En otro contexto, hay verdaderas naciones que son aniquilidas y otras que, apropiándose de las antiguas miserias y religiones, simplemente en su mezquindad ejercen terror. Y el terror pareciera vencer entre la burocracia de la civilización en decadencia. No es raro entonces que los humanos sientan miedo de la pérdida del orden sabiendo que la caída es inminente, pero que en todo caso, el conocimiento y aquellos pueblos que han mantenido lo esencial más que lo útil garantizan que la humanidad no se extinga. A pesar de que aquellos que dominan quisieran que después de ellos no hubiera nadie. Pero ya hay muchos que hoy resisten, pero que ya se han rebelado y de la rebelión han logrado una revolución, otra vez. Llevaba mucho tiempo sin sentir el Caribe otra vez. Tanto que había olvidado porque le gustaba tanto y que se sentía no solo bañarse en él, sino ver también a aquellas mujeres jugar en el agua. Sonreían, miraban con curiosidad. Al fin de cuentas no era blanco ni amarillo y tenía facciones que podrían ser las de ellas, pero no, él era el fruto de años de decepciones, frustraciones, logros, fracasos ... y si se enumeran, serían más aquellas sensaciones y sentimientos tristes, pero nostálgicos. Si. El Caribe. Sí, aquella piel de origen africano y aquella risa que sin duda solo se siente realmente con ese one drop y offbeat. Ya con el shank, es otra historia.
Los pueblos son una cosa y los gobiernos otra. Claro, el problema está en esos liderazgos populares y en cómo la unión no hace la fuerza sino que garantiza un colapso. ¿Pero cómo si van juntos y en masa? El egoísmo no les permite verse como una fuerza cooperativa o una sociedad en realidad, sino como una masa en una competición para llegar a la popularidad sin importar ni la vida propia, ni la de los otros, ni las consecuencias de una muerte. Aunque la muerte al menos, se dirá, permitirá pasar a otra cosa, a menos que sea la muerte de muchos, un genocidio. Allí, solo la vergüenza y la sed de venganza, no de justicia, dominarán la historia humana. Ella se lo imaginaba teniendo sexo con esas mujeres hermosas, de ébano, pero no se refería a ellas con ese cariño y admiración. ¿Por qué? Porque ella lo había hecho y en su imaginario, no habría nada que él como un hombre no haría ya que ella como mujer lo había vivido. Además de haberle contado todo, desde el dolor a ser penetrada por aquel miembro enorme, hasta la ternura de tomarse de las manos y caminar por las calles, resaltando su blancura, la de ella, y su negrura, la de él. ¿Por qué sería diferente para su nuevo amante, a quien igual deseaba y amaba? La respuesta es evidente, pero en todo caso, él se entretenía más con la expresión de la vida en los barrios de Kingston, música y danza.
La vida, más que la muerte, es sincera para ser calculada. La muerte se calcula, y más cuando se espera que en masa, se pueda monetizar el espacio dejado y se dejen de escuchar los gritos y llantos, para que ese silencio, después del genocidio, simplemente sea borrado de las memorias colectivas aunque haya uno que otro individuo que sienta esa tristeza por ellos, las victimas y por los martires, que se utilizaron para la conveniente venganza. Pero la vida, en su sinceridad, solo se puede proteger de los fuegos mismos de la civilización estúpida, que simplemente hoy decae como los indicadores que tanto aman, lo afirman y se usan como consecuencias monetizables. Pero la vida da libertad y sobrepasa la sobrevivencia simple y la supervivencia que el egoísmo hace que persista. Es tiempo de vida, no de muerte. Ya había aprendido a entenderles y en el camino, también a comprenderse a sí mismo, que pareciera ser más complejo, pero es el problema de la presión que el mundo hace que se olvide, al igual que aquello que del pasado se revuelve, como el verla a ella tan sensual y bella, si, tan preciosa, pero cuyo valor se perdía en un recuerdo. Ahora ella era una cuestión de precio. ¿Cuanto? Mucho sin duda, pues está en su tiempo que debe conseguirlo rápido, pues ya habrá más jóvenes y bellas y sensuales. Entonces, se dio cuenta de que era una estupidez incluso dedicarles unos segundos a ver sus movimientos de contorsión, que ella usa como recurso para atraer algo, que al final puede ser monetizado. Suspiro. Es más importante pensar en que mañana sentiré el mar y la brisa y el sol y la música y no pensaré ni en ella ni en nadie diferente. En ese autorreconocimiento de repente se conoce a otras y se reconoce a ellas, las mismas."

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