"Basta un poco de lluvia, algo de tiempo; una bebida que caliente el alma y por fin, nada realmente importante en la cabeza dando vueltas. Ya las importancias comienzan a ser cosa del pasado y solo se visitará en algún momento del futuro; si es realmente trascendente hacerlo. Sino, será un tema de conversación en una playa desierta mientras se espera el fin del mundo, con un vaso en la mano y cierto licor para pasar el trago amargo otra vez mientras cae una sonrisa. No se puede pretender ser parte del fin del mundo sin un licor en la mano. Si alguien dice que hará lo contrario o acompañara ese momento con un rezo, hay que desconfiar.
Esta noche, hay quienes ya duermen el fin de semana, porque mañana la lucha por el salario y los engranajes del sistema comienzan temprano. Sino, no hay manera de sobrevivir. El mundo es ajeno, son sueños presentados en la televisión de acuerdo al nivel de pobreza y sino, en alguna foto de red social o estrella en Internet. No hay caminos trazados, horarios y las estrellas para muchos, pero afortunadamente no para todos, titilan para recordarnos que hay un universo mas alla del fin de mes, el mismo que estremece tanto como el momento en que los cuerpos se juntan en besos y sexo. El dormir no es para descansar, sino un escape de lo aburridas y obligatorias que son las jornadas, incluso aquellas que se disfrazan de música y fiesta un fin de semana. Pero el lunes llegará y con el todos los cuadros blancos por anotar como cumplidos. Un programa para mantener mentes ocupadas que no descubran (o si lo hacen, muy tarde) que es mejor mantenerse tajante y firme ante la desgracia de no ser humano. Sino una cifra mas. Un ser con un sentimiento programado que teme y mejor aparenta. Se acomoda flexiblemente a la comodidad y beneficios de una vida, sin razones por las que equivocarse.
En todo caso, no es tiempo para historias de amor, ni lamentaciones románticas sobre lo que fue y lo que no sera jamás. Es fácil encontrar las razones para evocarlas, con cualquier silencio o cualquier canción, la verdad es que en minutos como los de ahora, un suspiro deberá tener el aroma de un tequila y el pedazo de alma que se escapa estará con las nubes jugando, bajo las estrellas, mientras las ciudades no tienen ningún cielo que ver, solo los minuteros de un reloj que avanza y en la ansiedad por escapar, por dormir, se convierten en horas mientras todo posible sueño despierto queda anulado, entonces simplemente en ese momento, los ojos caen, se cierran y no es suficiente cuando llega la mañana y un sonido de un despertador levanta los cuerpos, aunque las almas quieran permanecer en el escape.
No es difícil ver el mañana en un lugar como estos que son construidos para existir y muy poco para vivir. ¿Dónde están los hipócritas que dicen que no hay nada malo en la rutina? Es la consecuencia de la abnegación. El conformismo ante la indiferencia y la absoluta posibilidad de la tristeza. Pero, con el precio de una felicidad tan inmensa, que a pesar de la supuesta contundencia del mundo, la firmeza que hace que los seres humanos confundan fuerza con fragilidad. Violencia. Frivolidad. No es cierto que aquellos que juran amor y luego firmemente por las razones que el mundo les da a cada uno de ellos de manera tan uniforme, abandonan sus sueños, sean los valientes de la historia de la vida. Pero hay quienes simplemente verán sonrientes las murallas desvanecerse al final de sus propios tiempos. Con un vaso en la mano y razones para decirse que vivieron en un planeta y no entre murallas de temores.
Para muchos es el fin de la semana. Para algunos, los que crean los tiempos y las agendas, es el inicio en un engaño de descanso. Los finales como los principios son contradictorios. Y son siempre muy difíciles de reconocer. No es cuestión de madurez o inteligencia, sino de razones internas y si, sentimientos para sentir aquella chispa que comienza cualquier fuego y reconocerla o aceptar el silencio y el vacío que solo trae desolación. Normalmente, se acepta tarde tanto lo primero como lo segundo. ¿Advertencias? Solo están dadas para quienes temen dejar la comodidad de ser parte de un todo, sin sentido. Existen para quienes dan temor para ocultar la tristeza de reconocer el amor. Afortunadamente, hay quienes sienten simplemente la tranquilidad de la contemplación de un mundo que finge descansar, dormir, pero que en realidad, escapa. Pero en unas horas, el lunes los sorprenderá. "
En todo caso, no es tiempo para historias de amor, ni lamentaciones románticas sobre lo que fue y lo que no sera jamás. Es fácil encontrar las razones para evocarlas, con cualquier silencio o cualquier canción, la verdad es que en minutos como los de ahora, un suspiro deberá tener el aroma de un tequila y el pedazo de alma que se escapa estará con las nubes jugando, bajo las estrellas, mientras las ciudades no tienen ningún cielo que ver, solo los minuteros de un reloj que avanza y en la ansiedad por escapar, por dormir, se convierten en horas mientras todo posible sueño despierto queda anulado, entonces simplemente en ese momento, los ojos caen, se cierran y no es suficiente cuando llega la mañana y un sonido de un despertador levanta los cuerpos, aunque las almas quieran permanecer en el escape.
No es difícil ver el mañana en un lugar como estos que son construidos para existir y muy poco para vivir. ¿Dónde están los hipócritas que dicen que no hay nada malo en la rutina? Es la consecuencia de la abnegación. El conformismo ante la indiferencia y la absoluta posibilidad de la tristeza. Pero, con el precio de una felicidad tan inmensa, que a pesar de la supuesta contundencia del mundo, la firmeza que hace que los seres humanos confundan fuerza con fragilidad. Violencia. Frivolidad. No es cierto que aquellos que juran amor y luego firmemente por las razones que el mundo les da a cada uno de ellos de manera tan uniforme, abandonan sus sueños, sean los valientes de la historia de la vida. Pero hay quienes simplemente verán sonrientes las murallas desvanecerse al final de sus propios tiempos. Con un vaso en la mano y razones para decirse que vivieron en un planeta y no entre murallas de temores.
Para muchos es el fin de la semana. Para algunos, los que crean los tiempos y las agendas, es el inicio en un engaño de descanso. Los finales como los principios son contradictorios. Y son siempre muy difíciles de reconocer. No es cuestión de madurez o inteligencia, sino de razones internas y si, sentimientos para sentir aquella chispa que comienza cualquier fuego y reconocerla o aceptar el silencio y el vacío que solo trae desolación. Normalmente, se acepta tarde tanto lo primero como lo segundo. ¿Advertencias? Solo están dadas para quienes temen dejar la comodidad de ser parte de un todo, sin sentido. Existen para quienes dan temor para ocultar la tristeza de reconocer el amor. Afortunadamente, hay quienes sienten simplemente la tranquilidad de la contemplación de un mundo que finge descansar, dormir, pero que en realidad, escapa. Pero en unas horas, el lunes los sorprenderá. "

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