"Cuando abrió finalmente sus ojos, lo primero que vio fue su brazo a unos cuantos centimetros de él quemándose, aūn empuñando parte de lo que antes era una lanza. No lograba distinguir su caballo, ni sus compañeros de tropa y en unos segundos igual descubrió que no escuchaba nada. -Seguro moriré - se dijo y lo único que pensó en ese momento antes que cayerá sobre él el segundo obus, era aquella caminata con su padre tomado de la mano, diez años antes. Atravesaron un parque de la capital hasta uno de los cafés mas visitados. Era una tarde de primavera, después de una lluvia algunos ancianos banqueros y comerciante discutían sobre la necesidad de las guerras en oriente por el honor de la patria. Sus hijos, sentados en el bar, guardaban silencio asintiendo lo que decían los ancianos en silencio. En realidad no les importaba la conversación ya que nunca estarían en ningún frente. Con cierta impaciencia esperaban precisamente la llegada del barril de cerveza que aquella singular pareja de padre e hijo que atravesaban el parque hacia ellos traían. El hombre adulto, sin soltar a su hijo de diez años con su mano derecha, miraba con desconfianza el ambiente mientras en su hombro izquierdo cargaba el barril de manera fuerte y decisiva. Uno de los ancianos al notar al niño lo miró y dijo en voz alta: "he aquí un futuro héroe de nuestra patria.". Luego murió y su cadaver jamas fue realmente encontrado. Pueden existir todas las motivaciones, pero en realidad a muy pocos les importa. En todas las batallas y guerras, el triunfo real es llegar al dia siguiente. Sobrevivir. Desde hace muchas historias (y aún podría dudarse de ello) no hay muertes valerosas y honrosas en un frente de batalla. Los señores de la guerra, jamás han sabido que es el sudor por el miedo y el cansancio, de manera simultánea, mientras las lágrimas en la noche sin estrellas dicen que a pesar de todo se sigue siendo humano. Y al final, cuando se muera no habrá ninguna rendención. Ellos, tendrán una larga y próspera vida. Sus riquezas a costa de todos los muertos han hecho que los principios morales humanos parecieran ser olvidados, mientras la vida poco a poco se extingue en el planeta.
Aquella noche, acaba de hacer el amor con su amante mientras llegó la carta de la noticia de su muerte. Era enero, las noticias de aquella guerra al otro lado del océano eran extrañas. Por un lado, los manifestantes y por otro lado la televisión. Un par de veces creyó verlo sonriente frente a las cámaras, justo el día en que murieron sus padres en un accidente de automóvil. El alto mando decidió no decirle nada para no traumatizarlo pues eran dias decisivos para el combate y decidió que ella fuera su único contacto. Ese día a ella no le importo, como si le hubieran dicho que cuidara una mascota en un parque mientras aparece el dueño otra vez o el servicio municipal de sanidad, a ella se le hacia igual. En un rincón, yacían todas las cartas que él le había enviado. Sólo leyó las primeras diez. Luego, las fue acumulando una a una para entregárselas cuando volviera. Entendió, que cada vez que él le escribía, era una manera de mantenerse vivo. Pero en la décima carta, cuando ya había pasado seis meses, ya no lo amaba. En realidad, se sentía culpable de no amarlo incluso desde el dia que lloró inconsolablemente por horas cuando lo despidió en la base militar al tomar su avión. Ya había pasado mas de un año y dos amantes. Cuando supo de su muerte, sintió una sensación de tranquilidad, alegría y tristeza. No tendría porque soportar volverlo a ver, ya no rercordaba su voz. Si volvía tenia que ver sus ojos vidriosos cuando le entregara todas aquellas cartas, las diez leídas y quizás las treinta o más no leídas. Ella había dejado de escribirle, no desde que estaba con su actual amante, sino desde que una mañana, se sintió sola y hastiada de un mundo que simplemente se pelea y se mata por las motivaciones correctas, pero sin ninguna razón aparente. Morir había sido lo mejor para él. En últimas, el mundo quería eso para él. Su muerte había sido lo mejor, pues no tendría que soportar este mundo - se dijo. Tomó un trago desde la botella y despertó a su amante. Quería olvidarse de todo y tener sexo otra vez. Hoy se debería ser diferentes. Mucho mas después de tantos muertos y realidades catastróficas. En un sueño, algunos pueblos pueden enseñar con su autodeterminación a toda la humanidad, valorando la vida y si, aquello que pueden considerase principios éticos, como el bienestar común, el respeto a la vida y la fraternidad. Pero los sueños, cuando se escriben son demasiado para que puedan llevarse a una realidad, incluso hoy, cuando la ambición máxima sea trascender para la vida y la humanidad. Y aquellos principios éticos solo son burlas y simplemente no pueden compartirse. Lo han dicho mientras siendo amigos, se acuestan con las primeras que les den la oportunidad, cuando siendo amantes, se entregan a los mejores amigos, pues es efectivamente la opción, la posibilidad por el placer. Hay quienes aplauden, mientras otros van a las batallas y ellos, con su copa de vino en la mano creen tener las palabras suficientes y se hacen los valientes.
Hacia una semana que todo había comenzado. Sus amigos yacían muertos en las calles mientras ríos de sobrevivientes se arrastraban en el suelo, entre la sangre y el polvo, huyendo hacia algún lado, quizás buscando un mejor lugar para ser asesinado. No habría a quién mirar a los ojos, ni siquiera en un mas allá, ¿pues que Dios misericordioso permitiría semejante masacre de inocentes? Una semana antes, no pensó que fuera la última vez que viera en pie los edificios y con cierta ironįa se reía de sus preocupaciones de hace una semana: no tener lo suficiente para poder "prestar" a un banco para adquirir hoy un apartamento como sus amigos, que están tirados en las calles en los escombros de sus inversiones. Sus padres, por aquellas casualidades que muchos llaman del destino no estaban al momento de los bombardeos. El ignoraba que en su tristeza, su madre habia muerto pensando en sus hijos y familiares en lo que antes conocía como su casa, a los dos días que las imágenes de television llegaron y su padre se suicidaría aquella noche, mientras sus hermanos con rabia e impotencia solo podían mirarse en silencio. Ya no se encuentran oraciones o rezos a dar. El sobreviviría en el olvido, la enfermedad y la miserableza humana en un pais destruido para dar un ejemplo de la defensa de los valores democráticos y la fluctuación de los valores en la bolsa, aquellos que suman para la foto envidiable frente al lago. Esa foto que a todos les gusta, pero no la historia, pues a las nuevas generaciones no les importa. Y así, cuando se debería abrazarse, ver juntos las estrellas, por las motivaciones equivocadas los humanos se separan y desilusionan a los que han soñado, construído y buscado. ¿Pasaran entonces los segundos que faltan para que ya sea demasiado tarde? A veces, se sabe después de años que fué lo nuevo a decir, pero ya no hay oídos que soporten escucharlo. Ya no importa, pues importó aquella tarde antes que las lágrimas bajaran por los rostros y los silencios llegaran a ser lo único que tuviera algún tipo de significado.
La historia dio un giro inesperado pero probable. Todas las armas quedaron en las bodegas y los soldados temerosos jamás partieron de los puertos. Sí, hubo vencidos pero los vencedores fueron otros, diferentes, tanto que no se ven como triunfadores sino simplemente como constructores de un nuevo mundo en el que el otro importa y la diversidad es fortaleza. Todo fué tan extraño que la noticia fue desechada por todos los medios para centrarse en el escándalo que vende, para que el resto de la humanidad no siga esos malos ejemplos, en los que se construye y no se re-construye después de destruirlo todo. Con odio. Aun así, se puede intentar ser optimista. Es quizás una de las condiciones humanas mas extraordinarias y poco entendidas. No, no es cuestión de fé. Tampoco de un mecanísmo de defensa ante lo inevitable. ¿Qué es lo inevitable, entonces? La verdad es que la humanidad no deja de sorprender, la vida misma en cada individuo y en los grupos que están en este planeta y mas ahora, que nos se llamar una civilización. No es cuestión de valores de occidente y oriente, pero si de aquello que es valorable en los hombres y mujeres en el planeta. Y que no se encuentran palabras adecuadas para explicarlo bien. Pero si, sorprenderse.
Posaban sonrientes sobre los tanques de guerra. Una generación antes sus padres se estaban matando entre los arrozales y el vencedor con el vencido, sonrientes sobre la muerte con una expresión de victoria, simplemente decían al mundo: vivimos y ahora somos amigos. Es extraño. Aun podria sentirse los cuerpos calcinados al interior, el gris de la tarde ayudaba a imaginar aquellos dias de guerra y aunque ambos sabían lo doloroso de la historia, justo hoy, se reían de la vida. Yo me estremecí y lloré. Mañana será una jornada mas ganada. Sera miércoles. Uno más para no ignorar ni hacer olvidar el valor de la vida y pensar en aquellas miradas periféricas necesarias y las palabras suficientes para callar a aquellos que solo conocen su única doctrina. Un día, los hombres dejaran de escuchar a sus dioses, para comenzar a escucharse a si mismos, al fin. Y así, lo inevitable solo es una opción. Y el resto son probabilidades extraordinarias a descubrir."

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