"El auto se mantenía detenido en el tráfico. Una tarde de viernes soleada, como tantas otras en las que la gente agradecen que haya pasado esa semana, "para ser ellos mismos", ser libres y hacer todo lo que los hace sonreír pero es tanta la ocupación que sólo logran dormir hasta un poco mas tarde. Algunos, fuera de ese sistema pero enquistados en apariencia, podían darse cuenta de esa tarde en medio de la contaminación, la gente huyendo de su trabajo y aquellos que en los semáforos cazan, pescan y recolectan para sobrevivir. La verdad - se decía mientras reconocía una calle simpática de su adolescencia o incluso su madurez temprana, cuando el viernes era sinónimo de un poco de pasión - es que la tarde era más alegre y luminosa, antes quería vivir acá. No se sabe si es peor que los tiempos cambien o que sigan igual. Que los errores parecieran repetirse pero con mas tecnología y más cinismo, otros nombres pero los mismos apellidos, mientras la fatiga de los días, simplemente por miedo o conveniencia, hace que todo se trate de soportar y no de resistir. ¿Cuál es la diferencia? El sufrimiento es aguantar, soportar, simplemente abnegarse. Se dice en lo poco que queda por leerse que esa simple abnegación promete la vida después de la muerte, en un reino en los cielos, igual dominado por otro que se considera simplemente lo merece. Como acá. Un destino "merecido" gracias al desinterés de todos.
Aquella noche, sin licor y sin nada y en aquel frio, supo lo evidente: los espacios dejados, hay quienes logran llenarlos fácilmente. Pero entonces, ¿Vale la pena algún tipo de intento? ¿De insistencia? Tampoco era cierto aquello de los espacios dejados, pues hay quienes simplemente a pesar del tiempo, siempre esperan y siempre están allí, para los otros, nunca para uno. En todo caso, si hubiera la posibilidad de tomarse un ron, sería mas fácil digerir esa verdad. Pero el caribe y las áridas tierras están muy lejanas y esta noche, es sólo para suspirar. Los privilegios son para pocos. Muchas veces no es cuestión de poder propio sino del poder dado por los otros, sin merecerlo. ¿Qué es merecer entonces? Hay quienes dicen que es una indicación divina, cuando simplemente es el resultado de la cobardía y la superstición humana. Una superstición alimentada por el deseo de merecer igualmente. Pero ¿Qué? Aquello que es equivalente al precio que se ha convertido su vida, no lo que es valor. En estos tiempos, que no han cambiado, una vida es una cifra de una estadística que convenientemente se presenta, para defender lo que individualmente, es simplemente cuestionable.
Una corta caminata. Pensaba en la miserable lista de sus amantes y aquellas que igualmente llegaron a ser sus amores. También en esas noches - se decía - caminaba solo hacia mi cama en aquellos momentos cruciales del verano. Hacia frio. Dos mil seiscientos metros y una década después. Miraba las parejas de la esquina que se abrazan para protegerse de la ventisca que de repente llegó a aquella calle y sin ignorar esa mutua protección, recordó que solo un par de veces sintió esa protección: pero no fue con lo que una vez denomino el amor de su vida. ¿Por qué? Porque ese amor de "su vida" fue lo que él sintió por un anhelo, por hacer las cosas soñadas y correctas sin reciprocidad. El amor de su vida fué sobre un personaje imaginario que se volvía físico ante una imagen de una mujer que deseaba y le apasionaba, pero qué incluso el sexo llegó a ser frustrante. Que llegó a amar pensando en lo que podría llegar a ser, como un guión que jamas se siguió. Ahí no hubo destino. No fue culpa de ella, él, es el único responsable de una actitud que podría entenderse como el síndrome de la gallardía y el errante. Una mezcla entre Ulises, Don Juan y si, él mismo. Pensar en el pasado puede considerarse insoportable pero es peor verlo en el presente, ignorando el aprendizaje y el dolor de los días anteriores, por aquello que los vendedores de videos de autoayuda (ya ni siquiera libros) llaman resiliencia, pasar la página, olvidar lo tóxico, liberarse de culpas y otras excusas para no aprender, y que en la versión de los bares, que incluso es mas pertinente, si se entiende bien, es sacarse el clavo... con otro clavo. ¿Pero como pueden hacerlo al olvidar la injusticia de los hombres y los verdaderos motivos por los cuales simplemente son culpables y condenables? ¿Cómo no aprender sobre el dolor y lo que en si, es simple maldad por ambición, para ser cómplice?. No se puede perdonar si no se pide el perdón y mas aun la justicia se trata de no repetición, de reconocimiento y responsabilidad. Puede haber perdón y reconciliación, pero no olvido. Y sin duda debe haber honor y dignidad real, aunque son palabras de otras épocas.
No hay segundas oportunidades, sino otras historias. Normalmente no son las que se quieren, sobre todo porque el protagonista, uno mismo, deja de ser el mismo. Ya se es otro. De alguna manera las promesas que no se rompieron, todas, volvieron en menos de un minuto mientras se atravesaba la vacía avenida. Una imagen que se deshace y un nombre que se piensa con tristeza. Al fin de cuentas, se escoge ser cruel o no. Incluso con quien se le dice que se ama inmensamente. Selecciones y elecciones. Normalmente malas decisiones que se soportan y hacen simplemente entristecerse en las noches mientras algunos ríen sobre la frustración de las minorías. Es miedo y supervivencia. Es comodidad y ambición, todo lo que acostumbra a recibir aquellos beneficios pero que detienen el tiempo y repiten los hechos. Por voluntad divina.
Siempre le llamó la atención los relieves que se forman en los techos de los apartamentos la mayoría de veces. No le gustaban los techos planos, simples, sino aquellos que permitieran darle a la imaginación un turbio paisaje, como quien observa la luna antes de aterrizar en ella, antes de dormir. Sin duda, era mas agradable otros tiempos, pero los de ahora no estaban mal. En todo caso, no vivía en esta ciudad y aunque preferiría partir mas lejos, Mañana volvería a otro lugar, que escogió por hacer lo correcto. Y esperaba la oportunidad máxima para poder volver a irse y no volver a establecerse allí, tanto como aquí. Ya lo detestaba. No hay valor sino precio. Entonces se pregunta si lo que quieren o lo que ellos mismos dicen que es lo que queremos, como una propaganda repetida y sin un sentido verdadero, tanto como la afirmación de que un futuro es de todos cuando simplemente se disfraza que ese futuro existe, el mejor para esa élite sostenido por la estupidez de los otros entre los cuales el deseo de libertad es peor el confinamiento mental y físico. ¿No será entonces que lo que supuestamente se quiere por los otros, ese #QueQueremos, es el correcto y el de aquellos que ven lo moralmente existente y los principios que generan cambio, no lo es?. Los hechos responden la pregunta, por lo que hay que aceptarla. Soportar o Partir."
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