La pérdida de poder (y no ejercerlo sobre todos) es lo que causa el miedo en ellos. No la muerte o la soledad. De por si, la muerte para ellos, como la soledad, es monetizable. Una transacción en la que normalmente se gana, pero perder esa posibilidad de compra, la que sea, es lo que les causa temor. De ahí que la gente valiosa los atemoriza, pues no tienen precio. Tratan que queden en el olvido y esa mayoría los sigue, olvidando. Pero al menos en una noche clandestina, el nombre de aquellos que humanos y hoy muertos, se repite en un murmullo y a veces en un escrito. Entonces el miedo, vuelve a ellos, mientras la minoría sonríe. No habrá reencuentro. Pero si un nuevo descubrimiento. A pesar de las esperas y de las razones (y excusas), escritas en las canciones y poemas (y otras tantas en el cuerpo), los dias se convierten en meses y años. A pesar que al cerrar los ojos piensas en mi, mientras otros labios se deleitan con tus senos. ¿Yo? Sigo en soledad, mirando tras las nubes, con mis ojos soñadores, esperando, hasta el siguiente encuentro. Duermo y sueño. A veces contigo, otras, simplemente con otras miradas que he descubierto y que también tienen ese brillo, de esa estrella en el firmamento.
Pero la mentira y la propaganda se transmite ágilmente, a pesar que todo sea evidente y la sangre enjugue las manos de incluso, los que se creen con la superioridad moral de decir que hay dos bandos iguales. Cuando no es así. Uno es la vida y el otro es obligar a la supervivencia en el miedo, bajo una supuesta conveniencia. Es fácil entender el resto y lo que pasa todos los dias entonces. Se duerme para escapar a esa culpabilidad. Hay quienes logran realmente hacerlo, pero la culpabilidad sigue en ellos, como la impotencia de los que no pueden salir o de los que regresan. Pero ellos si sueñan. Escucharte, me encanta. Y mas aun igual será el besarte, pero ya las palabras de ese pasado, no aparecen en mi. No porque me sienta viejo, sino por que ya no es cuestión de amores y sueños. Una tarde, quise compartir un sueño. Pero a pesar de la noche, no se llego mas allá y las tardes se convirtieron en horas aburridas consecutivas en las que nada pasaba. Absolutamente nada y por eso, simplemente ya no estas. Y yo sigo aquí convirtiendo la insistencia en terquedad. Perdiendo.
En todo caso, se puede distinguir la obscuridad de la luz y es evidente que la luz deja ver los rostros temerosos y los ojos sin el brillo que da la esperanza. El miedo a la verdad y al ser mejores es la mejor de las razones para mantener las tinieblas. ¿Aceptarla? Hay quienes en aquella clandestinidad van mas allá de las conversaciones y mantienen un poco de temor en aquellos que han hecho de todo para acabar el sueño de los otros, para que sigan el mismo guión que los mantiene sobre ellos. En miedo. Dormidos sin soñar. Once de la noche y la lluvia afortunadamente continua. Ese murmullo, el vino, el último domingo de este año, de este mes, la necesidad de la ruptura y el sueño que esta allí, que me quiere decir que aun no he caído en el acoso sino que me mantengo en la insistencia contra un destino, pero hace falta mas. Mucho más. Al verte de amarillo, te confieso que descubría aún mucho mas tu sonrisa. Y me pregunto a que sabrán tus labios, antes que tus senos."

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