En ese optimismo de mentiras, en el cual con frases acartonadas se escribe sobre el futuro y la esperanza, hay quienes rompen esa quietud y generan la afortunada incertidumbre. Con acciones que luego llegan a ser palabras prohibidas, tanto como aquellas tardes de escape de amantes que traicionan no solo el amor ante el deseo, sino la conveniencia con el amor y el placer. Entonces, aparecen las preguntas en las cuales las respuestas no importan, sino cómo se llegan a ellas. Y de eso se tratan las revoluciones, no las consecuencias de ellas mismas. Esas se analizan y se sufren después. De alguna manera distinguía si cantaba Roberto Alagna o Andrea Bocelli u otro. Tanto como el sabor del Carménère o del Pinot Noir, pero esa es mas fácil. Tal vez un Tanat pondría la cosa un poco mas interesante, pero de eso se trata ir contra la quietud: no recibir lo que hay, sino buscar lo que no se conoce, moverse. Afuera, los gritos y las balas anunciaban que nada sería igual o en calma. De hecho, la tensión de todos estos años anunciaban la ruptura necesaria y no esa absurda fé en que nada pase.
En quietud, simplemente los pensamientos se almacenan sin llegar a ideas concretas posibles, aunque la misma certeza supuesta que da el decir que algo es preciso sea tentadora por la certitud que genera, aburre e inmoviliza. El contra ejemplo es necesario entonces y los movimientos sociales se alimentan de la motivación o aburrimiento de los individuos. Algunos dirán que es fácil manipularlos, pero en realidad lo que es manejable (pues es natural) es que permanezcan en el estado de mínimo consumo de energía, pues al excitarlos, las reacciones generadas son descontroladas e imprevisibles, y de ahí el miedo. Esa quietud por debilidad (y miedo) o por comodidad (y satisfacción). Pero la opresión lleva a que el miedo no importe y la satisfacción a que se genere un hastío por la complacencia. Entonces, el estallido o simplemente un aumento en la frecuencia hacia el movimiento llega, sin importar todos los ensayos por mantener es estado de las cosas socialmente aceptables. O políticamente recomendables. Camino como solía hacerlo cada dos o tres años por la Rue Royale desde la Madeleine hacia la Place de la Concorde. Un poco antes, después de atravesar la Place de Vendôme se había detenido en algún café de la Rue des Capucines, para organizar sus ideas después de escuchar horas antes a los conspiradores modernos. Era irónico que pasará justo hacia esa parte del Sena - se decía sonriendo, pues tendría mas sentido que pasará en el Boulevard Saint Germain o algo en la otra orilla, pero los tiempos habían cambiado a pesar que la ciudad no mucho y el mundo se resistía a un cambio trascendental. Al terminar su café tomo el Boulevard de la Madeleine y después de una breve visita al templo de todas las revoluciones, suspiró y caminó hacia la Concorde. No reconocía muchos locales aunque el sentido del mismo se mantenía: un supuesto lujo que permanece en todos los tiempos. Había llegado justo a ese maravilloso momento que amaba, a ese atardecer en el que podría verse perfectamente el fuego del cielo, los nubarrones que traerían esa lluvia de agosto, el obelisco y al fondo la Tour Eiffel. La primera vez que admiró aquel atardecer solo tenia un poco mas de viente y siete años y era noviembre. Dos décadas - se dijo - y las conspiraciones se funden con las necesidades.
Pero se aspira que las palabras ayuden un poco a entender la necesidad de lo no correcto y que la aceptación no sea simplemente la resignación que hace que los días sean iguales y las noches insoportables, de insomnio. Ya no se trata de mayorías, sino de diversidad y como ella misma puede llevar a una emancipación a pesar de todos miedos y costumbres. De cómo las frustraciones encuentran espacios en los que el olvido se ve como algo ajeno, no por un fracaso, sino por la opresión de la cual se logra escapar, difícilmente, con las consecuencias que se asumen a pesar de todas las previsiones. No es muy sofisticado decir que se camino por la 2a después de venir por la calle 19. No hay nombres que recordar y si los hubiera seguro una supuesta vida virtuosa se pondría allí, para eliminar su existencia de saqueos o tal vez, como ha sucedido con los nombres de algunas plazas, terminaron sus dias solos, abandonados, traicionados y sus bustos llenos de mierda de paloma y sus pedestales de propaganda política que ya nadie ve, pero que todos saben a quien pertenece. Incluso después de elecciones. En todo caso, le encantó caminar con ella muchas veces en noches calurosas, ruidosas e insoportables tomados de la mano, atravesando el parque de los novios antes de tomar la 3era hacia la calle 17 buscando La Puerta. Tanto le parecía maravilloso, como todas las veces que hicieron el amor o sentir que su aliento se iba hacia ella, con cada beso. De ahí que no le importo las consecuencias de sus decisiones, ni su soledad actual. Esa vida, a pesar de todo, valió la pena.
El problema entonces es encontrar esas palabras adecuadas que exciten, motiven e inspiren, el movimiento intimo que luego se convierta en masivo, dentro de la misma diversidad. Muchas palabras son dichas, pero pocas veces realmente escuchadas y mas aun comprendidas. Pero en defensa de quienes lo intentan, seguramente entre todas ellas podrán encontrarse los argumentos que marquen las nuevas estrofas de canciones y poemas humanos. Aquellos contra la quietud por la expansión y la emancipación. Frases de vida y no vacías que se convierten en cifras de placer momentáneo. Instantáneo. Permanecía en silencio observándola, sin buscar para nada que el ritmo de la música o los colores o los olores correspondieran a lo que pensaba de ella en ese momento. Ella seguro olvidó su nombre (aunque años después, como siempre, demasiado tarde, supo que jamas ella lo había olvidado) al salir de allí - se decía mientras se dirigía al aeropuerto esperando no volver, pero lo haría sin pretenderlo como siguiendo una atracción hacia la insoportable quietud. Tantas ganas de movimiento - se decía - pero han sido años desperdiciados de espera. Tal vez en otras guerras - se decía recordándola una vez mas y odiando su torpe persistencia y arrogancia."

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