Tuesday, August 30, 2016

Cinco Preguntas Sin Respuestas Directas

"¿Cuanta gente cree en la humanidad ante todo? El optimismo no es acerca de lo irrealizable en promesas, ni en palabras y actitudes tajantes, arrogantes tras excusas religiosas o supuestamente morales, sino sobre construir con hechos, evidencias mas alla de cualquier anhelo o desconfianza. Quienes creen en sus propios dioses por conveniencia y justifica pasiones, encuentran todas las razones para su egoísmo y por su puesto, sentencia tan fácilmente, que cualquier argumento que muestre su posición es errónea es desperdiciado. Aunque sus dioses no son necesariamente esotéricos y fantásticos, sino hombres, no necesariamente creen en la humanidad. Son simplemente fanáticos insoportables.

¿Cuanta gente prefiere la caridad que la fraternidad? Ser caritativo para ellos involucra "dar de lo que tengo, porque soy mas que el otro. Soy mejor, no porque nos construyamos juntos, sino porque lo ayudo para que me agradezca, algún dia. Soy, pero no somos. Estoy sobre ti, pero no contigo. Y tu fragilidad es debilidad, aquella que me fortalece, que me hace mejor que cualquiera." Pero la construcción real, aquella que permanece en el tiempo, se hace entre dos o mas. El agradecimiento sera mutuo, común, permanecerá en el tiempo, pues juntos se hicieron mejor y la verdadera fuerza, aquella que realmente es valentía es porque las manos se entrelazaron, los labios recogieron lagrimas y los hechos van sobre cualquier promesa. El creer en dos o mas es ser leal, ante una idea, ante el deseo de ser mejores, juntos. La fidelidad es servir a un dios (fidelitas), justifica arrogancia, propiedad. Las palabras son falacias, pero son dichas por hombres y mujeres que no tienen suficientes evidencias para que su vida converse por ellos. Por eso, es mejor ocultarse tras las sombras de lo sagrado, pues cualquier acción de los otros es profana. 

¿Cuantos conocen el significado real de la valentía? Permanecer en fuerza, alentar la ejecución en acción. Las palabras se confunden hoy en dia y los significados reales a esas acciones, pierden su significado ante un lenguaje estándar, sin ritmo, sin pasión. Aquel que parte, que huye no es valiente, y quien niega hechos y futuros, al final es una respuesta al miedo. O simplemente, que no existe un interés real por permanecer. Por valorar la acción que se ha impuesto sobre las palabras dichas. Es tan fácil decirse valiente, cuando se abandona hacia voluntades esotéricas y se ponen, junto a otros auto denominados valientes, que en realidad están de pie sobre los oprimidos. Están junto a ellos, pero de rodillas. No con ellos, siendo cualquiera, pero no alguno reconocible.

¿Cuantos en su fragilidad reconocen el sarcasmo? No es ignorancia fingida, quién se dice irónico. Pero el cinismo si es de quien se aprovecha de la candidez de los otros, atreverse en su lenguaje a juzgar a otros basados en una moralidad tan grande que se duplica, relativizando, confundiendo, hiriendo, aprovechándose de la integridad de aquellos que permanecen en lealtad ante el optimismo. Prefiriendo romperse ante la agresividad, la violencia y la mentira de quienes rezan pero no entienden que mas que tras un rezo que espera un milagro, una palabra nueva, una razón de beneficio, o un olvido, se busca una conversación, una mirada, una mano que busca otra y la aprieta fuertemente, para recordar que se permanece en acción. Con valor. Pero ante actitudes obvias, ante la tristeza solo se puede devolver un sonrisa, con causticidad.

¿Quienes son realmente optimistas? Seguro aquellos que prefieren los destinos escritos en un solo  y único libro se consideran los propietarios del tiempo e intenciones, los que a través de ellos, como portadores de la verdad única y santificada son redentores y castigadores. Pero la verdad, es que el optimismo, es una doctrina humana, reconocida como tal, la disposición ante los hechos de que las cosas pueden ser mejor, de que en el interior de los otros, puede reconocerse aquello que se puede llegar a amar, aquello que responde preguntas positivamente, a pesar de las lagrimas en los rostros y pasados que llaman al olvido y a la tristeza. La esperanza, es quizás la peor de las actitudes y se entrelaza con virtudes teologales contrarias a todo ese humanismo: la fé y la caridad. Pero la verdad, es que la esperanza es igualmente valentía y la ausencia de la misma nos hace esclavos de los deseos de los otros. Frívolos, pragmáticos y egoístas. La fé, al final es confianza, y esa confianza puede ser en el otro, pero es mas facil tenerla en deidades y creencias que anulan la humanidad y cualquier posibilidad de futuro diferente."

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