"No es una noche de silencio. Hace mucho tiempo que solo algunas mañanas lo son, pero solo aquellos que saborean los amaneceres, como lo hacen con el café o con un trago de ron en la tarde, logran saberlo. Lo reconocen. Ya no son tiempos de reconocerse, sino simplemente de olvidar rápidamente, vivir y soñar lo que dura una canción, una lectura rápida, entrecortada y simple de algunos caracteres o una expresión, que igual podría ser un orgasmo. Por eso, se goza de alguna manera de aquel ruido, de aquella música, de aquel suspiro. Mañana ya no estará. De eso se trata el olvido igual. De no estar, mas que de no ser.
Si, es sábado y algunos juegan a los amantes. Otros, a los enamorados mientras que algunos, en sus guaridas, sabiendo que simplemente hoy es un sábado de septiembre, contemplan lo que les permite la soledad y su ego. Miran a los otros, ni siquiera con nostalgia de otros momentos o tristezas por su aislamiento de cualquier moda, ni siquiera podría decirse que es una noche de melancolía por aquellas historias que algunas vez finalizaron: pero fue en febrero, marzo, agosto, octubre..., septiembre simplemente es un mes para partir, entre el calor y el frío, entre el frío y el calor, como aquella mañana en la que aun dormida, la ultima mañana se dijo lo afortunado que era de amarte, pero al final es una frase que no tiene ningún sentido pues esa misma tarde todo se acabó. Un viernes. Pero hoy es sábado y es septiembre.
No es cierto que todo termine en una tarde. Ese nivel de desorden inició aquella noche en que, igual siendo sábado, dijiste que me amabas . De repente fueron tres años y algo mas en los que pareciera que soñabas conmigo. Tal vez si, igual no importa cuando se piensa, los seres humanos somos capaces de anular ciertos pensamientos cuando conviene, para demostrar una fortaleza inexistente. La debilidad no permite algún tipo de supervivencia y claro, esa fragilidad que la acompaña hace que se construyan anhelos, en lugar de de destruir pasados con nuevas y maravillosas experiencias. Si, esta allí, y aún a pesar de las lecturas, no se encuentran las palabras para describirlo. ¿Acaso importa? Para una lectura ajena y posterior, impactante y relevante, si, si importa.
No, es una noche de silencio. Un silencio mental anulado por los ruidos de la ciudad, las risas, la música de apartamentos cercanos y los autos que atraviesan las calles para de alguna manera decir: si, aquí adentro de esta caja de metal hay un humano. ¡Qué importante es hacer notar nuestra existencia! Igual llega un momento en la que no importa, pues es simplemente momentos de un argumento que se aleja de lo que realmente importa, por eso aquel libro quizás viaje conmigo. Por eso aquella canción y también aquel recuerdo de lo que no será jamás y solo aquel mal sabor se baja con un buen trago de frío ron. Las depresiones algunos las bajan con cerveza, pero esta noche, no es una noche de depresión, sino de una conversación. Una ruptura de silencios en medio del ruido del mundo.
Se conversa, se dialoga consigo mismo como con quién se debió hacer hace mucho tiempo. Pero de eso se trata la mas grande vicisitud humana. En todo caso, los amantes hacen hablar mejor sus cuerpos con palabras que aun no existen, mucho mas que cualquier frase escrita o hablada. Mientras aquellos que dicen estar "enamorados perdidamente", son expertos en palabras que igual regalan y dan tan fácilmente, que hace falta redefinir aquellos sentimientos o simplemente, lo que los seres humanos llaman amor, al referirse a ellos mismos. ¿Y el otro? "Ya no estas, igual justo cuando permití que estuvieras, partiste tan fácilmente..." igual no hubo nada nuevo que pudiera decirse en este dialogo. Capitulo 24 - Yo no me sé expresar... es mucho mas fácil hablar de las cosas tristes que de las alegres..." Y si."
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