Monday, January 24, 2022

No es indiferencia, es hastío


"El dia a dia y la oportunidad misma. Las frases que se repiten en las conversaciones, reales y mentales, para justificar o más bien,  explicar el por qué no hay opción, cuando en realidad, si, si la hay, pero no es aceptada.  Es por eso que el silencio como una resignación que igual se interpreta como desdén.  Pero no es indiferencia, es hastío. La oportunidad del tener y el dia a dia para suplir esa necesidad, esa codicia, porque al final se trata de eso: el hambre con las ganas de comer. Pareciera que la cura estaría en el olvido, ya fuera fingido o real. Mientras besaba aquella copa, pensó que era necesario un poco de frivolidad, a pesar que las mismas noches solitarias y tristes que ya eran meses, le enseñaban que él, contra el mundo, debía creer en lo que se podía sentir y no sólo aprovechar. ¿Qué había quedado para él en esos ocho años? Nada. ¿En esos tres, en esos cuatro?. Solo anhelos y recuerdos. Un par de palabras de ella, de ella y de ella, que al final no podía decir que no las habían sentido en ese momento, pero eran eso, solo sensaciones y no sentimientos. Pero, mientras el Malbec bajaba por su garganta, observando lo que la ciudad daba de una noche de lunes calurosa, se volvía a decir que no había logrado inspirar ese amor. Solo quedaba la tranquilidad y el placer momentáneo que en alguna mujer encontraría. Pero no el amor. Estaba cansado. Y vacío.

Pero, puede ser diferente. No es una cuestión de deber en el discurso humano que cuando la exigencia se coloca, sin violencia, no logra ningún tipo de acción. Con violencia en la civilización actual, se logra y las enseñanzas pacíficas y de revolución son solo casos aislados de otras civilizaciones desaparecidas en el pasado o tristes experiencias de la actual. En ese poder ser diferente, algunos imaginan algo que motive mas a los seres individualmente y en grupo, que el poseer y ejercer poder. El tener, muestran los ejemplos a seguir por los adultos contemporáneos actuales y que contaminan a los que vienen tras de ellos, les da la confianza y la posibilidad de una vida que en cualquier momento se termina. No importa la trascendencia, ni la conciencia, ni la memoria o aquel legado humano que simplemente podría viajar en el tiempo. Le tomo un poco mas de veinte dias volver a escribir, sentir que si no lo hacía su interior estallaría y sería como los otros. Seguro mañana lo haría otra vez, seguro las letras se seguirían una tras otra como una melodía cuya canción misma a pesar de la lírica usada, tendría un significado para cada oyente. No, para cada bailarín, incluso aquel que finge solo saborear las notas sentado en un mueble, con una copa de algo en una mano y el fuego de invierno (que ya no se ve tanto) calentando lo frio de una existencia que dia a dia, toma mas sentido como cifra y menos como vida. 

No sería una cuestión de posesión, sino de alcance. De ser, ese poder diferente. Pero en el mundo de la monetización, el valor es solo una palabra que termina confundiéndose con el precio, normalmente de alguien, o de lo que ese alguien representa en su acción. La conveniencia, el buen postor mas allá de ser un buen partido, porque los buenos partidos no sirven, pues normalmente son valiosos, en cambio los postores, como los clientes, pueden generar transacciones. Y un postor, como buen proveedor, por el precio adecuado (la acción), estará disponible, fríamente. Era más simple expresar todo en términos de entropía. La excusa perfecta y para muchos, incomprensible que de una vez lograba que la conversación cambiara de protagonista. Ella, no se miraba mucho al espejo. Se sentía deseada y aprovechó ese deseo mas de una vez para lograr una satisfacción sexual mas de un par de veces, pero en un pais de frustraciones y mas sexuales, una mujer no tenía que hacer mucho para tener un amante. Siempre habría alguien que la penetrara incluso, sin querer conversar mucho con ella, o sentir su mirada, o criticarle si gemía o si se quedaba quieta o si mordía. Claro, sería mas interesante si compartiera un café, una conversación o un baile. Pero era un país donde el sexo y la silueta se pagaba siempre de alguna manera. Y el pago, para ella, era la posibilidad de desechar simplemente. Incluso cuando creía que se enamoraba.

En todo caso, en un país de frustraciones, es fácil clasificar a sus humanos entre los que oprimen y los que simplemente aceptan la opresión. Hay quienes creen que son libres o que luchan contra algo, pero en realidad, oprimidos por la misma sobrevivencia, se alimenta la decepción por aquella impotencia, a pesar de la lealtad a las ilusiones de otra humanidad y amistad. Y pensarlo y no entenderlo cansa, fastidia y hace que solo el silencio, no por resignación, sino porque en realidad, ¿que más se puede hablar? ¿Con quién?. No había podido fingir sus lágrimas como aquel orgasmo. En una tarde, dos hombres diferentes, a quien decia que amaba y a quien deseaba y creía que amaba. Solo muchos años después, entendió lo que había pasado, cuando se enteró (al fin) de la muerte de él. Había logrado fingir olvidarlo y bloquearlo de todo aquello que seguro el buscaría para saber de él. No porque él quisiera dañarla, sino porque simplemente, había apostado por ella y había perdido. Recordaba sus conversaciones, su mirada que no solo era de deseo, sino de amor, por que él la amaba. Y ella, solo ahora al saber de su muerte, supo que también, pero que por culpa de ese amor tan inmenso que el sintió por ella, por esas palabras tan largas y esos orgasmos y lágrimas, incluso aquella tarde, en la que venía de estar con B y aún oliendo al sexo, él la buscó e hicieron el amor. B la había poseído, pero él, como todo buen partido que alguna vez le dijo, la había amado. Ella lloró toda la tarde, por él, por ella, por lo que había pasado veinte años antes. Su actual esposo acostumbrado a verla llorar por otras cosas, la dejo de lado, ignorándola toda la tarde. Se le pasaría como siempre y aun si no le entendiera aún mucho, no importaba. Ella era exótica para él y era el precio que se había acostumbrado a pagar por ella. 

En esa soledad que dan algunos lugares poblados de frívolos e imbéciles en la civilización, algunos humanos logran dejar algo para otros, que como ellos, no gritan por que para que hacerlo. Un mensaje en una botella no para solicitar un rescate, sino para partir. Contar que muchas veces, atrapado, se logra escapar a sentir y pensar en que se puede ser y el tener es solo una acción para empuñar las herramientas que alimentan el cuerpo y lo que llaman algunos espíritu. Donde la indiferencia, es en realidad la comprensión sobre lo que vale la pena conversar y lo que sin duda valió la pena hacer. Hacia calor. Normal para un enero. Ya no había como medir el miedo, pues la misma precariedad se encargaba de anular incluso el miedo a morir. Era lunes, otra vez, el último de enero y la cotidianidad se encargaba de garantizar el insomnio. Las preguntas fundamentales, terminaban siendo ignoradas pues al final, el azar parecia encargarse mejor de las cosas. Al menos en el pasado, se decía mientras perezosamente miraba las luces de la ciudad apagarse una a una, no por el dormir de los habitantes, sino por economía, existía una voluntad divina. Hoy, es una cuestión de privilegios y la puta gana de los opresores. No dormiría esta noche pensando en la revolución que nunca iniciaría. El azar no lo permitía."

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