"Muchas veces se escucharon disparos. Los llantos se silenciaban por el miedo y los que no pudieron huir a otras tierras, a otras vidas simplemente murieron. Los nombres de cada uno de ellos no se recuerdan y los que son recordados, hacen parte de la lista hacia el olvido. Los seres humanos somos expertos en clasificar. No para recordar lo que realmente es importante, sino adjuntar números para facilitar el olvido y justificar mas fácilmente el importaculismo. Cuando las cifras son muchas, la individualidad no importa. Se reduce el valor. Y eso se aplica a aquello que trasciende sobre todos y sobre alguien específicamente, sobre muchos de nosotros mismos.
No se recuerdan mejores tiempos en el pasado. Muchos de los que llevan en este mundo mas de tres décadas y mas aun, en este pais, con sus pasajeras alegrías y larguísimos odios, han vivido entre la pasión y adrenalina del dia a dia, que puede ser esta noche el ultimo. Resignación. Entre la hipocresía de un rezo y faciles "te amo" y "te adoro" mientras patrocinan con silencio o sumándose a organizados gritos, el mantenimiento de lo que siempre han conocido, por comodidad, porque no hay peor vida que saber que otros tienen sueños, mientras uno mismo ha anulado los propios. No es la razón y la ciencia la que nos pueden llevar a la felicidad, pero tampoco las pasiones religiosas, ni egoístas, ni aquello que muchos disfrazan de sentimientos. Vaya valentía ser simplemente hipócrita y esperar las sangre de los otros, la abnegación, la resignación, sobre todo de aquellos incrédulos de dioses y mitos, porque creen en la humanidad simplemente. Aquellos extremadamente optimistas, que siendo minorías, piensan en que el sentido común, la búsqueda de la felicidad (no de poder o represión), la absoluta necesidad de supervivencia y cierta fraternidad, puede mas que cualquier valiente decisión, que aquella sonrisa que inspira, puede mas que cualquier sagrado rostro. Si hay que susurrar algo, no será un rezo, sino una palabra que estremezca por deseo y amor. Entendido el amor como algo que se construye, no se que se promete.
Otras veces se vieron los golpes en la calle, los gritos y los rastros sangrientos de los desaparecidos. Se soñaron con virtudes y se mintieron sobre principios e historias de héroes que no lo fueron tanto, mientras se borraban nombres de la historia de aquellos que fueron condenados al olvido, por el bien del orden. En las sombras, los jóvenes buscaban otros labios, escondidos ante los ojos de otros hombres, sin importarle, sabiéndolo, que la omnipresencia de los dioses garantizaba que eran observados por ellos. Mas adelante, los hombres y mujeres encontraron otros cuerpos y descubrieron que las mejores oraciones se escriben con saliva y fluidos en el cuerpo. Así se enseñara o se callara lo contrario, se descubrió por si solo que el amor y el deseo pueden ser uno solo, o distintos. No hay palabras para describir completamente el delirio, ni un trazo que logre dibujar un sentimiento. Se aprendió que los susurros, como el viento, traen mejores noticias que aquellas que se repiten en rezos sin sentido, en gritos de batallas ajenas y simples mentiras, para justificar lo inhumano, pues no es pecaminoso. Y un delito, es aceptable, pero no un pecado. Igual, siempre estará el rezo para perdonarse ante los demás y ante lo inexistente.
Una tarde bajo la lluvia, mientras dos manos se encuentran y se entrelazan en una caminata que bien podría ser en el mas frío de los inviernos o en la mas bochornoso de los veranos, marca la diferencia entre la frivolidad y la fragilidad. Entre la nostalgia, el recuerdo y el olvido. No se trata de olvidar completamente. Tal vez entender que tan importante fue esa tarde, para darle el valor que debe tener. Es tan fácil desechar, que los humanos olvidan que toda esa basura queda en algún lugar. Todos aquellos restos que pueden ahogar a otros primero mientras que llega a inmovilizarnos. - Pero si se tiene poder - piensan los señores del mundo y quienes quieren llegar a serlo - toda la basura quedara muy lejos de nuestros pies. Puede que sea cierto, pero hay quienes creen que aquella tarde bajo la lluvia y lo que pasara después no debe ser momentos tristes, porque también puede llorarse de alegría y llorar no es debilidad, es fragilidad. Un cristal, una hoja de acero es frágil. Imaginar aquel cristal y lo que es fragilidad, basta. No es necesario decir algo mas.
¿Si se hacen realidad los sueños? Evidencias y hechos por encima de palabras escritas o dichas. El llamado del mundo es hacia la vida, el compartir visiones comunes y conocer diferencias. Todas ellas, mirar una noche despejada y pensar que se mañana se llegará a esa inmensidad, se volverá a las estrellas juntos, mientras se entrelazan unas manos. La ultima palabra, no serán insultos sino quizás un hasta pronto. Y no hacen falta mas palabras, sino una sonrisa, evidencias de lo que algunos llaman amor y en medio de esa dinámica de vida y caos, de esa tormenta, simplemente una verdadera promesa de paz. Sin pretensiones o mentiras. Ni prejuicios, ni miedos. Solo aquella idea romántica de compartir, juntos felicidad. Y cuando no haya nada mas que compartir, simplemente partir con el recuerdo de una sonrisa y esas manos que se entrelazaban en una lluvia, sin miedo."
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