Se supone que como seres sociales y sexuales, en parejas o juntos se tiende a sobrevivir mejor. Ya no es tanto de conocimiento sino de suposiciones y los argumentos para la controversia se pierden en esa ignorancia solicitada y estupidez masiva. Afortunadamente, las palabras están grabadas en cientos de papeles y algunas imágenes, entre el polvo resistirán aunque la palabra resistencia es simplemente aguante u olvido. No es cuestión de pesimismo es observación, que permite construir el recuerdo histórico que hace que la memoria humana a pesar de todos los esfuerzos de esa masa, traiga al presente las leyendas al menos o esos deseos ocultos. Había aprendido que no se trata de que algo es bueno o malo sino que lo sería de acuerdo al uso, al sentimiento que en él se generaba. Cuatro años era bastante tiempo, suficiente para una nueva vida, pero de alguna manera el se negaba a aceptarla, por esa espera. Se alegraba (en realidad) ver como con lo que normalmente llamaba amor las persona, estas llegan a desenlaces en historias que comenzaron con él, pero que no continuaban. Cuatro años - suspiraba con una cerveza en la mano, no se sentía triste o feliz. Sólo en calma, en soledad.
Aquellas construcciones modernas implican el desmontaje de las ideas y la descomposición de ese todo absoluto para resolver las cuestiones fundamentales sin caer en el egoísmo. Necesario sin duda, pero si se pensara como humanos y no como simples ciudadanos de un lugar que en realidad ya no pertenece sino. que se alquila, se presta y muchas se cree que se posee. Así, en ese supuesto egoísmo de manera extraña, se pasa a crearse una imagen y no a un reconocimiento como un ser que vive, siente y sobre todo piensa. La apariencia y no el sentir. Pero afortunadamente no todos. La música no corresponde a la última noche de noviembre. No tenía muchos recuerdos de aquel 2012 (y mas aun que ella los había eliminado casi todos) y desde hace ya varios meses, no recordaba incluso su voz. Igual el mezcal no era el mejor elixir para recordar aquella voz pero tampoco para olvidarla. El en cambio, al ver ese desierto caluroso en esta noche, la luna impresionante en un cielo que muchos olvidaron olvidar así como el reflejo lejano de las luces de una ciudad con nombre igualmente olvidable frente a él, le revolvían algo en la garganta. Pensaba en ella, en las batallas y cómo incluso su nombre no es si quiera una leyenda a pesar de todo, si, sudando y con esa copa de mezcal al lado sentía el olvido. Pero también esa libertad triste que da el anonimato y la soledad.
En todo caso, vale la pena mas notar a esos pocos, que sienten, piensan y viven. Mas allá de todos los reglamentos y obligaciones, de esa ocupación de vida que algunos llaman productividad. Las minorías de las que muchos escriben que cambian el mundo y a pesar de todos los esfuerzos por obligar un olvido, son recordados, aunque demasiado tarde. ¿Pero cuando es el tiempo adecuado? Son preguntas cuya obvia respuesta se disfraza tras todas las excusas y alimenta las frustraciones individuales, pues aquellas en masa se esconden en otras derrotas sin importancia. Si llegó a amarla y ella también a él. Pero ella notó que él amaba mas a aquella realidad, que igualmente lo había dejado por ese anhelo que guardó como una derrota no asumida en su pecho hasta el final de esa existencia. La misma que había dejado atrás y que a veces recordaba, sobre todo cuando veía el Danubio desde los balcones del antiguo palacio real en la colina. Esas noches - se decía no hubo luna, como acá. Tampoco hay palacios, solo selva, cemento y sangre. De vez en cuando, se piensa en cuanto la ambición humana se alimenta con el deseo logrado del dia a dia que no resiste la mañana siguiente. No importa - lo decía sin creerlo realmente al llevarse ese trago caliente en el infierno de América recordando lo que podía ver desde allí de Pest. Uno se muere y nada se lleva. Igual ya estoy muerto.
Pocos aceptan las consecuencias de sus propias decisiones asi que es mucho menos frecuente esa aceptación frente a las de otros. Pero se asumen, hay una resignación y abnegación que da felicidad a muchos. Sobre todo a los que les encanta reconocer destinos. Pero la historia humana es mucho más que una profecía o un argumento a seguir. Es mucho mas que algo que se termina incluso con un punto final en cualquier escrito. De ahí que los meses sean años y la no aceptación simple en medio de la lucha contra los destinos, escrita y cantada de mil maneras nos haga solitarios y libres. A veces hay quienes tienen la fortuna de encontrarse y otros de fingir un encuentro en medio de una búsqueda afortunada. ¿Acaso la espera no es también abnegarse? Es una pregunta que aparece de vez en cuando. Entre tanto, es mejor buscar otro trago - lo dijo mientras miraba aquel lienzo en lo que lo único que había podido pintar era aquella luna. Se sentía con calor y no haría nada esta noche."

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