"Aquella tarde seguía lloviendo. Solo el ruido de la lluvia ocultaba el rugido de estos días del volcán, que como un caldero gigante, se encargaba simplemente de recordar a los creyentes que esa podría ser una de las puertas al infierno y a los que no, algo que hierve para convertirse en café. Ambos, la lluvia y la actividad del volcán, recordaba que la Tierra vive, a pesar de todas las acciones humanas. No es difícil no recordarse la arrogancia humana y como a pesar de la insignificancia y la debilidad en la que estamos, existe el atrevimiento de sentirse en omnipotencia. Quizás la vida, frágil, logra reinventarse. Pero no por qué los humanos existan. Podría decirse entonces que el tiempo de la humanidad finaliza mañana, y a todo un universo no le importaría o si quiera se enteraría, ante lo que pase en un grano de polvo en la inmensidad de un universo en la cual, la pregunta fundamental es entenderse. Conocerse.
Caminaba con cierto orgullo entre la selva y la carretera. Lejos, donde normalmente la memoria se pierde, su vida era reconocida. No importaba que tantas veces partía, el estar ausente tenia mas sentido que quedarse a sobrevivir en una tierra de olvido, rodeado por traidores, deseando amores que están acostumbrados a beneficios económicos de sus parejas y a amigos que ven la amistad de otro modo, en conveniencia para hacerse el digno cuando su malicia queda al descubierto. En ese conocimiento, entonces, los deseos humanos y oportunidades son eso: pasiones y emociones que terminan alimentando un discurso para que ese conocer propio sea difuso. Así, no hay obligación de conocerse entre otros o reconocer al otro, al igual o al distinto. ¿Por qué hacerlo, si eso implica aceptar que otros conspiran contra mi felicidad? - se dicen. Mientras que otros, ya ni siquiera buscan una palabra de perdón o disculpa. Sino mas bien, esperan beneficios económicos de sus parejas.
Pero son los tiempos modernos, aquellos que afortunadamente en la selva, entre el ruido de las aves nocturnas y los insectos, se olvidan. En todo caso, ya no son marcados por clic-clacs de relojes que alguna vez fueron importantes para dar una hora. En ese afán moderno (o post-moderno), los ojos se cierran mientras una cuenta bancaria se alimenta para cerrar otra y expulsar aquel nombre de cualquier sistema, incluso este. Estaba lejos del puerto y del mar, muy cerca al rio. Cerca a un regreso (que no daba mucho ánimo) pero que igualmente tenia que asumirlo, mientras sus pasos en la arena se borraban poco a poco pues la lluvia lo inundaba todo. Unas horas mas y ya se podrá ver el mar en el horizonte o al menos sentirlo - se decía en voz alta - un poco para acompañar con resignación la realidad que es ser una parte de un todo, para no ser arrogante. No tiene el derecho a sentirse orgullo de algo por mucho tiempo.
Ya era tarde. Mucho quizás para cualquier espera. No entendía (o mas bien si) porque pensaba aún en ella. En todo caso era que lo hacía como una enfermedad, mientras sus modelos mentales validos se perdían incluso con otras amantes. El volcán es pasión. Como la misma lluvia (y más aun la tormenta). Es fácil pensar en todas las recetas posibles para simplemente acabar con cualquier anhelo, pero otra cosa, es realmente creerlas útiles o incluso querer necesitarlas. De eso se trata la magia que es para otros mientras que se predica lo que no hay manera de creerse, incluso entre ellos, que ni siquiera se toman la molestia de moverse un poco para darle paso a los que si quieren pasar a otra cosa.
Desobediencia. Es ms complejo realmente sentirse libre que serlo, pues la misma asfixia que los hombres en su civilización han creado, impide siquiera que los sueños puedan darse en secreto y en una noche sin luna escapar, para evitar ser detectado de donde viene. No es cuestión de romanticismo sino de hipocresía. Y manejarla es fácil mientras el status quo se mantenga. Pasar a otra cosa. Pasar al olvido, ya es tarde. Esperar, igualmente lo es, pero si se pueden crear nuevos recuerdos y deseos, mientras el sueño no abandone el cuerpo y una cerveza pueda ayudar a pasarse cualquier tristeza, mientras una canción simplemente mata el silencio."
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