"Es posible ser optimista esperando lo mejor de cada individuo en medio de lo peor de toda la sociedad. Es una idea intima, como la misma fé religiosa que hoy en día en realidad no tiene el mismo sentido que hace tan solo unos meses, porque la evidencia y la misma realidad demuestra que esa creencia, debe ser en realidad hacia los humanos, una esperanza en los otros, un ánimo en entender el mundo y a la especie misma. Por supervivencia. Pero al final también por trascendencia. Mas que el miedo hay ignorancia y estupidez. y por supuesto la acción de un pánico que nuevamente segrega, como todo lo que pasa en este continente, pero me pregunto si habra un basta real alguna vez y ahora que incluso los dioses y mitos son puestos en juicio ante una mentira y otra realidad que algunos en la mitad sabemos que existe. ¿De todo esto se aprenderá algo?
¿Trascender? La existencia misma de la comodidad humana hace que al pasar el tiempo, cada vez mas como humanidad se haya perdido la importancia de esa palabra para que en algunos, en sus bocas sea dicha de vez en cuando. Ir más allá de los otros, de un nombre y del tiempo. ¿Acaso todo esto hará que algo cambie? Las ideas se escriben en medios que el fuego (desde siempre) o un simple botón harán que no haya manera de leerse. Pero esta ahí, íntimamente, desde años diciendo que se puede ser mejor de lo que es ahora. Diferentes en un argumento nuevo. Hay noches que son para el vino, el vino perdido de otros tiempos, antes que todo fuera consumido por el fuego. Pero en algún lugar de otros nuevos mundos, entre el sangre, el mar y el fuego (si, otra vez), sobrevivió al olvido. A todos aquellos menos a un nombre que podría ser una leyenda. Y allí, se quedó. No regresó a los valles, montañas y desiertos de su origen, pues había trascendido y todos lo aceptaron, incluso aquellos que descubrieron su sobrevivencia. No es una leyenda simple, es una historia que se saborea mientras la civilización sucumbe a todos sus miedos (tal vez, mañana debería buscar otra botella).
A pesar de todo, un tercio es optimista. El mismo tercio que tiene el cero punto por ciento de la gente que garantiza la existencia mínima y el sueño de una vida, más allá de indicadores, de temores y deudas (que al final son lo mismo) mientras se ve con esperanza a unos niños jugar en la tierra o en el césped (no frente a una pantalla) y un libro (si, un libro) es saboreado en una tarde de marzo, cuando la primavera, o el mismo clima o el otoño llega en el mismo planeta. ¿De que vale la mentira o el silencio, cuando sin duda la vida misma es mucho más importante? Mañana ya las verdades no serán relativas y entre el miedo y la compasión, los humanos pensarán, en masa al menos una vez en toda la jornada, pero eso será suficiente. La calle esta silenciosa, mientras en las laderas que dan hacia la ciudad, entre el temor de mañana y la incertidumbre por la estupidez enseñada los ojos no se cierran para dormir. ¿Cómo hacerlo si mañana habrá hambre? Es fácil con una copa de algo ver el occidente de esta ciudad, pero ¿cuántos miran hacia el oriente? El sur y el norte son invisibles y por eso el mundo se hace tan pequeño y fácil entre estas montañas.
Aquella masa que no se distingue en su diversidad desde el espacio, pero que en esa misma diversidad, inspira. Motiva. Colores y sonidos. A pesar del polvo y la sangre de las guerras (siempre roja), lágrimas (siempre claras) y uno que otro suspiro. ¿Cuántos miraran hacia el cielo esta noche, no buscando un dios, sino su sueños como humanidad? Son otros instantes en un tiempo en el que sin quererlo, separados estamos mas juntos a pesar de la suma de todos los temores y los discursos de los que en su conveniencia escupen buscando tranquilizar a sus vecinos de condominio, pero es mas gente la que ve las laderas y piensan en los que no ven al norte y al sur, y entonces pueden que aquellos que gobiernan simplemente dejan de importar mañana. Cierro los ojos y pienso en mi soledad en la nieve que me acoge tras mi descenso o mi caída. O en el mar que acaricia mis pies mientras miro cómo juegas con un perro en la playa, sonríes, me amas, en el tiempo. Sí, en ese instante, en ese espacio estoy solo, viendo, sintiendo. Un viaje en el tiempo como cuando acostado a mas de cuatro mil metros de altura, me sentía el universo mismo y dejaba escapar una lágrima mientras me sumergía en aquel firmamento. Tanto como en tu cuerpo, aquella noche hace ya tantos años. Y este año, sólo, coo ha sido desde ya hace cinco (en realidad) simplemente pienso que los buenos tiempos estuvieron a punto de matarme, y aunque tampoco serán estos los que logren, los extraño.
Sobrevivir en un día a día, cuya motivación es ganarle al calendario pensando en la vida de los otros, mientras se envejece. Y ya viejo, otro miedo a ser simplemente desechado. Un dia, en el pasado, ellos sobrevivieron por la especie y hoy, simplemente como una absoluta carga que busca ser desechada sin el menor de los cuestionamientos, algunos guardan silencio. Pero no todos. Y todos piensan en cómo sobreviven gracias a ellos. De ahi el optimismo por trascender, donde una vida val las ocho mil novecientas veinte seis de este momento y las ochenta y cuatro mil ochocientas uno que han sobrevivido. Sin contar los millones de otros hechos en esta historía reciente. Mañana me levantaré con mi dolor de rodilla extraño y la sensación de querer seguir durmiendo. Un café, aquel aroma que acompaña un amanecer que suele tomar sentido mientras se trasciende de alguna manera y se sobrevive. Una copa de vino, una canción que logra ser mucho más que suficiente y el recuerdo de unos labios, una mirada y unas manos que se entrelazan mientras el jueves llega y Proust espera ser leído. ¿Por qué no ser optimista? La minoría lo merece así como todos aquellos que han sobrevivido y trascendido. "
No comments:
Post a Comment