Si, todas las voces son necesarias, pero en ellas se filtran los rezos y las mentiras, la conspiración y la superstición, que alimenta la desconfianza y el odio entre humanos, olvidando que fue precisamente esa unión, colaboración y compasión la que como especie, ha permitido la supervivencia. La suma de talentos y virtudes individuales que superan los temores: pero los temores pareciera alimentar el hastío y el odio, en una civilización con precio, pero no con valores. Entre tanto, los pocos privilegiados, que entendieron que su unión es necesaria para que la (gran) mayoría dividida, garantice su riqueza y sus privilegios; observan y disfrutan de la tragedia. Pero hay algunos, una minoría que sin odios y conocimiento, construyen humanidad, afortunadamente. No puedo más - le dijo ella cuando simplemente él le invitó un café. Habían pasado tres semanas y dos dias desde que habían hecho el amor por última vez y él, entendiendo que no podría inspirarla, al menos intentó ser su amigo. Pero no es posible en estas tierras y menos cuando todo lo malo pareciera reflejarse en él, por el solo hecho de ser hombre y tener parte de su historia intima visible ante ella. Entendió entonces, que lo mejor era partir y dejarla en paz. Y estar en paz él. En noches calurosas como esta, pensaba un poco en ella y no intentaba pensar en otra cosa. ¿Por qué hacerlo? Cierto, en estas tierras, todo aquello son malos pensamientos de culpables, no de humanos.
No son tiempos extraños, son los tiempos que como consecuencia a las decisiones sociales, no de una sola persona, se viven en esta civilización. Si, el conocimiento esta allí, pero hay pocos quienes quieren tomarlo y crear, transformar, entender. El entender implica observar y reproducir, y en ese camino, involucra igual aprender mas y observar: escuchar, ver, sentir. A veces saborear y otras, organizar las ideas a partir de modelos que igual pueden ser refutados por otros hechos. Otros contextos. No, no son tiempos raros, pero si pueden considerarse globales, como nunca antes la humanidad tuvo la posibilidad de tener, pero irónicamente, tienden a ser tiempos egoístas. Esa noche, había sentido no solo su cuello, sino sus labios maravillosamente. Si, logro saciarse y saciarla, tanto de pasión como de aliento, fluidos y fuego en mas que una mirada. Podrían culpar al Chartrouse o al gin, pero la verdad es que era una consecuencia de la soledad de cada uno de ellos. De esa libertad. Y no estaba mal que fuera así, salvo que no se aceptase que eran encuentros, pero no permanencia. Por lo menos, eso era lo que se sentía pero en medio de todas las etiquetas, era difícil aceptarlo en ciudades cómo esta. Varios días después, él repetía el gin y ella el vino, pero cada cual en su propia madriguera. Disfrutando no su soledad, sino su acogedora libertad.
El egoísmo no es amor propio. Ni el narcisismo es autovaloración. Entender, tras la reflexión, después de ese razonamiento de variables y relaciones entre ellas, lleva precisamente a la comprensión sobre la necesidad y admirable posibilidad de querer a los otros e igual, como en ese querer, construir y comunicar. Los seres humanos, en sus diferencias, son extraordinarios, pero igual en sus construcciones comunitarias y avances como especie, sorprenden maravillosamente, incluso para garantizar simplemente la vida, que eso incluye a los otros y a otras especies igual. ¿Por qué no pensar entonces en esa extraordinaria capacidad de comprensión, creación, preservación, transformación y comunicación?. No disfrutó para nada su regreso y si, aquellos veinte y un dias entre los Alpes y Paris. Incluso, se dio cuenta que podría enamorarse otra vez, mas alla de la atracción fisica y la sexualidad que explotaba por doquier entre los Andes y el Caribe. Descubrió, en una noche en Lyon, lo maravilloso que eran unos labios femeninos al expresar palabras que iban mas allá de lo que tradicionalmente se escuchaba en América. Encontró, nuevamente, el fantástico brillo de los ojos, por encima de la forma del cuerpo y por supuesto, igual el valor del silencio. -El valor- se decía - y no un precio.
En esa versión difundida, el miedo, la resignación y el odio ayudan a incrementar el hastío y la quietud. La ausencia de pensar, para dejarse inundar no por los sentimientos propios de frustración, sino por el deseo de los otros a controlar decisiones, pues las mentes no les importan en realidad. No se trata de aceptar y alcanzar nuevas y supuestas mejores versiones, sino simplemente de entender y lograr una verdad. Debatida, confrontada, expuesta y probada, como es la verdad. Hace calor. Lamentaba que aquella botella pronto finalizaría, por lo que pensaba que tal vez era mejor pensar en otro tipo de licor en una noche que debería ser de vino. Pero no lo fue, como tampoco una llamada de ella o un correo, o una carta o algo que de alguna manera podría considerarse único y maravilloso. La versión de esta noche calurosa de abril, en la cual, con dificultad se tomaba un pincel para iniciar cualquier cosa, terminaba siendo el momento para una lectura después de unos pocos trazos. No era momento de una verdad, sino de una versión de una historía en una ciudad desastroza."
No comments:
Post a Comment