Parecer. La apariencia antes que todo para ganarse un poco de satisfacción y distracción en medio de un desarrollo ajeno al bienestar, simplemente monetizado. Pero en esa apariencia no esta la consciencia, ni mucho menos el conocimiento alcanzado por la humanidad, mas allá de la civilización y a pesar del sistema que igualmente fue creado por los humanos mismos. Firmemente, hay respuestas ante la mentira, inesperada y un reconocimiento hacia el valor de los otros, de si mismo y de la vida. ¿Dignidad? Ya incluso decir que alguien la tiene, como el conocimiento o el amor por saber y por los otros se considera una ofensa. Pero hay quienes conversan diferente y solamente es cuestión de tiempo encontrar las palabras adecuadas en medio de la diversidad y la discusión. Y esas palabras quizas sean mas contundentes para lograr una rebelión aunque no sean violentas. Y simplemente no es una cuestión de que otra humanidad se alcance porque sea posible, sino por que se debe. Se distraía fácilmente y con los años era peor. Víctima del reino, había logrado por lo menos huir a aquel lugar donde no solo por aquellos que compartían sus valores y principios podían encontrarlo, sino donde igual, el podría lentamente recuperarse de sus heridas y aun si envejeciera, preservaría sus pocas hazañas para que otros continuaran. ¿Como no pensar en huir si había sido ya traicionado tantas veces? Solo era cuestión de tiempo si permanecía que moriría, pues no podría unirse a ellos, a pesar de todo el poder y la satisfacción de oprimir a los otros. El reino, entre tanto, apagaba sus propios incendios. Temiendo su regreso, pero el, al parecer, se distraía.
Pensar en humanidad y en la vida, en la comunidad y en la naturaleza, cuestionar y argumentar mas que opinar y más aun, buscar el conocimiento es automáticamente catalogado como algo nefasto en ese neo-lenguaje de quienes tienen los medios sociales transnacionales. Pero es una cuestión de parte del globo, de visión de hemisferio. De manera afortunada, hay otra cultura, y hay diversidad en los humanos, a pesar que parecieran desordenados y débiles, y que aparentan una minoría. Pero si bien, no se trata de conocer únicamente, si de consciencia y puede decirse que mayoritariamente existe, como la misma sensibilidad ante la vida. Era muy caluroso para ser invierno, pero ya el clima era como era. Los barcos dormitaban en el puerto, pues el comercio se supendia entre los vientos de guerra y los piratas. Ya no hay nadie en la calle, o al menos no en estos barrios que entre el azar, el destino y la pereza lo llevó a vivir allí. Muy diferente a vivir entre los bares del centro, a vivir entre los miedos de la casi-periferia, entre migrantes, como él, los mismos que han construído humanidad, pero que hoy las naciones los llaman delincuentes. Lejos del puerto, lejos de la costa, lejos de todo, sin necesidad. En todo caso, el nunca sería expulsado ni retenido, pero aqui, sería un extranjero. No un extraño como en su supuesta patría.
La dignidad, con todo lo que abarca, requiere un mínimo de conocimiento que es imposible que algún individuo no lo tenga. Sin embargo, se diría que es mas común el amor por la vida y la curiosidad, pero de alguna manera, incluso la vida misma y el conocimiento se penalizan, por un lado, dandole mas importancia solo a la existencia y por el otro, no se trata de conocer, sino de obtener y acumular (incluso información), para obtener algún tipo de ganancia o causar la perdida a los otros. Porque no se trata de ganar solamente, sino que los otros fracasen y se frustren mas de lo que podría estarse asi mismo triste y oprimido. Sin embargo, es posible pensar que no hay esa mayoría que se cree que hay, y que solo es un parecer. Los otros en silencio encontrarán sus voces y recuperarán antes que nada, el verdadero significado de las palabras. La abrazaba al dormir y ella al sentir sus brazos lograba estar en una tranquilidad que nunca volvió a experimentar, ni antes, ni ahora, con sus nuevos amantes. No importaban sus orgasmos, ni las palabras nunca dichas, sino aquel momento de silencio en el que los brazos la rodeaban de una manera que podría decirse que la cubría, la protegía, le daba alas y también abrigo. Y entonces entendió el significado de extrañar. Y el también, pero en su soledad, lo soportaba. Ella, se ahogaba en los brazos de los otros y mucha veces, en medio de la tormenta, aprovechaba para poder llorar sin ser descubierta. Las lágrimas la liberaban. A él, la soledad lo había vuelto libre. "

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