Monday, April 9, 2018

Setenta Años

9 de Abril de 1948, Bogota, Colombia. (Foto Tito Celis)
"Podría ser un año después o como ahora, setenta.  Es en este instante una mañana soleada de abril y es lunes, no es viernes. Y sería injusto con la realidad de hoy, decir que las cosas no han cambiado, porque si ha sido así. Los que se mataban por colores o razones, lo siguen haciendo, pero la razón es su estupidez y pobreza, mientras los que enarbolaban los colores de su sangre, ahora simplemente son aliados visibles. Es demasiado decirles que son cómplices cuando en realidad simplemente es la asociación de conveniencia, por poder simple y nato. Otros lo hacen por miedo y de alguna manera podría afirmarse que es una cuestión de supervivencia. Momentanea. 

Las partículas de polvo de la contaminación diseminan la luz por toda la ciudad y en su arrogancia, algunos quisieran que igualmente iluminara en un instante aunque fuera la razón de la gente. Pero, "el pueblo", esta demasiado ocupado en alimentar su hambre de algo, cualquier cosa por otro. El mismo que ya no es tan analfabeta pero que prefiere que le digan a pensar. El mismo que se cree que entre la masa y "él" no hay nadie, y por eso, no le importa estallar en rabia y violencia cuando se le dé la gana, sin pensar en el después, ni en el ayer. Ni siquiera si hay verdaderas razones pues un mandato o una insinuación basta. Incluso si las frustraciones mismas que se han acumulado durante años y pasado de generación en generación lo llaman simplemente a reflexionar en soledad. ¿Pensar? ¿Para qué? El pensamiento y las ideas no alimentan la furia ni dejan cansado a nadie al final de la jornada.

¿Para que sirve pasar a la historia, si la ambición y la necesidad, aunque fuera de reconocimiento no da una ganancia actual? Hay quienes se preguntan la diferencia que hay entre las naciones y la masa de personas, pero mientras existan naciones que alimenten su pobreza y estupidez, poco importa esa diferencia pues la humanidad misma se frena en su desarrollo. En su posibilidad de trascender y existir mas allá de ese minuto cósmico que va por la mitad, con algunos segundos de grandeza localizada. Si, aquella que en los momentos mas oscuros, a pesar de las emociones, la razón y los sentimientos confluyen y dan algo de esperanza. Otros segundos mas.

Setenta años y se ha sido víctima, culpable y beneficiario del tiempo de otros. Los aportes a la felicidad y avance humano han sido moderados, incluso para el bienestar egoísta de los privilegiados. Pero es una cuestión no solo de esperanza sino de fé, no en alguien, sino en minorías que puedan desarticular esa masa explotable y en diversidad, permitan una humanidad, mas allá de una civilización decadente con todas sus exclusiones. ¿Una nación? Ya los tiempos de ellas han pasado, solo hay que reconocerlo para comenzar a construir un planeta, reconocer una especie, la nuestra, salvando a las otras. Leer el ayer, no esperando que le cuenten una historia sin moraleja, mas aquella que es la aparente, en la que el desenlace hasta ahora, es que el poder es el poder. Y es ajeno a todos, y la verdad, tal como lo entendemos sera siempre así. Pero la influencia es otra cosa y es tiempo de influir no de someter.

Setenta años después. ¿Qué será incluso mañana? El edificio del fondo sigue intacto mientras el futuro se convierte en cenizas. Obligados a seguir en un constante presente, atrapados en emociones mientras que los mas pragmáticos y decididos huyen, con tristeza y esperanza en que el mundo mejor este lejos, pero el mundo es único y lo que pasa acá estremecerá a pesar de la distancia, como el recuerdo de aquel amor lejano y existente, como la misma sensación de impotencia y tristeza. Pero aunque sea da la calma temporal, a pesar de la generación siguiente. Pronto de la mañana soleada se paso al gris. Si tan solo se detuvieran un instante a ver que no hay cielo azul constante este lunes.  ¿Para qué? Hay esperanza en que se piense en setenta años después y un día, manteniendo la fé en algunos humanos. No es tiempo de naciones, sino de un planeta, pero mientras países como este existan de esta manera, lo que se llama futuro es el día siguiente de comodidad de algunos y la frustración que viene desde el ayer de otros. El cielo y el ambiente cambió, pero hay calor en la ciudad. Podría evocarse el fuego."

No comments:

Post a Comment

Write and Transcend

"It's admirable how those writers managed to write and to transcend. Time makes their words (which were sometimes not entirely thei...

Most Popular Posts