Las creencias religiosas parecieran controlar al individuo y de paso a la masa ante temores, pero también exaltar los abusos ante supuestas elecciones divinas. Por otro lado, las estupideces y tonterías, llevan a consecuencias inesperadas, exageradas que son un reflejo de las ansias de justicia por un lado, pero mayoritariamente de venganza y de mezquindad. ¿Acaso hay algo peor que esa maldad? No. Pues esa misma lleva ser a los humanos miserables y a traer la muerte sobre la vida. Alcanzar esa nada, por encima de todo. Y pensar que algún dia me inspiraste y hoy pienso que ni siquiera debí haberte conocido, pues hoy pienso que el anhelo pudo mas que cualquier realidad y esa mania de querer cambiar el mundo, de hacerte el amor de mi vida, en una vida que terminó en fracaso y llevó a la miseria las subsecuentes. Podría decir que así le paga el diablo a quien bien le sirve, siguiendo la palabrería del pueblo, y vinieron otras tantas vidas hasta la de ahora, en la que a pesar de todas los renacimientos, apareces y el aire seco de ese desierto y mortal simplemente me atrapa, al parecer sin ni siquiera tener la esperanza de una partida en paz. ¿Acaso no sera posible, otras vidas sin siquiera recordar un sortilegio de tus nombres? Es difícil, pero alguien como tu, no merece el olvido, sino un constante recuerdo para no volver a caer en el presente, ante los maleficios del pasado, en esta selva.
Afortunadamente están los valientes. Los reales. Y por otro lado, la posibilidad de partir, para algunos, de irse mas allá de cualquier realidad mientras la noche misma exista, para no caer ante la denuncia y la maldad de una masa alimentada por ese odio y por el miedo. Los valientes, se enfrentan en minoría y sus principios son tan loables que transforman positivamente la vida y la realidad. Es una fortuna que se cuente con ellos, a pesar de la violencia de los agresivos y opresores, pues como se ha escrito por muchos, esa cooperación en favor de un objetivo común, puede mas que cualquier bloque destructor. Aquella tarde al zarpar, sentía un poco de amargura sobre sus adioses y sobre como la gente del puerto ni siquiera tomó en cuenta su presencia o mas bien, su último pasaje por el muelle. Años después, al recibir aquellas noticias, pensaba que deseaba realmente ser olvido, no ser participe ni siquiera del chisme, o de la leyenda, al fin de cuentas su existencia era otra, sus amores, aquello que compartía pues aquello que había vivido y que aunque por mucho tiempo no se arrepintió y hoy lo hacia pues le hizo perder tiempo, años y no le dejó algún aprendizaje, lo perseguía y él, esperando algo, había dicho que aun respiraba. -Es una mierda - se dijo mientras deseaba, mientras miraba la aurora boreal, ser olvido.
La culpabilidad genera preocupación en algunos y en otros simplemente orgullo. ¿La responsabilidad? Solo en aquellos que realmente toman conciencia de sus actos, pero también, si hay que nombrarlos de alguna manera, se convierten en el foco de aquellos que quieren oprimirlos y destruirlos, porque la propia existencia de esos responsables, empáticos e intelectuales, les recuerda que la consciencia humana es mas importante que la supuesta voluntad divina. En esa culpabilidad, en esa responsabilidad, es difícil encontrar la tranquilidad necesaria para mantenerse por encima de cualquier acción de destrucción. El individuo lo sabe y aquello que busca oprimir esa individualidad, se aprovecha de ello. Aquellas obras pintadas con su supuesta belleza estaban en tierras extrañas y olvidadas. Donde deberían estar, sin recordar si quiere su nombre y el del autor. Alguna vez, en tiempos del futuro, alguien descubrió que se trataba de él, pintor y de ella, inspiración. ¿Pero como podría inspirar alguien tan miserable? El anhelo. Es difícil, incluso cuando el deseo mismo es también algo imaginado y no real. Tal vez fue su cuerpo, tal vez la posibilidad, o tal vez el momento en el cual, con esa necesidad de escapar, se aferró a algo inexistente que solo esas pinturas y una que otra canción de tristeza que se escribió después, podrían explicar. Si él viviera, preferiría que jamas se hubiera descubierto en aquellas pinturas ni su autoría, ni el nombre de ella."

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