En el caso del miedo, incluso ha permitido que se ignore y justifique lo injustificable, por que denunciar, expresar incluso con la calma y ante la evidencia clara, puede llevar al individuo a ser penalizado y excluido de un grupo, que igualmente miedoso, esta hundido no en la ignorancia, sino en la ignominia. Y esa vergüenza es mejor ocultarla en la rabia contra quienes hacen visible y ya se cansaron de resistir solamente para actuar. Ya no son tiempos de resistencia, ni de silencio, ni siquiera de murmullos y no se debe esperar una mayoría para ello. No solo es inmoral disfrazar el miedo y la apatía en resistencia, sino también no reconocer que la vida es lo que importa. Alguna vez escribí que alguien era el amor de mi vida. Y si era cierto. Lo fue, pues esa era otra vida. Una de las tantas. Antes de ella, habían pasado cuatro. Cuando se descubrió es escrito, en esa quinta vida, simplemente fui abandonado. Fue triste ese abandono, pues nunca se quiso leer y entender. Ademas que era evidente que aquello que yo no dije era real y aquello que ella si dijo, simplemente era la promesa en el orgasmo. Fue triste pero es feliz recordarla, así sea ella innombrable. Después, vivi otras mas, las cuales, en su momento, inspiraron vida maravillosamente. Cada una de esas vidas, es representada por una mujer. Ella son inspiración. Ese abandono, trajo una muerte y un renacer. Es curioso, pero cada vez ese renacer es mas duro y cada vez menos, una nueva vida aparece con la intensidad necesaria. ¿Se llama vejez? ¿O es simplemente la realidad que triunfa?
El odio alimenta la represión y garantiza la violencia necesaria no solo para reprimir, sino para que los otros teman. Si, hay un derecho al odio, pero mas allá de cualquier perdón, hay un derecho al amar y simplemente dejar que los odios desaparezcan en la reflexión y el aprendizaje, para entender que el hastío solo garantiza el cansancio. Y mientras que la ira mata, la tranquilidad permite que no solo el mundo sea disfrutado, sino también que otros sean inventados. La calma, la reflexión y el crecimiento intelectual para que de alguna manera, se entienda que mayoritariamente el bienestar es riqueza y en medio de él, individualmente es posible encontrarse y encontrar a los otros para vivir. La vida, es un derecho y un deber. Y la mejor rebelión es la que la garantiza para todos. No solo la simple supervivencia. Una existencia útil para aquellos que disfrutan del cansancio de los otros. Que producen gracias a la muerte de quienes para ellos, son solo un recurso. Ya ni siquiera parte de un capital. En mi ego, me digo que alguna vez me lees y yo podría usar esa frase de repetición de que no quería ser el único, sino el último hombre en esa vida. Ser el único amante para ti a partir de ahí y en esa exclusividad, ser tu la última igual para juntos, crear, descubrir y construir. Pero una cosa son los quereres (y las frases de canciones) y otra las decisiones ante las expectativas. También mas que el deseo, el amor. No me avergüenzo de decir que te amé y de te desee tanto, que esa inspiración eran tan inmensa, que si, brillaba. Ambos los notaste y eran ese tesoro que rara vez una mujer puede decir que posee, a pesar de su belleza. Esa, para mi fue otra vida. Una intensa sin duda, en la que muchas cosas igual fueron rebeladas: la verdad sobre la amistad y la oportunidad. Y como otras, aunque de manera muy diferente, tuvo igual muchas palabras e imágenes. Maravillosamente, bastantes danzas, canciones y orgasmos. Como en toda vida, si, hubo dolor, pero en las vidas de esas playas de piratas, lo peor son la ambición y los conjuros, que llegan entre la intensidad, el anhelo y la necesidad. Quedo claro que no te inspire y que mas pueden los deseos de los otros y lo que adquieren con ellos en ti, que los tuyos. Pero también que la soberbia, no es orgullo.
La opresión ya no recurre a la falacia contra la rebelión necesaria. Podría decirse que por un lado es afortunado, porque la hipocresía, que si esta allí, no es aquella cortina del pasado que impedía identificar a quienes destruyen y en su codicia, garantizan el hastío que inmoviliza, para crear alrededor esa muralla que protege sus privilegios, de aquellos que descubren que pueden ser libres, creativos y empáticos. No se trata de misericordia, ni de compasión, sino de fraternidad y comprensión. Para ello, la capacidad intelectual humana debe sobrepasar la violencia de la estupidez que explota ese miedo y odio tanto generalizado, como individual. Solo entendiendo un poco, mas alla de lo que la misma civilización da, se descubre que esta debe finalizar y que hay que descubrirse individualmente en la creación de otra que se acerque mas a la paz y a la fraternidad. Aun así, estoy en otra vida. ¿Solo? Si, muchas veces lo he estado, incluso cuando creía que no era asi, pues estaba esa mujer junto a mi. Solo, me encuentro frente a un objetivo, un sueño. ¿Solo? No, están ellos. Aquellos y aquellas que no solo me recuerdan, sino que también, al pensarme, me buscan mas allá de la conveniencia. Para encontrar mi sonrisa, mis palabras, y me mantienen en su vida (no por conveniencia solamente, aunque la alegría de que ellos y yo hagamos parte de esta vida es la mejor de las conveniencias, un maravilloso beneficio). No hay miedo, ni odio, ni ira, ni rabia. A aquellos que me generaran esa rabia y pavor (y que por supuesto, no hacen parte de aquellos a los que agradezco en mi vida), me dan es compasión. Algunos de ellos, los que disfrutan de su terror, esperan el silencio y la abnegación pero no, simplemente se les confronta para que se ahoguen en su propia ira. Sorprendidos de la rebelión y que la abnegación no hace parte de lo que puedan esperar por su supuesto poder. Pero prefiero pensar en aquellos con quienes comparto la vida y no a los que simplemente compadezco de su estupidez y no inspiran nada por ellos, sino mas bien, motivan estar contra ellos. Es lo único que pueden esperar del mundo, pues es lo que dan: miedo y odio."
