"¿Qué podría acabar la bohemia resistente, sino una pandemia? Las noches ocultas en la guerra y en la paz, en el sistema mismo o creyéndose fuera de él, los cuerpos se acercaban para entrelazar brazos y sombras, mientras que en algún sofá un cuerpo con un cigarrillo de algo se extinguía y la saliva y el sudor de los vecinos asi como su horrible olor, no importaban, sino el escape del mundo en un anti-mundo: no un lugar, sino un tiempo entre vinos, licores y palabras de mundos peores, pero en lo que se conoce como corazón, la esperanza (que a veces lleva a palabras), de un mundo mejor. Los labios, los sexos y los acentos que se encuentran sin miedo de la diferencia. Hoy, simplemente hay miedo. Y sería muy irresponsable no sentirlo. Pero, este es un mundo de irresponsables, salvo aquellos que igual son solitarios y se encuentran en aquella bohemia, sienten miedo y piensan en el otro, en los otros. Podría sentirme triste Juanita - pensaba mientras observaba su sonrisa y recordaba estar con ella en cuerpo, alma y ebriedad. Quisiera recordar más - se decía mientras dibujaba en su mente aquella caminata bajo la lluvia ese once de diciembre. Tomados de la mano, como. siempre quizo qué pasara, no necesariamente con ella, pero ella, en su efecto, Juanita - volvía decirse, mientras notaba que el vino había terminado. Era lunes.
En todo caso, la humanidad ha muerto, renacido y sobrevivido a ellas en todo esta pequeña existencia reconocible. Y aunque para muchos, es el fin (ya se ha dicho muchas veces), en realidad es solo un periodo más en el que las consecuencias deberían ser impresionantes pero no dejarán de ser decepcionantes. Sobre todo para aquellos que quieren que todo arda, ante la imposibilidad de encender incluso una simple flama. ¿Tomará más tiempo? ¿Para qué? Respiro, para decirme que controlo y acepto, pero en realidad hago un ejercicio para mostrar que se puede decir y hacer, para uno mismo, algo que genere resignación. Por lo menos en la apariencia, mientras la misma soledad de otros octubres, pero en sitios más interesantes, esta allí. No habrá caminata por el Boulevard Raspail o por la Promenade... es difícil pensar si hubo alguna interesante en esta ciudad. Solo un recorrido de cumplimiento en auto por una autopista llena de tráfico.
Pero es peor el miedo hacia la misma humanidad, que a cualquier virus. La desconfianza y la absoluta imposibilidad de ponerse de acuerdo colectivamente para identificar lo que es verdadero y valioso. No es una cuestión de dogmas o estandarizaciones, sino de simples visiones y valores colectivos, humanos, como el mismo valor a la vida y las derivaciones hacia el amor, la felicidad, el bienestar... la oportunidad, el precio y la comodidad suelen considerarse mas satisfactorios y monetizables, concretos. Inmediatos que es el tiempo medible y valorizable. Si algo toma más tiempo, es simplemente olvidable. Veo con frustración como la copa del vino se ha vaciado, pero no tengo la suficiente motivación para abrir otra botella. Cambie el vino para acompañar a Paolo Conte y aunque sería mas interesante acompañado, son tiempos de soledad (mis tiempos siempre han sido soledad, incluso sintiéndome acompañado). Octubre tiene su magia - lo dijo ella una vez tuvo su orgasmo, al fin. Y pensar que ella se sorprendía de todo lo que tomaba en tiempo antes de ser penetrada por él. Pero no lo extrañaba. Incluso ya había olvidado su nombre completo.
Siempre hay quienes actúan buscando la aprobación y aceptación de sus privilegiados amos. Lo son y se enojan cuando alguien lee lo evidente respecto a ellos, pues es claro. Ellos quieren sentirse amos, pero no lacayos. Es así desde el inicio de las agrupaciones humanas y es peor ahora, pues entre la religión y la leguleyada se han creado inocentes y culpables. Ellos, destruyen y matan fácilmente. Estan dispuestos a morir con tal de proteger la falacia y el opresor, incluso si es evidente su rol y su amo no solo sigue impune sino que no le importa quién es el sacrificado. Así es la humanidad civilizada. No es cuestión ya de preguntarse, sino de responderse. Pronto dejaría de ver las montañas orientales y de recibir su brisa matutina, desde las altas y frías tierras del páramo. Si, el mismo que hace tantos años abandonó. El mismo en el que creyó que se trazaba algún tipo de destino (en las estrellas, en esa noche fría y despejada), o en la sonrisa y las lágrimas de ella. Pero su alma gemela era otra y no la reconoció. Pero esta cansado de búsquedas. La brisa de las montañas orientales se convierten en viento y mueven los cuadros y el fuego.
En algunas ciudades no hay bohemia resistente, en realidad. Solo de snob, en un bar que sólo algunos pueden pagar y donde no se habla de nada interesante. En otros lugares, en la calle, con una caja horrible de algo que podría ser vino o un limpiador, las palabras pueden ser interesantes, pero todos quieren al final solo tener sexo. Y quizás creer que se enamoran. Pero hay pobreza y algún día llegarán a estar en aquellos bares, sin nada interesante que hablar. La resistencia en esas tierras se ha perdido, nunca ha existido a pesar de las marchas. Sus palabras, como sus senos lo excitaban. Mas incluso escucharla y verla fumar y tomar aquel ron, como siempre una mujer debe hacerlo. Podría quedarse solo en la conversación, pero una noche bohemia sin sexo y erotismo, este donde se este, no existiría, y eso, con música que sólo algunos son capaces de sentir (no solo soportar), hace que un solo ser humano, o una pareja de ellos, trascienda. Resiste a la realidad misma y al miedo, pero no al ego. ¿Acaso hay algo más básico? Si, un lunes y una canción que se repite dándole sentido a la aburrida cotidianidad, a pear del miedo."
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