
"Hemos sido criado con temores. Recorrido caminos de infancia entre miedos y pecados, limitaciones mentales y modelos que a pesar que en todos lados los hay, aqui va en contra de cualquier rezago de humanidad. Y todo aquello que en otros lados pareciera ser tan natural, entre estas fronteras pareciera no serlo. Es tan dificil romper aquellas murallas, porque son invisibles, internas. Hemos crecido con odios, las pasiones son disfrazadas y ocultadas, llenas de misterios para no conocer sino aquello que pareciera conveniente, lo suficiente como para no reconocer los motivos para no volver ni mucho menos para no dejar de partir. Solo algunos, mas listos y no tan leales han logrado catapultarse mas alla de todo aquello por lo que algunos luchan, por encima de esas batallas, mientras abajo, muchos mueren en intentos fallidos y otros, simplemente abnegados comienzan a perder sus palabras, viejos, moribundos, atrapados de un sistema extraordinario, que solo aquellos que logran simplemente irse, sin vencerlo para ser parte de otro, lo comentan con tranquilidad.
Es una noche para no pensar en nada, sino simplemente sentarse a contemplar como la embriaguez de las fechas, hace que se olvide aquello que es realmente importante. Como, entre el licor, la imagen del viento (pues ya ni siquiera hay) y tantas otras mentiras dibujadas, los encuentros solo son de unas horas y una eternidad de culpabilidad. Como, a pesar de tanto amor, de tantas canciones escritas, el pragmatismo natural, nos dice que hay dos caminos simplemente: seguir con un sufrimiento de aquello que no fue, o disfrutar de una manera egoísta, así en las letras de las canciones que se recuerdan, su nombre no sera jamas nombrado. En todo caso, tampoco lo sera si se sufre.
Las cuevas propias ya no son cuevas propias. Ni las miradas que alguna vez con tristeza y pasión, se cruzaron, por aquella culpabilidad, o aquellas alegres y libres que recorren lo que hay de estas tierras, por encima del bien y el mal católico, entrelazan cuerpos y sueños. Tal vez eso sea la maldad. Aquel importaculismo del mundo para ser libres. Para sentir la pasión sin mas palabras y sonidos que aquellos que dan los mordiscos y las caricias. En los cuales las noches son estrelladas de verdad, así se tengan los ojos cerrados. Asi, se nos diga que en la vejez solo veremos, si llegamos solos, los atardeceres del pasado. Pero, si asi lo fuera ¡Qué atardeceres fueron! . Se colecciona momentos y vivencias y no propiedades. En todo caso, seguramente en nuestro regazo, mientras una hamaca se mece en la verdadera brisa. No en aquella de mentiras y dibujada.
Afortunadamente, hay montes donde las sirenas descansan junto al mar. Aquellas que en sueños, acaban todos los temores y en realidades nos recuerdan que aquello por lo que muchas veces hemos vuelto y se ha perdido, al final no importa. Sino, aquellos recorridos de sabores y ritmos nocturnos en los que al fin se vive y se rie. Solo esos paisajes de atardeceres vividos son los que permanecen y valen la pena que este allí. El resto hace parte del argumento de historias escritas rompiendo con cuartillas de versos bíblicos. Aunque entre ellos, profanamente, pueden verse algunas veces, aquello que ya no da temor, sino simplemente satisfacción.
Aquel lugar, donde el temor no llega, se dibuja como una playa femenina donde el agua acaricia una desnudez. Donde al solo nombrar o escribir sobre ella, toda las incriminaciones vendrán y mas aun, sin conocer realmente que aquel lugar, puede estar junto a muchos, junto a aquellos que fatigados sucumben antre el poder del tiempo. Aquel lugar en el que una sonrisa permite respirar, y se imagina simplemente una cama de pétalos de rosa. Una canción. Un danzar de tiempos y nuevamente una sonrisa que seguramente se ocultará para dejar de respirar. Aquel lugar donde todos los temores no pueden llegar, podría ser mejor un tiempo. No el fin de todos. Sino ninguno. Al lado de todo aquello que puede ser medido.
Afortunadamente, hay playas donde las sirenas parten. Donde mas alla de cualquier pregunta o respuesta, solo existe el sonido de la brisa verdadera, donde no hay mas misterios sino la simplicidad de la existencia y la complejidad de una vida de humanos, en un lugar donde las fronteras son invisibles y las canciones se convierten en silencio. Para llegar nuevamente a la mañana. "