"La primera vez que la vió, encontró en sus ojos y en su cuerpo hojas en blanco y un lienzo para plasmar todo aquello con lo que podría crearse un universo, con el mismo miedo al final que existe siempre. Y se dice que es el mismo porque desde la última vez, no se podía creer que los últimos días llegarían y por eso, aferrándose a pasados inexistentes, y a pesar de las palabras, sonrisas y suspiros dichos en la mañana mientras la observaba dormir, simplemente quedó el vacío tras el injusto y cruel adiós. Pero de eso se tratan los finales. Y no hay nada nuevo que decir, ni nada que agregar salvo con nostalgia tragarse la saliva mientras otra historia, no la misma, se crea en nuevos ojos y nuevos lienzos. Olvidando a la otra, atrás. Aunque ese olvido sea una mentira.
Podría escribirse sobre los noviembres juntos en tardes de viernes, mientras no solo el sexo sino los sueños construían lugares extraordinarios, inexistentes que incluso ahora, hacen escapar una sonrisa, mientras cada vez que se recuerda, se olvida mas los detalles. Y mas las palabras dichas y los silencios y suspiros. Si, ese olvido es una mentira pues queda lo que se sintió. Y el motivo para sonreir. Tanto como aquella mañana, la última en la que la vió dormir y suspiro y agradeció a algo o alguien que estuviera allī. Fue la última mañana juntos.
Las siguientes historias: cuerpos, miradas, risas y licor. Danza, una que otra lágrima y el deseo, que simplemente traiciona. Aún así no pasa nada. El guión continua mientras que el deseo se agota en algún momento mientras se espera lo que nunca llegará y se justifica las sonrisas temporales. ¿Por qué? Porqué simplemente de eso se trata muchas veces la vida: para siempre solo son tres minutos (o tres años) y le resto es una colección de instantes maravillosos que no hacen suficiente daño porque no pasó el suficiente tiempo como para extrañarlo o grabarse en la piel unos labios.
Cuerpos, labios, miradas, risas, danza, mentiras y si, algunas verdades. Como aquella en la cual al final de la semana se mira el atardecer en un viernes lluvioso, libre, mientras que otros afanosamente buscan como no estar solos, algunos simplemente suspiran, toman un trago y sonríen por estar consigo mismos ante todo, en el mundo sintiendo la brisa como se sintió alguna vez su aliento y con la conmoción de estar vivos, en libertad, pero no atrapados en recuerdos o simplemente estando acostumbrados."
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