"No es fácil aceptar que en ciertas dinámicas, el rol personal es mas de espectador que de protagonista. Pero es inaceptable ver que muchos de los posibles actores, en realidad son espectadores que se ubican de manera oportunista en un cuadro, para inmortalizarse en la foto que reconoce la acción. Para muchos, los desarrollos y acciones humanas deben ser anónimas y desinteresadas. Lo irónico es que aquellos que lo sugieren, como lo diría un amigo muy cercano, lo hace con una copa de whisky de cinco mil dolares, al calor de la chimenea de su casa de quinientos mil. A veces igualmente lo hacen en un articulo en el que su nombre, se inmortaliza en la primera linea. Justo a un lado esta su foto con una mirada preocupada sobre la humanidad, en blanco y negro.
Es cierto, los románticos y humanistas son anónimos, su mirada se reconoce en cada uno de los rostros de miles de humanos y su sombra se pierde entre los millones de sombras. Sus palabras son recordadas y tocan tanto los egos, como los prejuicios humanos... para algunos aquello que se llama voluntad o alma. Pero sus nombres no son memorizados, porque son palabras de la humanidad. Bueno, a veces son plasmados en el libro de los idiotas o en los anales históricos que se empolvan, hasta que alguien se acuerda de limpiarlo o de tirarlo para darle un espacio a otro igual (no menos importante).
No entiendo porque el humanismo promueve muchas veces la pobreza. O porque la igualdad implica un malestar generalizado, como única condición de ser sensible a la equidad. Desde las propuestas religiosas hasta las políticas, la igualdad no es igualdad o equidad de riqueza, sino de miseria. La igualdad no da libertad, sino uniformidad. ¿Porqué ser iguales, cuando en la diferencia, podemos ser mejores? Es un discurso mas lingüístico que filosófico y una pregunta retorica a la cual al final todas las respuestas son posibles, tanto como el silencio.
Alguna vez, conversando con un político comunista de una de las regiones mas ricas de Francia, me decía que el problema con los comunistas es que tienen una etiqueta de pobreza y absolutismo generado por los pseudo-comunistas. Al escucharlo, encontraba en él las mismas palabrejas de cualquier comunista del mundo. Pero al final, él decía lo que quizás validaba el éxito de su partido en esa localidad con un alto porcentaje de aprobación y un nivel de vida extremadamente alto. Y es que para ellos, el bienestar común, respetando las posibilidades de cada uno, era muy importante. La idea era que todos estuvieran bien, muy bien de hecho. En una ecuación simple, un nivel de vida alto, resuelve cualquier problema. Entre bromeando y en serio, el decía algo que era evidente allí. En nuestra localidad - notaba - viven administradores y dueños de empresas, incluso, irónicamente, dirigentes de partidos de derecha. Por ese bienestar común. Pero por otro lado, es mejor, mucho mejor, ser rico, entre una población rica... que un rico entre pobres. Ese ultimo no es un verdadero rico, pues no tiene una buena calidad de vida en realidad, las angustias y envidas de los otros ante su opresión, no lo dejaran vivir - Terminaba Pierre.
Nos despedimos y vi que tomo su bicicleta para ir a su casa, una hermosísima casa que vigilaba todo el valle desde un peñasco. En el cruce, se encontró con otro político de la ciudad que salía en su Porsche a quien saludo igual muy emotivamente. Comencé a caminar hacia la parada del bus, reflexionando, como lo hago ahora del por qué la igualdad siempre se relaciona con miseria generalizada. La tristeza generalizada y anónima, oculta tras intereses supuestamente comunes.Y como hoy, dejo esa pregunta a un lado y me sumerjo en los pensamientos del diario sobrevivir. Sin embargo, recuerdo que aquella persona no es anónima y su nombre esta allí y aquí en mi mente. ¡Que ambigüedad!."
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