Por eso se busca eliminar la memoria, el recuerdo y escribir una versión y no la historia. Las versiones se pueden teatralizar, llevar a un espectaculo, pero ya ni siquiera eso hace falta, solo cinco minutos de una interpretación mas no del hecho, una nueva creación para que el individuo y asi de suma en suma, simplemente no se cuestione y acepte la provocación o el slogan. Sino es asi, podría ser considerado un ignorante, insultado de paso y por supuesto si es posible, violentado, pues ya ni siquiera se le deja de lado o se aisla, pues mayoritariamente a quien cuestiona se le penaliza o se le elimina. Es el lenguaje y la acción ante la memoria inconveniente. Pues incluso, pedir perdón es incómodo, a menos que se haga con hipocresía y ante una ganancia posible. Igual, la versión, no la verdad, garantizan que jamás haya una disculpa. Nunca realmente había dejado de sentir sus orgasmos. Era fogosa, y todos los que habían vivido esa sexualidad con ella lo reconocían. ¿Habría amado? Y entonces mientras miraba el tren llegar en aquella tarde de marzo, se decía que no importaba, pero aún así pensaba en ella. Y no debería. ¿Por qué hacerlo? Eso la llenaría de orgullo, aunque ella nunca grito que estaba prohibido decir su nombre. Esa parte le corresponde a otra historía. Sin embargo, la memoría le traía ese recuerdo, pero no por lo que había vivido con ella. Sino por lo que le había contado uno de los amantes posteriores que ella tuvo. P. Lopéz. Y el enorgullecía de serlo, pues la compraba. Los otros al menos no, o por lo menos no lo sabía. En todo caso, mientras caminaba hacia el vagón que le correspondia de su tren de las 16:42, no entendía ese juego de la memoría, recordanole no a ella y sus orgasmos en realidad, sino como el uno y el otro, con orgullo, no por haber estado con ella, sino porque sabía que él la había amado y deseado, sufría al escuchar acerca de su fogosidad. P. Lopez lo sabía. ¿Y ella? A ella no creo que le importe pues en realidad, no solo tiene sus orgasmos, sino su patrocinio. Y eso es lo importante en esas tierras, no solo para sobrevivir, sino incluso para ir un poco más allá. Igual, le quedan un par de años para seguir atrayendo al uno y al otro.
Pero, ¿cómo igual ser libre sin recordar? Para muchos, el recuerdo vuelve esclavos a los hombres, pero en realidad, permite aprender realmente cuando más allá de la versión, sobre la cual otras veces se ha escrito por tantos, se miran los hechos y cómo están siendo observados para entender y actuar en consecuencia. Incluso la opinión misma. Y sin duda, en el momento correcto, sin esperar más ni creer en una esperanza falseada por la interpretación de supuestas buenas intenciones, cuando en realidad es solo la buena presentación de algo que se cree que pasará, pero que no será así, pues no es memoria, es fábula. Y en ella sí están los buenos y los malos, las víctimas y a veces uno que otro héroe, por lo que facilita ubicarse en alguno de los bandos claramente. En la memoria misma, si es basada en esa verdad, el lado posible es el lado de la humanidad y de la vida, si es que hay que escoger en realidad uno. La primavera caía de repente y ya la semana entrante sería verano. Esos eran los tiempos de ahora, desde hace una década y, a pesar de la evidencia, a muy pocos en realidad les importaba. Y a los que sí, tomaban las decisiones equivocadas, pues lo importante era verse bien en su individualismo y egoísmo, superiormente moral a los otros. O simplemente superior a todos aquellos que no pagan bio, su bicicleta y no frecuentan los bares en la montaña, no hablan su idioma y, por supuesto, toman un avión cada vez que lo necesitan, no como ellos, que es cada vez que quieren (a escondidas) para disminuir su huella de carbono, mientras el planeta se convierte en una tierra de desconocidos, ese mundo. Sí, aquel que no vale la pena recordar. Uno sin memoria, solo con la premisa de pasar las páginas más rápido posible, pues no hay por qué detenerse a pensar. "
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