba en ese entonces a esconderme la oreja derecha y una despedida con un sonrisa. Si, creo que fue marzo y había leído sus poemas antes que mi madre entre el miedo y el desconsuelo había quemado su último libro, un poco después de abril. Solo tenía yo diez años y el bordeaba los veinte y cuatro.
No se trata de quienes son más o menos, solo de reconocerse a pesar de las ambiciones y temores. Las canciones viejas que han perdurado recuerdan que mientras existan las brechas tan profundas y los dioses, la humanidad jamás podrá emanciparse lo suficiente para liberarse y simplemente, revolucionarse. Es evidente, a pesar de los rezos y promesas esotéricas que el lastre es demasiado para trascender en el tiempo y llegar hacia otros espacios. Pensé que daría la posibilidad a la humanidad de un camino hacia la evolución real, al contribuir a la libertad de estos pueblos. Pero entre la comodidad y la incapacidad, la tristeza y la desmotivación, solo me interesa pensar si el sueldo alcanzará para la botella del mes siguiente. El resto, hace parte de la falacia y de las razones para justificar el fracaso - suspiro mientras terminaba su trago viendo el sur de la ciudad en llamas, reconociendo que todo estaba obscuro alrededor del fuego. Vivia entre la gente de bien, como debe ser, no porque lo fuera, sino porque nunca lo fue. Y ahora, era consciente que otros, los que luchaban desde los barrios y resisten cansados del aguante, realmente ellos eran el bien. Y los otros, incluso como él, que no tomaban bando, eran parte del mal."

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