"El mirar hacia atrás permite reconocer el camino recorrido y quizás, aprender sobre las decisiones. Hay diferentes tipos de miradas: miradas críticas, miradas nostálgicas... miradas de quienes ven el pasado como único futuro y de aquellos que lo ven como si fuera la vida de otros. No la propia. Igual cuando uno mira hacia lo que cree que es el futuro, no se puede tener una nostalgia de futuro, pero si de los sueños, de aquello que uno consideraría que debería ser el presente. El problema quizás es cuando uno distingue el paisaje del futuro con el del pasado... y parecieran el mismo... o son el mismo. Como quien esta frente al reflejo del espejo, lo mismo, la misma perspectiva, solo que mas insoportable.
En las pequeñas cuestiones - como diría alguien por ahí - la gente se ocupa de aquello que llama su destino. El destino, aquello por lo que supuesta e infortunadamente estamos en este planeta. O vivimos. Sin importar las decisiones que se tomen, se cumple. La aceptación y abnegación a las voluntades externas, divinas o extraterrestres, o incluso hasta malditas o subterráneas, para justificar todo aquello que resulta mal... o bien. Así, cualquier decisión queda salvada y sin responsabilidad. Pero como escribiría yo alguna vez - en alguna otra de mis reflexiones sobre las pequeñas cuestiones - si existe un destino, hay que hacer todo para ir contra él. Y no se puede aceptar el destino como aquello que vemos igual al pasado, por no decidir... o decidir correr hacia él, por mas bueno que fuera.
El problema de ver, desde el presente, los dos lados del paisaje y verlos igual es quizás porque se corre desesperadamente hacia el pasado. El volver, no a lo fundamental, sino al miedo por la seguridad de estar alrededor de lo conocido y no enfrentarse a lo desconocido. La castración de la innovación y la creatividad por mundos formalizados y formateados. Cadenas que no solo retinen los cuerpos sino también, lo que muchos llaman almas. Y eso parte, desde las pequeñas cuestiones, las personales, las ocultas, aquellas que supuestamente a nadie le debe importar, pero que es decisiva en nuestras posiciones hacia las grandes situaciones. Cuando veo muchas veces el mundo, el mundo que me rodea, siento que todo el mundo correo desesperadamente entre la nostalgia y el miedo hacia atrás. Los sueños no son mundos del futuro imaginados, sino nostálgicas y aburridas imágenes del pasado.
Entonces, mirando a un lado, veo como algunos de los que miran conmigo el paisaje del tiempo, deciden mirar hacia arriba. Quizás el único espacio donde queda para soñar. Otros cierran los ojos y desaparecen... se vuelven subversivos en el tiempo (palabra peligrosa hoy no solo decirla sino también plasmarla en un escrito)... ¿y yo? Aun no he decidido que hacer. Solo veo como el paisaje comienza a ser difuso..., como la niebla de la incertidumbre cubre lo que quizás es el pasado o el futuro. Observo y escribo".
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