Tuesday, December 4, 2018

Veinticinco

"Comenzó como un sábado soleado y poco a poco se fue tornando nublado. No hubo muchas palabras, solo un gracias y emociones dichas por algunos que después evocarían aquellos instantes como importantes y esos seis (en algunos casos ocho o diez años) se convertirían en los mejores años de su vida, pero en realidad, pocos saben que los mejores años estaban por venir. Esa misma noche, salió de la ciudad y se convirtió luego en una tradición. Podría decirse entonces que cada gran historía al final es un viaje. Un adios simple en el que los viejos nombres pasan a ser parte de una historia que algún día se cuente.

"- Adiós, Mitia, deseo que Dios te dé... y la vos del alto se cortó, pues no sabia que decir.
Callaron unos momentos y el coche partió. 

...

El joven viajero sintió calor, y se desabrochó el abrigo mientras contemplaba calles viejas y extrañas que nunca había visto. Pensó que sólo los que se iban pasaban por esas calles." 

Nueve años después partió otra vez, esa era una tarde nublada. La recordaba mas y sabia que era cuestión de tiempo partir.

-"Hemos vuelto Carlito'
-Si, hemos vuelto,
- Y pensar que  si no hubiera partido, jamás hubiera regresado. "

No sentía mucha emoción, particularmente en ese último año sus frustraciones se habían confirmado y sus sueños cambiaban abruptamente por la realidad y por que en realidad, no estaba muy seguro de muchas cosas, mas alla de aquello sobre lo que había perdido el tiempo imaginando. Solo la grandiosa sensación de partir, lo animaba aquel día. No quería ver a sus compañeros, no quería hacer las pases con nadie y solo quería irse. Partir hacia lo desconocido. ¿Volver? Tendría que hacerlo, pero se trataba al final de otra nueva vida, aquella que esperaba que llegara cada diciembre al pasar un año. Y a veces simplemente no se encuentra ninguna explicación y los nuevos recuerdos llenan las historias para no tener que soportar aquella nostalgia. Tantas cosas (afortunadas) para no tener que recordar las amarguras de lo que algunos justifican como sus mejores años, pero si asi lo fueran, esa vida no se extinguiría. Por lo contrario, se fortalecería.

¿Qué queda entonces del tiempo? De todo, podrían enumerarse todas las partidas y adioses y aquellos que realmente lo han sido y otros que simplemente son abandonos, sin palabras para decir. Muertes de otras vidas, porque algo se ha aprendido y es que algunos logran tener varias. Y es entonces cuando en el tiempo, en una tarde-noche de martes cuatro de diciembre, los escritos pueden convertirse en una lista de frustraciones, mientras que las canciones de otras épocas se ocultan para simplemente ver hacia adelante. Y si, si no se parte es imposible volver.

En los siguientes nueve años, aquella vida fue simplemente de alimentar el sueño de partir y de explorar los placeres instantáneos.  En aquella vida, se desquitó parcialmente de las frustraciones de las otras pero también, se dio cuenta que podía amar de otra manera. Que igual el amor (y el deseo) se desgastan y que era increíblemente egoísta. Pero estaba en sus veinte años y podía serlo. Se inspiró y otra vida apareció cuando partió otra vez. Esta vez por siete y algo de años, quizás mucho mas, pues a pesar que otra vida ha comenzado, no ha dejado de partir y de regresar. Y si, aunque aun no ha renacido de cenizas, las lágrimas mojan el posible fuego para las nuevas vidas. Aquellas que se levantan muchas veces aun entre el fuego y la sangre de las revoluciones mientras que alguien olvida que no el significado de la misma vida es trascender y reproducirse. De ahí que algunos logren vivir varias vidas en su existencia. Y no solo una. No solo igual el respirar y sobrevivir, sino trascender, influir, derivar y si, reproducir (o reproducirse) pero no en un sentido biológico, sino incluso (para aquellos que aman lo mágico y esotérico) de una manera que algunos llaman espiritual. 

¿Qué han pasado en estos veinticinco años? Nombres y esperas, ¿Y el resto de logros egoístas? Simplemente son piedras rojas que algún dia alguien las visitará para admirarse de lo que no entiende, de lo que no soporta siquiera leer pues muestra sus propias frustraciones humanas. ¿Cuántas vidas? ¿Acaso importa? No se renace aun de la última mientras que simplemente se contempla otro universo, se olvida aquella estrella entre las nubes. Por mucho tiempo simplemente se olvidan las fechas y los dias, y luego eso se convierte en nombres. ¿Y las revoluciones? Es fácil negarlas, como las mismas nostalgias y personas que de alguna manera, han sido los amores de esa vida. Si pudiera explicarlo, lo fue, no por que me amaras. Sino porque amé. He hice cosas inimaginables por las razones correctas, pero por la persona equivocada. Y justo, en otra vida, cuando reconocía la persona mas parecida a aquella estrella. Las razones fueron correctas y aun en espera (inútil), no he podido realmente renacer. ¿Pasarán acaso veinticinco años?"

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